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David W. C. MacMillan Premio Nobel de Química en 2021

“Con el clima vamos a un problema peor que el COVID. Tenemos que actuar”

“Si pudiera borrar algo del mundo, probablemente sería el ego. Porque el ego conduce a muchos problemas, incluyendo la guerra”, asegura el científico

David W. C. MacMillan, ayer, en Santiago. XOÁN ÁLVAREZ

David W.C. MacMillan ya conocía Galicia. Cuando la visitó por primera vez en 2010 aún no había recibido el Nobel de Química, pero ya habían pasado diez años de la aportación que le hizo merecer el galardón, compartido con Benjamin List. Esta semana regresa a lo que define como un lugar “único y especial”, donde se ve acogido por gente “cálida y generosa” y lo hace dentro del programa ConCiencia y para festejar el décimo aniversario del CiQUS, de la Universidade de Santiago. Hoy a las 19.30 horas en el Auditorio ABANCA de la capital gallega impartirá una conferencia abierta a la ciudadanía: “La química como pasaporte al mundo”.

–La organocatálisis asimétrica sirve para acelerar la fabricación de moléculas usando como catalizador moléculas orgánicas, más sostenibles y económicas, y además posibilita producir una sola versión de la molécula deseada y no de su imagen especular.¿Cuál es la aplicación más prometedora de su descubrimiento?

–Sin duda, en la industria farmacéutica. La capacidad de hacer la imagen especular única de medicamentos y de hacerlo más rápido, más barato y de una forma sostenible a lo largo de todas las áreas de enfermedades y para muchos medicamentos diferentes es la aplicación principal. Es útil en términos de ser capaz de manufacturar medicamentos y de hacerlo por menos dinero y eso implica también crear menos residuos y usar muchos menos químicos.

–¿Tiene esperanza en que la síntesis de nuevas moléculas nos ayude a superar el desgaste o agotamiento de los antibióticos conocidos?

–El de los antibióticos es un problema enorme. Una vez que conozcamos los antibióticos y que descubramos nuevos antibióticos, este tipo de catálisis podría ser valioso para hacerlos en una cantidad grande y suficiente para toda la sociedad. Pero tiene razón: es un enorme problema que viene hacia nosotros muy rápido.

–¿Hay vida después del Nobel? ¿En qué está trabajando ahora?

–No, es una locura (se ríe). Un día eres solo un químico y al día siguiente estás hablando por teléfono con celebridades, es muy extraño. Sobre lo que hace mi grupo es tratar de utilizar la energía de la luz visible para hacer nuevas reacciones químicas. Y cogemos ese conocimiento y todo el entendimiento desde eso para la química orgánica y para tratar de aplicarlo en el desarrollo de nuevas medicinas y nuevos materiales. Una de las vías es para despolimerizar los plásticos, como los que hay en los océanos. Los plásticos son polímeros, son contaminantes, si se consigue volver a la fase previa, convertir los polímeros en monómeros, estás haciendo un proceso de reciclado que puede ser increíble para la sostenibilidad.

–Incide en la polución. ¿Está usted preocupado por el cambio climático, por los recursos?

–En lo relativo a los recursos, creo que, a medida que avanzamos como sociedad, tenemos que preocuparnos enormemente por nuestros residuos, por la polución. Obviamente el clima es uno de los problemas más grandes que afrontamos ahora mismo; la energía también. Así que toda contribución que podamos hacer para mejorar y llegar a un mejor nivel va a ser significativa. Debemos seguir empujando en esa dirección.

–¿Se puede aprovechar más la luz como energía? ¿Cómo?

–Absolutamente. Creo que el mundo de la química sabe que hay dos maneras de abordar el problema climático. Número uno, tenemos que eliminar el carbono de la atmósfera y, de alguna manera, devolverlo al suelo, o entender cómo coger la energía solar y almacenarla. Pero no sabemos cómo almacenarla. La única manera que tenemos de almacenarla es en enlaces químicos, lo que requiere de catálisis. No tenemos los catalizadores correctos en este momento. Tenemos el conocimiento correcto y el mecanismo correcto, pero no podemos encontrar los catalizadores adecuados. Así que los catalizadores van a ser muy importantes para que esto ocurra. Pero es un problema muy difícil. Será resuelto, pero necesitamos resolverlo rápido.

–¿Pero cuándo?

–-Sí, la cuestión es el tiempo. No invertimos los suficientes recursos en este problema.

–¿Cómo convencer a los países?

–-Es muy interesante cómo el COVID permitió a los gobiernos centrarse porque el problema era justo ahora. Con el clima, la gente piensa todavía que el problema está por ahí y esa no es una buena forma de pensar en ello. Yo siempre le digo a la gente: “piensa en tus hijos, piensa en tus nietos, ¿cómo te sientes por ellos? ¿te preocupas por ellos?” Si te preocupase por ellos, estarías viendo que vamos al equivalente al COVID, pero peor. Tenemos que actuar ahora. Es el por qué todos los gobiernos tienen que entender ese mensaje.

–La ciencia, en el COVID, salva vidas. ¿Puede ayudar a salvar a la humanidad de las guerras?

–La guerra está basada en la fragilidad de la forma en la que existe el sistema político en el mundo en este momento. No podemos creer que en 2022 tengamos esta fragilidad, pero hasta que consigamos un sistema mucho más estable, siempre habrá guerras. Y eso es abominable y es terrible. Necesitamos conseguir un sistema político mucho más estable, pero no creo que un científico sepa responder a cómo lograrlo.

–Si pudiera eliminar algo que hace del mundo un lugar peor, ¿qué elegiría?

–Si pudiera borrar algo que hace el mundo peor, probablemente sería el ego, porque el ego conduce a muchos problemas en el mundo, incluyendo la guerra. Muchos dirían el cambio climático u otras cuestiones, pero yo diría que si quitamos ese deseo de las personas de esforzarse por esa falsa creencia de ser mejores que los demás, eso sería algo maravilloso.

“Soy un gran creyente en la suerte”


–Solo un 6% de los Nobel son mujeres. ¿Cómo lograr que más mujeres alcancen esa meta?

–-Diría que más importante es cómo conseguimos que la mitad de los científicos sean mujeres. Esa es la pregunta número uno. Lo del Premio Nobel es algo bonito, pero es más importante que estén igualmente representadas en la ciencia.

–Sí, en Galicia hay un problema de infrarrepresentación en titulaciones STEM.

–Esa es la cuestión. Pero en otros sitios ocurre lo contrario. Por ejemplo, en Puerto Rico hay más mujeres que hombres en el mundo de la química. La cuestión es por qué allí y es por la manera en que se cuenta y se explica la ciencia. Creo que lo deberíamos hacer ahora es tener modelos a seguir. Si no hay modelos a seguir, es muy difícil; todo el mundo los necesita. Y en segundo lugar hay que establecer lugares y maneras que permitan a las mujeres moverse a las posiciones altas y a la vez que no se sientan en un ambiente no confortable, sino en un ambiente donde todo el mundo se sienta aceptado. En América eso está cambiando, no lo suficientemente rápido, pero está cambiando. Más allá de las mujeres, especialmente allí, las minorías infrarrepresentadas son extraordinariamente importantes. El porcentaje es muy bajo y hay que subirlo también. En mi laboratorio trabajamos muy duro para intentar alcanzar la representación de la demografía de nuestra comunidad. Hasta que no lleguemos ahí, no tendremos éxito. Lo más importante es democratizar la ciencia.

–Me parece que ha creado una fundación con parte del dinero del Nobel, que no es poco, para ayudar a niños sin recursos a estudiar.

–El cien por cien. Lo que estoy haciendo es coger todo el dinero del premio y todos los honorarios que recibo y lo pongo en una fundación y con eso vamos a dar becas y otras cosas para permitir a niños desfavorecidos estudiar e ir a la universidad, tanto para Escocia como para América... Mis hijas fueron a la universidad, vienen de un hogar donde es normal, tienen un beneficio en la vida, lo que realmente necesitamos es pensar en niños que son brillantes y no tienen eso rodeándolos, no tienen esa influencia, y pensar cómo ayudarles a tener esas opciones en la vida.

–Usted destaca que en su reconocimiento con el Nobel también influyó la suerte. ¿Cómo lidia la ciencia con ese factor?

–De hecho, soy un gran creyente en la suerte. tienes que tener suerte, no hay tal cosa de no tener suerte. En 2010 publicamos un “paper” que tal vez le guste sobre cómo aceleramos la suerte en la revista “Sciende”, se titula “Accelerated serendipity” (Serendipia acelerada). Establecimos decenas de miles de reacciones con moléculas que no deberían reaccionar entre sí y encontramos alguna que sí lo hacía y así hallamos mecanismos nuevos que nos permiten desarrollar nuevas reacciones. Algunos científicos quieren diseñarlo todo, pero la serendipia es realmente importante, ocurre todo el tiempo. Así que mi idea fue cómo hacemos para que la serendipia vaya más rápido. Usamos robots para ejecutar miles de reacciones en una semana y encontramos todas esas reacciones químicas. Fue una suerte acelerada.

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