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La lluvia mejora la situación hídrica y acaba con los problemas de sequía en Meis y András

En A Moroza se mantiene la vigilancia del depósito para rellenar con agua de ser necesario | Las precipitaciones han provocado las primeras inundaciones

El depósito de agua de András está situado en Lobeira. Noé Parga

La llegada de las lluvias a la comarca de O Salnés ha supuesto un respiro para las zonas que estaban sufriendo con mayor crudeza la sequía, llegando a provocar problemas en el abastecimiento de agua. De hecho, durante el verano, estos problemas fueron habituales en dos puntos, en el lugar de A Moroza, en la parroquia meisina de Paradela, y en András, en el Concello de Vilanova, donde hubo que aplicar restricciones para evitar que las viviendas de la zona se quedasen sin agua. En ambos lugares, las últimas precipitaciones han acabado con el problema, al menos de momento, ya que no se descarta que pueda volver a repetirse de regresar un mes caluroso.

En el primero de los lugares, en A Moroza, el Concello de Meis estaba surtiendo agua en camiones cisterna al depósito de agua que suministraba a las viviendas. El último camión con el que se llenó el depósito se usó el pasado fin de semana, lo que indica que el problema está en fase de solución. De todas formas, Marta Giráldez, alcaldesa de Meis, reconoce que los operarios municipales “van a seguir muy pendientes de esta situación, porque mucho nos tememos que con estas lluvias no llegue; es cierto que están siendo un alivio, pero si regresa el calor y cesan las lluvias puede volver a repetirse el problema, así que no nos queda otra que seguir pendientes”.

Otro de los puntos de la comarca en el que se tomaron medidas para paliar la sequía fue en la comunidad de aguas de András. El pasado mes de julio, la comunidad de aguas recurría a la Mancomunidade para que suministrase agua a 51 de las 170 viviendas que la integran, aprovechando una conexión realizada en 2017 a causa de otro episodio de sequía. Además, las 120 viviendas que quedaban dependiendo del depósito que poseen en Lobeira, tenían restringido el consumo de agua hasta 500 litros por día, el único suministro que podían tener, ya que la altitud impide que la red mancomunada pueda bombear hasta ellas. Hasta la llegada de estas lluvias, la comunidad ha aguantado a duras penas, pero con las precipitaciones, se ha llenado por completo el depósito y se ha solicitado el desenganche de la red mancomunada. En principio, señalan desde la comunidad de aguas, esperan que el capítulo de la sequía se haya acabado, al menos este año, y no tengan que recurrir de nuevo al sistema de emergencia que les conecta con la red comarcal.

El problema de almacenamiento en Treviscoso


A pesar de ser puesto a prueba cada verano, el sistema de suministro de agua de la Mancomunidade de O Salnés supera siempre con nota la exigencia. Este año no fue una excepción ya que volvieron a batirse récords de consumo y tan solo se registró una incidencia pasajera que tuvo más que ver con la capacidad de suministro que con la sequía: la pérdida de presión en zonas altas como Sete Pías a causa del excesivo consumo de agua. Desde la Mancomunidade llevan años alertando de que están al límite de la capacidad y que necesitan un segundo depósito de agua que garantice el suministro en caso de que las potentes bombas que sacan el agua del río Umia fallen. Tan convencidos están de ello que hace años que adquirieron una serie de terrenos par ala construcción de dos depósitos de cola con capacidad para 15 millones de litros (el actual tiene tan solo 10 millones cuando en un día normal de agosto se consumen cerca de 30). De la situación es consciente Augas de Galicia, pero todavía no ha puesto en marcha toda la tramitación burocrática para solventar una situación que ya lleva muchos años arrastrándose. Mientras, la Mancomunidade recurre a mejorar sus motores de impulsión y a invertir en tecnología para evitar que, un día, toda la comarca se quede sin agua por no existir una reserva.

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