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Los mitos que más pesan en la lucha contra la obesidad

Médicos desmontan falsas creencias: ni hay que pasar hambre para adelgazar, ni dormir engorda, ni estar obeso es cuestión de voluntad

Mitos sobre la obesidad. FDV

La incidencia de obesidad se ha duplicado en 20 años y causa 2,8 millones de muertes anuales en el mundo. Reduce la esperanza de vida entre 5 y 20 años y afecta al 16% de los españoles, mientras que el 37,75% tiene sobrepeso, problema que afecta más a los hombres (44,9%) que a las mujeres (30,6%). En el Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora hoy, 4 de marzo, los médicos ponen el acento en los niños: 4 de cada 10 tienen exceso de peso –23,3% sobrepeso y 17,3% obesidad–, siendo la obesidad más frecuente entre los niños y el sobrepeso entre las niñas.

“El 55% de los niños y niñas con obesidad serán adolescentes con obesidad y el 80% de los adolescentes con obesidad serán adultos con obesidad, con todas las consecuencias que esto acarrea para la salud de esta personas”, advierte el médico internista Juan González Soler, actual presidente de la Sociedade Galega de Medicina Interna, y que ejerce actualmente en el Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO).

El doctor González Soler explica que obesidad y sobrepeso son dos estadios de la misma enfermedad, y que el sobrepeso con gran riesgo de evolución hacia obesidad se alcanza cuando el índice de masa corporal –relación entre el peso y la talla– calculado se encuentra entre 25 y 29,9 kilos por metro cuadrado.

Médicos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) han emitido un documento en el que desmontan falsas creencias sobre la obesidad y aportan pautas basadas en la evidencia científica:

“La obesidad tiene que ver con una cuestión de voluntad”

Los médicos subrayan la importancia de no culpabilizar a las personas con obesidad. “La obesidad no se relaciona con una cuestión de voluntad. En ella influyen muchos otros factores, como pueden ser genéticos, enfermedades predisponentes, fármacos que estén tomando los pacientes, el entorno cultural, el entorno social...”, señala Marta Toral, residente de Medicina Interna, que insiste en que “antes de juzgarles debemos entender la situación personal de cada uno”.

“Hay que pasar hambre para adelgazar”

La doctora Juana Carretero, presidenta de SEMI, niega que para mantener un peso saludable haya que pasar hambre. Basta con pensar y elegir bien los alimentos. Recomienda comer cinco veces al día e incluir proteína en cada una de esas comidas. Cuando apriete el apetito se puede hacer un “picoteo saludable” a base de frutos secos crudos, verduras, zanahoria o fruta (manzana, pera, plátano o cualquier otra fruta de temporada). Hay que priorizar, además, “cocciones para los alimentos que aporten poca grasa, como el vapor, el horno, o una ensalada”, añade.

“Dormir engorda”

Como recuerda el doctor Francisco Javier Carrasco, es más bien lo contrario: “Las personas que duermen menos de cinco horas tienen muchas más probabilidades de tener sobrepeso u obesidad que aquellas que duermen alrededor de siete”. Al contrario de lo que se puede intuir, “durmiendo quemamos más calorías que estando tumbados despiertos sin hacer nada”, ya que el organismo es capaz de quemar aproximadamente una caloría por kilo de peso y hora de sueño. Así, una persona de 80 kilos quemaría 560 calorías durante un sueño de 7 horas.

“El aceite de oliva no engorda”

Es una grasa saludable, pero eso no quiere decir que se pueda consumir sin medida. “El aceite de oliva virgen es la grasa más saludable que existe y ha demostrado que puede prevenir las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, al igual que el resto de las grasas, su aporte calórico no es desdeñable”, recuerda el internista Pablo Pérez Martínez, que recomienda consumirlo sustituyendo a otro tipo de grasas, como las animales o las grasas trans que abundan en los alimentos ultraprocesados.

“La operación bikini funciona”

Las dietas rápidas suelen terminar con una ganancia de peso mayor que el punto de partida. El doctor José María Fernández recomienda “dietas estructuradas que cambien nuestros hábitos de vida no sólo alimenticios, sino de ejercicio físico, que permitan mantener ese peso y reducirlo de forma progresiva en el tiempo”.

“La fruta engorda”

Cierta creencia popular sostiene que la fruta engorda, sobre todo si se toma como postre después de la comida o las cenas. La internista Lola López puntualiza que la fruta contiene un azúcar, la fructosa, con el mismo número de calorías que la glucosa. Sin embargo, “al ir mezclada con fibra no genera tantos picos de insulina y no se le da al cuerpo la señal de que acumule la energía en forma de grasa”, apunta la doctora, que recomienda, “en dietas de pérdida de peso, separarla de la comida y tomarla a media mañana o media tarde”.

“Hay obesidad buena”

“Aceptar que hay una obesidad buena es un error –señala el internista Pedro Pablo Casado–. Es cierto que existe un perfil de obesidad con mayores implicaciones metabólicas y de riesgo incrementado para desarrollar ciertas enfermedades con respecto a otras personas con una obesidad de menor riesgo, lo que hoy en día todavía se pugna en definir como ‘personas metabólicamente sanas’. Pero este concepto puede llevar a error, pues cualquier tipo de obesidad tiene implicaciones deletéreas para la persona que la padece en comparación con la persona con normopeso o peso normal”, matiza.

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