El bacalao pide paso por Navidad

El consumidor ya demanda un clásico en muchas mesas

María Belén Ayude Couto en su puesto de venta de la plaza de abastos, el sábado.

María Belén Ayude Couto en su puesto de venta de la plaza de abastos, el sábado. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Estos días se habla, y mucho, de los precios de pescados y mariscos, sobre todo tras constatar que algunos productos alcanzaron en octubre cotizaciones en lonja superiores a los máximos establecidos en diciembre de 2022.

Al igual que hablan los carniceros arousanos, en su caso para reivindicar su producto como alternativa para la mesa navideña.

Un plato casi obligado para muchos

Pero hay algo más: bacalao. Cocido, ya sea con o sin coliflor, con aceite o con ajada; a la plancha o a la brasa, aunque esto es preferible en verano y no es aconsejable en un piso abarrotado de invitados; al horno, con patatas o sin ellas; o “a la portuguesa”. Son solo algunas de las formas de preparar uno de los platos estrella de la Navidad.

La vendedora pontevedresa en la plaza vilagarciana. |   // M.M.

La vendedora pontevedresa en la plaza vilagarciana. | // M.M. / Manuel Méndez

Sale esto a relucir, como se decía al principio, después de que en los últimos días se hablara de lo caro que están pescados y mariscos, con almejas, berberecho, camarón, percebe, bogavante, nécoras y otras viandas similares a precios que, en algunos casos, pueden tildarse de prohibitivos.

Más caro que en diciembre

Tanto es así que en octubre algunas especies alcanzaron en determinadas lonjas cotizaciones más altas que las marcadas en las Navidades de 2022, de ahí que muchos se pregunten “dónde vamos a ir a parar” y, sobre todo, “¿qué vamos a cocinar esta Navidad?”.

Pregunta a la que trataron de responder los carniceros arousanos, que a través de FARO reivindicaron la calidad, variedad y precio de sus productos, presentándolos como una alternativa navideña a pescados y mariscos.

Pescados frescos

Y claro, en este debate no podía faltar el bacalao salado, que aún siendo un pescado, poco o nada tiene que ver con lenguados, rodaballos y demás artículos de venta fresca que contribuyen a encarecer la cesta de la compra.

Con el bacalao salado hay que hacer un apartado especial, ya que se trata de uno de los productos que antaño era casi obligado poner a la mesa en las señaladas fechas navideñas.

María Belén Ayude

Por eso los consumidores ya han empezado a comprarlo, ya sean en hojas o troceado, en plazas de abastos como la de Vilagarcía.

Allí trabaja los días de mercadillo –martes y sábados–, una vendedora tan conocida como la pontevedresa María Belén Ayude Couto, que se dedica a esto del pescado salado desde hace 30 años, aunque empezó mucho antes, al lado de su madre.

"Don Salado"

La suya es una vida tan salada como ajetreada, ya que además de vendedora en la plaza vilagarciana lo es en Pontevedra, donde tiene la tienda “Don Salado”.

María Belén Ayude.

María Belén Ayude. / M. Méndez

Y por si no fuera suficiente se desplaza al ritmo que marcan las ferias por localidades como Caldas, Marín y Cambados.

De ahí que la suya pueda considerarse una voz más que autorizada para hablar de las preferencias culinarias de los consumidores en Navidad. Y no duda en señalar que el bacalao volverá a jugar un papel protagonista.

Los precios

Por cierto, que el precio de este producto varía dependiendo del tamaño y grosor, de la parte del pez de que se trate y de las condiciones de secado, pues cuanto más curado, más caro resulta.

El sábado oscilaba entre los 9,8 y los 18,30 euros, con tarifas establecidas prácticamente de euro en euro.