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El consejo de un Nobel: “Ser feliz y pasarlo bien”

David MacMillan elige el IES Sánchez Cantón para su primer coloquio presencial con estudiantes desde que ganó el premio

David MacMillan es recibido entre aplausos en el paraninfo del IES Sánchez Cantón. GUSTAVO SANTOS

“Ser feliz, pasarlo bien y sonreír”. Simple, o eso parece, pero puede ser una de las cosas más difíciles de conseguir en la vida. ¿Quién no quisiera poder cumplir este sueño? Pues con más motivo todavía si se trata del consejo del merecedor de un premio Nobel, el de Química, para ser más exactos. Son palabras del escocés David MacMillan, que estuvo ayer en Pontevedra, donde participó en un coloquio con alumnado del IES Sánchez Cantón, el primero que ofrece de modo presencial con estudiantes desde que ganó el premio, en octubre del año pasado. Todo un privilegio para el centro y la ciudad, en la que contó con el acompañamiento del alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores.

MacMillan acudió al instituto pontevedrés con los científicos Fernando López García y José Luis Mascareñas, del CIQUS (Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares), que celebra desde mañana su décimo aniversario con el I Simposio “Chemistry at the Frontier”, en el que el invitado y ponente especial será el premio Nobel.

Es realmente fantástico. Estos alumnos tienen mucha energía, pasión y mucha capacidad de absorber toda la ilusión de hacer ciencia

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El químico reconoció en declaraciones a la prensa antes de entrar en el centro que desde que había ganado el galardón había tenido numerosas ocasiones de interactuar con jóvenes estudiantes de secundaria de todo el mundo. “Es realmente fantástico. Estos alumnos tienen mucha energía, pasión y mucha capacidad de absorber toda la ilusión de hacer ciencia”, confesó.

Ya durante el coloquio, promovido por la profesora de Física y Química del instituto, Beatriz Trillo, en colaboración con la Universidade de Santiago de Compostela, los estudiantes aprovecharon para satisfacer su curiosidad realizando preguntas al científico. Un grupo de nueve chavales inició la ronda de cuestiones desde el propio escenario tras ofrecer algunos datos previos al resto de asistentes sobre la biografía y trabajos de MacMillan.

Los alumnos repasaron su biografía y trayectoria e hicieron preguntas. Gustavo Santos

De forma muy amena y cercana, el químico les explicó, al ser preguntado sobre ello, de qué modo le había cambiado la vida desde que había ganado el premio Nobel de Química junto a Benjamin List en 2021. Bromeó reconociendo que su familia le seguía ignorando, pero que había podido conocer gente muy interesante. En este sentido, indicó que la Química en general había sido lo más increíble que le había pasado en la vida, porque “la ciencia es una lengua universal” que le había permitido viajar por muchos lugares del mundo y conocer sitios, culturas y personas muy diferentes.

La Química es una ciencia maravillosa que no para de crecer a nuevas áreas

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En cuanto a la “clave del éxito”, subrayó que es esencial “intentarlo una y otra vez”, no tener miedo a errar, “no conformarse”. También en este punto reveló que no había sido muy buen estudiante durante el Bachillerato y que sus propios profesores se sorprendieron de que llegase a la Universidad. “Suspender te sirve para hacerte más preguntas y mejorar. De los fracasos también aprendes”, manifestó.

Lo que sí le quedó claro tanto al alumnado como al profesorado ayer es que David MacMillan es un enamorado de su profesión: “La Química es una ciencia maravillosa que no para de crecer a nuevas áreas. Lo importante es encontrar tu pasión”, recomendó un hombre que primero lo intentó con la Física, hasta que descubrió a la horma de su zapato.

Eso sí, el momento más aplaudido de todo el acto fue cuando el químico les mostró la medalla del premio Nobel de Química. La ovación fue espectacular.

David MacMillan muestra el galardón. // GUSTAVO SANTOS

Maravillado por el modelo peatonal y con la herencia celta

La primera parada de David MacMillan fue en el Concello de Pontevedra, en donde fue recibido por el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores. El regidor explicó al químico el modelo de ciudad, pensado en el disfrute del peatón de los espacios públicos del centro. El escocés se sintió maravillado por esta forma de concebir el casco urbano y aplaudió la iniciativa del gobierno local. Reconoció que le parecía “increíble” que una ciudad pensase en el bienestar de las personas de este modo y celebró los numerosos premios que la Boa Vila ha conseguido hasta el momento por este motivo. Él mismo pudo disfrutar de la peatonalización en el pequeño paseo entre la casa consistorial y el IES Sánchez Cantón, a donde se dirigió después para participar en el coloquio con los estudiantes. Ante de ello, sin embargo, firmó en el Libro de Honor del Concello, en el que agradeció la invitación y definió como “preciosa” a la ciudad. Aseguró sentirse “como en casa en Galicia” por su carácter celta y su “cálida y generosa gente”. Concluyó su firma dedicada afirmando que “en esta parte del mundo puedo continuar aprendiendo de ciencia, comida y generosidad”.

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