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Vecinos de Penente se quejan de las escorrentías de barro procedentes del “acuapark” de Meis

Estado de la carretera de Penente (Meis), tras el paso del temporal “Lola”.   | // CEDIDA

Estado de la carretera de Penente (Meis), tras el paso del temporal “Lola”. | // CEDIDA

Vecinos de Penente, en Meis, se quejan de las escorrentías de barro procedentes de las obras del parque acuático de Meis, así como de uno de los accesos que quería abrir la empresa para el parque, y que permanece sin asfaltar.

Ya se han producido riadas durante el invierno, y el último episodio tuvo lugar el sábado pasado, coincidiendo con una jornada de fuertes lluvias. A última hora de la tarde, bajó desde la ladera una riada de agua y tierra, que llegó a inundar una pequeña pista municipal y la carretera de la Diputación.

El Ayuntamiento de Meis envió una brigada de operarios municipales y a un equipo de Protección Civil, que estuvieron trabajando hasta bien entrada la medianoche para solventar la incidencia.

La alcaldesa, Marta Giráldez, llamó esa misma noche al portavoz de la empresa promotora del parque, Aurelio González. Y al día siguiente los empresarios enviaron a la zona una pala excavadora, para intentar arreglar los desperfectos en la medida de lo posible.

“Cuando se producen lluvias torrenciales, fuera de lo normal, la tajea no es capaz de absorberlo todo”.

Aurelio González - Portavoz de Crelpabe

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Precisamente, Aurelio González ha querido pedir disculpas a los vecinos de Penente por estos incidentes. Asegura que la empresa está intentando evitar las escorrentías, y que de hecho excavaron una tajea en la obra para que absorba las avenidas de agua y tierra los días de lluvia. El problema, explica González, es que, “cuando se producen lluvias torrenciales, fuera de lo normal, la tajea no es capaz de absorberlo todo”.

El portavoz de la sociedad inversora, Crelpabe, anuncia que a finales del verano plantarán césped, y que esperan que en cuanto arraigue ayude a frenar la erosión del terreno. De ese modo, se evitarían en gran medida nuevas escorrentías durante el invierno próximo.

González insistió también en la buena disposición de la empresa para resolver los problemas que pueda originar la obra, tanto en los viales públicos como en las fincas de los vecinos. La firma ya ha renunciado a abrir el parque este año, debido a la pandemia de COVID, por lo que ha parado las obras. Pero está hecho todo el desmonte, lo que eleva el riesgo de erosión.

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