Día Mundial de la Actividad Física

El sedentarismo va directo al corazón

“La actividad física es una de las herramientas que tenemos para evitar las enfermedades cardiovasculares”, afirma el jefe de cardiología del CHUVI, Andrés Íñiguez

Un grupo de personas practican deporte en el parque de Castrelos

Un grupo de personas practican deporte en el parque de Castrelos / Marta G Brea

El ejercicio físico es, junto con una alimentación sana, la principal herramienta para prevenir la enfermedad cardiovascular. Así lo asegura el doctor Andrés Íñiguez Romo, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC) y jefe del servicio de cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI). Por el contrario, no practicarlo puede tener consecuencias nefastas para el corazón, además de para la salud en general. Para promocionar la práctica del ejercicio físico y reducir el impacto negativo del sedentarismo, la FEC lanza, con motivo del Día Mundial de la Actividad Física que se conmemora mañana, la campaña “Muévete por tu corazón”. “El ejercicio es bueno para la salud y es algo que cuesta muy poco hacerlo, por lo que todos deberíamos comprometernos con él”, sostiene el especialista vigués.

El doctor Íñiguez explica que la inactividad física conlleva cambios en el metabolismo que conducen a la obesidad y la atrofia muscular, favorecen los fenómenos inmunitarios inflamatorios y contribuyen a una peor salud cardiovascular. De hecho, el sedentarismo es un factor de riesgo cardiovascular con tanto peso específico como el tabaquismo, la hipercolesterolemia y la hipertensión arterial, según la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón, además de que favorece el desarrollo de otras enfermedades, entre éstas, el cáncer, la depresión, la demencia y la diabetes mellitus tipo 2.

“El ejercicio es bueno para la salud y es algo que cuesta muy poco hacerlo”

Andrés Íñiguez - Pte. Fundación del Corazón

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El doctor Íñiguez recuerda que la enfermedad cardiovascular constituye la principal causa de muerte en todo el mundo, con 1,9 millones de fallecimientos al año, –el cáncer provoca 1,1 millones–. En España, unas 120.000 personas mueren cada año como consecuencia de las patologías del corazón. “Es como si tuviéramos un COVID-19 en la fase más hiperaguda, pero peor: todos los años. No olviden que el COVID hizo que murieran unas 80.000 personas en 2021. Ahora imagínense lo que es que fallezcan 120.000, pero, además, todos los años”, manifiesta el especialista.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% de los fallecimientos por enfermedad cardiovascular se podrían evitar si desde la infancia se adoptase un estilo de vida saludable que reduzca los factores de riesgos modificables, y este estilo de vida saludable pasa por una alimentación sana, el abandono del tabaco y el alcohol y la práctica de ejercicio. “Fíjese si la sociedad podría ganar y si el sistema sanitario podría dedicar esos recursos a otros problemas de salud que no fuera la asistencia aguda a las enfermedades”, sostiene.

A pesar del efecto negativo de la inactividad física, el cardiólogo vigués cree que la población en general no le otorga la misma importancia como factor de riesgo para la salud del corazón como a otros. “Creo que se ha transmitido el mensaje de la importancia del control de los factores de riesgo clásicos como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la diabetes, y la importancia de llevar una dieta sana y equilibrada y de evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol, pero se ha insistido poco en la importancia de fomentar el hábito del ejercicio, que es tan importante como cualquiera de los otros”, insiste.

Según los datos del último Eurobarómetro sobre el deporte y la actividad física, publicado en 2022, el 47% de los españoles no realiza ningún ejercicio físico. Esto sitúa a España como el noveno país de la Unión Europea con las mayores cifras de sedentarismo, situándose dos puntos por delante de la media europea. Y lo que es peor, según la encuesta ESFEC de la Fundación Española del Corazón, realizada en niños menores de 15 años, el 51% de éstos tienen hábitos sedentarios.

“Debemos mejorar estas cifras y, para ello, debemos promover la práctica de ejercicio físico en todas las etapas, adaptándolo siempre a la edad y a la condición física de cada persona, creando hábitos desde la infancia. Junto con una alimentación variada y equilibrada, basada en la dieta mediterránea, el ejercicio es la herramienta más eficaz que tenemos para luchar contra las enfermedades cardiovasculares”, afirma el especialista.

Por ello, la FEC lanza una nueva campaña, “Muévete por tu corazón”, que pretende iniciar una cadena de ejercicio desde mañana, 6 de abril, Día Mundial de la Actividad Física, y hasta el próximo 30 de septiembre, día en el que se celebrará la XIV edición de la Carrera Popular del Corazón. El objetivo es promocionar la práctica de ejercicio no solo en un momento puntual, sino de forma permanente.

“Animamos a todo el mundo a moverse. Ya sea caminar, correr, montar en bici, bailar, hacer cualquier tipo de deporte individual o en grupo. Lo importante es mantenerse activo, buscando la actividad con la que uno se sienta más cómodo. Simplemente caminar a buen paso durante 45 minutos cada día es la mejor forma de mantener una buena salud cardiovascular y de ayudar a crear el hábito de practicar ejercicio”, señala.

La FED invita a los ciudadanas a sumarse a este reto y a hacerse fotografías y vídeos mientras hacen ejercicio físico, y a compartirlos, incluyendo siempre alguna referencia al corazón, en las redes sociales con la etiqueta o hashtag #Muéveteportucorazón.

“Muévete por tu corazón” se enmarca en la campaña estratégica “PACTOS por tu corazón”, lanzada hace unos meses por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la FEC con el objetivo de concienciar ala población de los principales factores de riesgo cardiovascular y animarla a comprometerse con el cuidado de su corazón, adoptando hábitos saludables.

Cada una de las letras de la palabra PACTOS hace referencia a uno o más de esos factores: P (presión arterial), A (alimentación), C (colesterol y contaminación), T (tabaquismo), O (obesidad), S (sedentarismo y salud emocional). 

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El doctor Andrés Íñiguez recuerda que el ejercicio físico reduce la presión arterial y los niveles de colesterol LDL o “colesterol malo”, ayuda a controlar los niveles de glucemia y a mantener el peso, mejora la capacidad pulmonar y la eficiencia cardiaca, y potencia los mecanismos antiinflamatorios e inmunitarios, entre otros. Según la OMS, las personas con un nivel insuficiente de actividad física tienen un riesgo de muerte entre un 20% y un 30% mayor en comparación con quienes alcanzan un nivel suficiente de actividad física. Además, el ejercicio físico ayuda a mejorar el estado muscular y la salud ósea, de forma que no solo contribuye a prevenir enfermedades, sino que mejora la calidad de vida. “No solo se trata se sumar años a la vida, sino de sumar vida a los años”, sostiene.

La Fundación Española del Corazón explica que para mantener los efectos sobre el perfil lipídico, la tensión arterial y la mejora de la capacidad física, hay que mantener el ejercicio al menos seis meses. Recuerda, además, que sus efectos beneficiosos desaparecen a las ocho semanas de abandonarlo, por lo que hay que ser constante. Algunas pautas para combatir el sedentarismo, que los expertos definen como el incumplimiento de las recomendaciones de la OMS en esta área, que para los adultos se traducen en al menos 150 minutos por semana de ejercicio aeróbico moderado o intenso o al menos 75 minutos por semana de ejercicio vigoroso o un equivalente combinado:

  • Caminar 45 minutos al día a buen paso.
  • Ejercicio aeróbico. Si la forma física lo permite, lo ideal es hacer bicicleta, correr, nadar o bailar 3 o 4 días a la semana en sesiones de 50 minutos.
  • Ejercicios de tonificación muscular. Son muy beneficiosos, especialmente si se enfocan en grupos musculares diferentes cada día. Se recomienda practicarlo dos veces a la semana.
  • Escaleras en vez de ascensor. Además de la actividad deportiva, podemos aprovechar actividades cotidianas como subir las escaleras del edificio de casa o del trabajo en vez de coger el ascensor.
  • Bajarse unas paradas antes. En caso de usar el transporte público, bajarse una o dos paradas antes para poder caminar un rato hasta el punto de destino también es una buena opción.