Las dietas basadas en un único alimento dan forma cada otoño a una tendencia para adelgazar que se repite desde hace décadas y que ocasiona carencias importantes en la nutrición de quienes las siguen. La dieta de la piña supone centrar la alimentación durante unos días en esta fruta en sus distintas versiones con ligeros añadidos de hidratos de carbono, proteínas y caldos o cremas vegetales en alguna de las comidas o en dos de ellas en su versión menos estricta y que no alcanzaría las 1.000 calorías diarias.

Según explican los expertos, como en cualquier dieta centrada en un único alimento existen carencias en nutrientes y a la pérdida de líquidos en el caso de los alimentos más diuréticos como la piña se une la pérdida de masa muscular y un inevitable efecto rebote tras volver a la dieta habitual con una recuperación del peso anterior e incluso un aumento de éste.

La piña es una fruta con propiedades diuréticas, lo que quiere decir que ayuda a eliminar los líquidos del organismo, y que contiene una enzima denominada bromelina que ayuda a digerir los alimentos, lo que la hace recomendable para las personas con problemas digestivos o digestiones pesadas. Aunque la piña puede ayudar a perder líquidos no sucede así con la grasa ya que ningún alimento ayuda a quemar grasa por sí solo.

Además, una dieta de este tipo como plan de choque sólo es posible en personas sanas y durante uno o dos días a lo sumo sin realizar esfuerzos físicos considerables.

Cansadas e irritadas

Sin embargo, las carencias nutricionales que se acumulan día a día en quienes siguen estas dietas milagro afectan a su estado general físico y al ánimo: Estas personas se sienten cansadas, irritables y su metabolismo energético baja, lo que hace que el cuerpo pase a quemar menos calorías contribuyendo así a un posterior aumento de peso, el temido efecto rebote.

Para aquellas personas que deseen perder peso sin poner en riesgo su salud, los aspectos básicos que subrayan los expertos sona:

  1. Formación sobre la pérdida de peso: el adelgazamiento supone perder grasa que se ha ido acumulando poco a poco en nuestro organismo con el consiguiente aumento progresivo del peso. De la misma forma paulatina tiene que producirse la pérdida de peso y ésta no puede producirse de un día para otro ni en varios días.
  2. Siempre es necesario un cambio en la forma en la que comemos: los kilos de más proceden de que hemos comido más de lo necesario, de forma desequilibrada y, en la mayoría de los casos, por falta de actividad física. El deseo de adelgazar debe ir unido a cambios en este sentido basados en una dieta ajustada a la actividad realizada a lo largo del día.
  3. En la pérdida de peso no existen los milagros: quien piense que adelgazar es sencillo está en un error, apunta la especialista.