El aguacate es una fruta que no deja de ganar adeptos. Cada vez son más las dietas que incluyen este alimento rico en grasas, ya que está lleno de virtudes nutricionales y es una fuente de energía pero que tiene un gran inconveniente: se oxida rápidamente. Si eres consumidor de este fruto tropical más de una vez te habrás preguntado como conservarlo una vez abierto. Una práctica habitual, pero que a la larga no resulta muy efectiva, es mantener el hueso en la parte que no vamos a consumir y envolverlo en plástico film o papel de aluminio. También hay quien opta por rociar el fruto con zumo de limón, un truco que tampoco resulta muy efectivo y que además deja un sabor ácido. El sistema para retrasar la oxidación es mucho más simple que todo eso: el agua potable.

Lo único que tenemos que hacer es buscar un recipiente apto para albergar la mitad del aguacate (si tiene tapa mejor) y llenarlo de agua fría. Una vez que abrimos el fruto, mantenemos el hueso e introducimos la parte que no hemos utilizado en dicho recipiente, boca abajo y con la piel hacia arriba. Cerramos bien el recipiente y lo introducimos en la nevera. Cuanto más duro esté el aguacate más tiempo se conservará ya que la pulpa se irá reblandeciendo al contacto con el agua.

Otra opción si preferimos no humedecer la fruta, puede ser envasarla al vacío. Lo recomendable es hacerlo lo antes posible y siempre refrigerado. En cualquier caso, no es recomendable mantener un aguacate abierto o cualquier preparación con esta fruta en crudo durante más de 72 horas.