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Cuando los efectos del COVID recuerdan a los del “Prestige”

La retirada de marisco muerto en la playa de Vilagarcía.

La retirada de marisco muerto en la playa de Vilagarcía. Iñaki Abella

La mortandad de marisco provocada por los temporales del pasado invierno, plagas como la Marteilia, las limitaciones del coronavirus e incluso el cambio climático son argumentos a los que alude el sector mar-industria para explicar el descenso de la producción de bivalvos en rías como Arousa.

Sea cual sea la causa, lo cierto es que el volumen subastado en lonja en el arranque de 2021 fue similar al registrado en 2003, tras el hundimiento del petrolero “Prestige”.

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Prueba de ello es que en los ocho primeros meses del presente ejercicio las lonjas arousanas subastaron 17.638 toneladas de producto, cuando en el mismo periodo de 2003 se habían rozado las 14.000 toneladas. Desde entonces la producción no dejó de aumentar, situándose en torno a las 25.000 toneladas en 2016, cerca de las 27.000 en 2017 y en 24.000 toneladas en el año 2018.

Ya en 2019 los puertos de Arousa Sur y Arousa Norte se quedaron a las puertas de las 22.000 toneladas, siendo ésta la misma cantidad, prácticamente, que subastaron en 2020, a pesar de que se había declarado la pandemia y el confinamiento obligó a cerrar el canal Horeca.

Una subasta de centollo en la lonja de O Grove. | // M.M.

De ahí que el descenso experimentado este año sea muy apreciable (unas 4.000 toneladas) y se haga notar, como se explicó en días pasados, en especies como la almeja. Esto hace que la situación no afecte a todas las lonjas por igual, ya que no todas centran sus esfuerzos en los mismo productos.

O Grove: centollo, erizo, nécora y navaja también cuentan

La lonja de Grove facturó casi cinco millones de euros entre enero y agosto, después de comercializar 443 toneladas de producto.

De este puerto pueden destacarse, a pesar del bajón experimentado respecto a ejercicios precedentes, especies como la almeja japónica, con 105 toneladas y 1,4 millones de euros; la fina, con 27 toneladas y 766.000 euros; y la babosa, de la que se vendieron más de 20 toneladas por importe de 405.000 euros.

Aunque al hablar de la lonja meca también hay que referirse al centollo, con 351.000 euros ingresados por la venta de casi 27 toneladas; el berberecho, con 140.000 euros y 21 toneladas; el erizo de mar, que rondó los 200.000 euros tras despacharse más de 23 toneladas; y la nécora, con una facturación de 112.000 euros (3,7 toneladas).

Puede citarse, asimismo, al pulpo, con 13 toneladas y 113.000 euros; y la navaja, con 24 toneladas y 216.000 euros.


Si se toman como referencia los ocho primeros meses de 2019 –antes de la pandemia–, los ocho primeros de 2020 –en pleno confinamiento– y el mismo periodo del presente ejercicio, puede decirse que A Illa bajó de 534 a 435 y a 447 toneladas de producto, respectivamente.

Por su parte, Cambados subastó 818, 671 y 751 toneladas, en los mismos periodos, mientras que O Grove despachó 532, 448 y 443 toneladas, respectivamente.

El traslado de algas desde el puerto de A Illa. | // NOÉ PARGA

Donde también se aprecia el descenso de volumen es en Carril, con 752 toneladas entre enero y agosto de 2019, más de 582 en pleno confinamiento y 563 en la actualidad.

A Illa: Camarón y algas incrementan el balance de ingresos

Las 447 toneladas de producto que ha podido colocar en el mercado la lonja de A Illa, durante los ocho primeros meses del año, le permitieron ingresar cerca de tres millones de euros, correspondiendo la mayor parte a la almeja, a pesar del descenso productivo.

En este caso destacan los 776.000 euros obtenidos con 52 toneladas de almeja rubia, así como 596.000 euros procedentes de la almeja babosa (24 toneladas), 385.000 facturados con la japónica (27 toneladas) y 289.000 euros ingresados con la fina (8 toneladas).

Otro de los productos destacados de la rula isleña es el camarón, que la diferencia de las demás y fue capaz de generar 267.000 euros por la venta de cinco toneladas.

En A Illa también abundan las algas. Y entre ellas la llamada golfo, que generó 112.211 euros (137 toneladas).

Lo mismo puede decirse de Vilanova, que pasó de 278 a 191 y 135 toneladas, y de Vilaxoán, con 57, 46 y 33 toneladas en los periodos de referencia.

Bajón en los ingresos

Además, aunque no siempre guarde relación, ya que no todas las especies se cotizan igual, el descenso global del volumen se traduce en una caída significativa de ingresos.

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Tanto es así que, según consta en la plataforma tecnológica Pesca de Galicia, las lonjas arousanas facturaron entre enero y finales de agosto de 2019 cerca de 60 millones de euros, mientras que el año pasado tuvieron que conformarse con 52 millones y en el actual se sitúan en 50 millones de euros.

La pesca del choco en Cambados. | // IÑAKI ABELLA

Cambados: las subastas de choco y sardina comparten protagonismo con las de almeja

La facturación en la lonja de Cambados alcanzó los 5,3 millones de euros en los ocho primeros meses del año, después de que se despacharan 752 toneladas de producto.

Lógicamente, la almeja también juega aquí un papel destacado, aunque la producción este año sea menor. De ahí que facturara casi 1,9 millones de euros por la japónica (114 toneladas), 509.000 euros por la fina (16 toneladas) y 473.000 euros por la venta de 18 toneladas de babosa.

Pero en el puesto cambadés hay otras muchas especies destacadas entre la 86 utilizadas en las diferentes subastas. Es el caso del choco (97 toneladas), que generó 695.000 euros, pero también de la navaja (11 toneladas), con 121.000 euros, y de la sardina (138 toneladas), que generó 202.000 euros.

A esto se suman 136.000 euros por el pulpo, 168.000 por la vieira y 144.000 por la volandeira.

Respecto a las especies más castigadas, hay que insistir en que la almeja se lleva la palma. La babosa pasó de 286 a 201 y 104 toneladas, mientras que la japónica bajó de 1.203 a 1.201 y 730 toneladas en los ocho primeros meses de 2019, 2020 y 2021, respectivamente.

Las mariscadoras de Carril luchan contra las algas para salvar el marisco Iñaki Abella

Un descenso igual de apreciable en el caso de la almeja fina, con 132, 105 y 96 toneladas, respectivamente.

Sin abandonar los bivalvos, puede destacarse el relojito, con casi 88 toneladas en los ocho primeros meses de 2019, apenas 39 toneladas el año pasado y 46 en el mismo periodo de 2021.

El descenso de capturas también se hizo notar en el caso de la vieira, con 49, 33 y 30 toneladas. No ocurrió lo mismo con la volandeira, que si bien bajó de 108 a 69 toneladas, el año pasado, fue capaz de repuntar en el actual, hasta llegar a las 122 toneladas.

Es una tendencia similar a la marcada por el pulpo, que pasó de 299 toneladas entre enero y agosto de 2019 a solo 156 durante el confinamiento por COVID, para elevarse en el presente ejercicio hasta las 209 toneladas, a pesar de haberse sometido a una veda más larga.

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Las mariscadoras de Carril, al rescate de bivalvos en la playa de Compostela Iñaki Abella

Vilanova: una actividad prácticamente limitada a la venta de bivalvos

Las subastas en la lonja de Vilanova de Arousa se limitan, casi exclusivamente, a los bivalvos. En los ocho primeros meses este puerto obtuvo 200.000 euros por la venta de nueve toneladas de babosa, 225.000 por la comercialización de siete toneladas de almeja fina, alrededor de 985.000 euros después de vender 73 toneladas de japónica y 162.000 con la comercialización de 16 toneladas de berberecho.

Pero no son, ni mucho menos, los únicos bivalvos subastados. También se manipularon más de seis toneladas de relojito, 1,2 toneladas de navaja, doce de longueirón viejo y dos de carneiro.

A mayores, seis toneladas de algas (correa) y 733 kilos de nécora, entre otras especies que han alcanzado cifras casi anecdóticas.

Las 135 toneladas totales de producto –catorce especies– subastado en Vilanova generaron unos ingresos de 1,7 millones.

También es cierto que hay otras especies que mejoran sus registros y algunas que calcan sus resultados, como sucede con la nécora, con 13 toneladas en cada uno de esos periodos.

Un navalleiro en la lonja de Vilanova. | // IÑAKI ABELLA

La caída de capturas afecta a bivalvos y peces

No hay duda de que bivalvos y peces son las dos familias que más acusan el descenso de capturas en los ocho primeros meses del año, y eso se nota en los balances globales de los diferentes puertos arousanos.

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Arousa vuelve a demostrar que es la cuna del marisqueo Faro de Vigo

Analizando los datos aportados por las cofradías a la Consellería do Mar, a través de la plataforma Pesca de Galicia, se observa que tanto los bivalvos, con 2.000 toneladas, como los peces, con 14.379, están por debajo de los registros del año pasado, cuando, a pesar del confinamiento por COVID, se subastaron 2.165 y 18.428 toneladas de producto, respectivamente.

Los parquistas de Carril mantienen alto el listón.

Los parquistas de Carril mantienen alto el listón. Iñaki Abella

Lógicamente, también se sitúan lejos de los registros de 2019, antes de la aparición en escena del coronavirus, cuando se habían subastado en las lonjas arousanas 2.908 toneladas de bivalvos y 17.728 de peces.

Carril: un puerto pequeño capaz de codearse con los más importantes y donde aún resiste el berberecho

El de Carril es un puerto importante. A pesar de ser pequeño y limitar su actividad casi exclusivamente al marisqueo, consigue facturaciones realmente importantes, codeándose con las lonjas más relevantes de la ría.

Prueba de ello es que en los ocho primeros meses del presente ejercicio fue capaz de facturar cinco millones de euros después de enviar al mercado 563 toneladas de producto.

La especie más importante, en cuanto a volumen, fue el berberecho, con 332 toneladas que generaron 1,8 millones de euros. La más relevante, por facturación, la almeja japónica, con 2,6 millones de euros tras la venta de 207 toneladas.

A mayores, un par de toneladas se babosa (42.000 euros) y casi 16 de fina (476.000 euros).

Como complemento, cuatro toneladas de anguila (49.000 euros) y 790 kilos de lamprea de mar (13.400).

Además, esas 2.000 toneladas de bivalvos despachadas entre enero y agosto pasado, nada tienen que ver con las 2.514 toneladas vendidas en 2018 ni con las 2.770 que se despacharon en 2017.

Así faenan los "rañeiros" de Arousa Manuel Méndez

En esos dos años el volumen de pescado subastados se elevó hasta las 20.000 y las 22.733 toneladas, respectivamente.

Vilaxoán: uno de los pósitos que arropa Mar para propiciar la regeneración y productividad marisquera

La de Vilaxoán es una de las cofradías de pescadores arousanas arropadas por la consellería de Mar para tratar de regenerar bancos marisqueros y aumentar la productividad.

Como se indicó el viernes, se entregan 1.625.000 unidades de almeja babosa al pósito mancomunado de O Grove, así como más de 725.000 unidades a Vilaxoán –con una aportación de 62.000 euros– y unos 4 millones de unidades a Carril, entre otras ayudas.

La lonja vilaxoanesa subastó en los ocho primeros meses del año algo más de 33 toneladas de producto que reportaron unos ingresos de 485.000 euros.

Fueron 25 toneladas de almeja japónica (344.000 euros), seis de berberecho (80.000 euros) y 1,7 toneladas de almeja fina.

La relación se completa con cantidades casi insignificantes de almeja babosa, sardina y jurel.

Nada que ver, tampoco, con lo sucedido a las demás familias, pues los cefalópodos, por ejemplo, se sitúan este año (691 toneladas) por encima de los registros del anterior (541) y como antes de la pandemia (692 toneladas en 2019), también por encima de 2018 (573) y 2017 (568).

Representantes de la cofradía y la Xunta ante el pósito de Vilaxoán. FdV

Algo parecido a lo sucedido con los crustáceos, con 135 toneladas este año que superan las 93 de 2020 y las 134 de los ocho primeros meses de 2019.

También las algas (343 toneladas) y los equinodermos (150) aumentaron su volumen este año en las lonjas arousanas.

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