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Faro de Vigo

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Balance de los científicos

Dos años de COVID-19, ¿qué queda por hacer?

Desde la irrupción del coronavirus y el confinamiento de Europa en marzo de 2020, las autoridades políticas, sanitarias y científicas han aprendido mucho sobre la gestión de pandemias

La plaza Reial de Barcelona, desierta durante el confinamiento por el coronavirus.

Con la pandemia a la baja y una guerra en Europa, un escalofrío recorre la espalda de los expertos en covid-19. El temor es que la respuesta a la pandemia no vaya más allá de la emergencia. 

"Las lecciones aprendidas que podrían olvidarse. Las promesas no se están llevando a la práctica", lamenta Alessandro Vespignani, investigador de la Northeastern University (Boston) y asesor de la Casa Blanca en modelización de epidemias. 

"Hay que prepararse para toda clase de crisis sanitarias: la resistencia a los antibióticos, los efectos del cambio climático, e incluso la oleada de refugiados de Ucrania o un posible accidente nuclear en ese país", afirma Fernando Benavides, catedrático de Salud Pública de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). 

La pandemia tampoco puede darse por acabada. “Eso es hacerse trampa al solitario”, sentencia Vespignani. Aquí van las principales asignaturas pendientes. 

Exprimir el jugo de las vacunas

Con la producción de vacunas en crecimiento, el principal reto ha pasado a ser que alcancen a todo el mundo. Por ello la iniciativa COVAX (Fondo Global para las Vacunas del Covid-19) ha desplazado su inversión a la logística de la distribución, explica Adelaida Sarukhan, bióloga del Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal). 

Para este objetivo, podrían resultar muy útiles las nuevas vacunas de proteínas, más fáciles de producir y que no necesitan cadenas de congelación (como las de Novavax, Corbevax o la española de Hipra). 

"En perspectiva, será importante desarrollar vacunas de amplio espectro, capaces de producirnos contra diversos sarbecovirus [grupo al cual pertenece el SARS-Cov-2]", afirma Sarukhan.

Curar el covid-19 con pastillas

En esta pandemia, las vacunas han llegado mucho antes que los tratamientos. Hasta ahora, se han adaptado al covid-19 fármacos empleados para otras enfermedades. Pero ahora están a punto de llegar al mercado antivirales diseñados expresamente contra el coronavirus. Se trata de pastillas, fáciles de aplicar en fases tempranas de la enfermedad, para evitar hospitalizaciones

Eso es crucial para las personas que no pueden tomar las vacunas por razones médicas o que tienen el sistema inmune comprometido e incapaz de generar anticuerpos. Para este colectivo, que lleva dos años confinado, la pandemia está muy lejos de acabarse. "En el largo plazo, hay que buscar antivirales de amplio espectro que impidan la replicación de varios coronavirus", añade Sarukhan. 

Gestionar el covid persistente

Se estima que entre el 10% y el 30% de los infectados por covid-19 (millones de personas) sufren de covid persistente. "Sin duda alguna, estamos subestimando este problema", afirma Sonia Villapol, investigadora del Methodist Hospital Research Institute de Houston (Texas) y coautora del mayor meta-análisis sobre esta enfermedad.

De momento, no existen pruebas completas de laboratorio que diagnostiquen de forma precisa esta condición. Villapol considera imprescindible que los sistemas de salud apliquen todos sus conocimientos para llevar a cabo una medicina personalizada para estos pacientes. "Los sistemas de salud deben crear unidades de atención específicas", afirma. 

Prevenir las próximas pandemias

Evitar que otros virus salten de los animales a los humanos debería ser primordial. Pero las acciones dirigidas a este objetivo están en pañales. La OMS se ha dotado del Grupo de Expertos sobre One Health. Sin embargo, hace falta mucho más que el asesoramiento de dos docenas de expertos, según Carlos Das Neves, investigador del Instituto Veterinario de Noruega y coautor de un informe sobre pandemias del Panel Intergubernamental sobre la Biodiversidad (IPBES).

Evitar las zoonosis requiere regular el comercio de especies salvajes, parar la desforestación, proteger la biodiversidad y meter cucharada en el mundo de las granjas. Para ello, hace falta una institución permanente y bien financiada, como el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), según Das Neves. En diciembre, la OMS anunció que trabaja a un nuevo tratado de pandemias que posiblemente vaya en esta dirección.

Monitoreo y alerta temprana

"La pandemia ha demostrado que no estábamos listo para una emergencia sanitaria global. Cada país ha ido a la suya y hemos inventado respuestas sobre la marcha. Necesitamos un manual", afirma Vespignani. "Algunos países estaban mejor preparados: los asiáticos que habían pasado por el SARS y el MERS o los africanos que habían pasado por el ébola", afirma Helena Legido-Quigley, profesora de salud pública en la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres e integrante del panel independiente sobre la pandemia de la OMS.

Vaspignani pide que se desplieguen por todo el planeta centros que recojan continuamente datos sobre la evolución de los virus (como si fueran estaciones meteorológicas) y que haya estructuras permanentes que los procesen (como los centros que alertan sobre la llegada de huracanes). "Necesitamos actual en tiempo real. A más espera, más daños", afirma. La OMS ha establecido un centro de análisis de brotes en Alemania, sin embargo se trata de una estructura demasiado embrionaria, según Vespignani.

Reflotar la sanidad pública 

"La sanidad pública nos ha sacado del atolladero tras haber estado abandonada durante los últimos años. Queda claro que hay que reforzarla", afirma Pere Puigdomènech, investigador del CSIC e impulsor de un libro sobre las lecciones del covid-19. Puigdomènech señala que el debate sobre el peso de la sanidad privada está abierto en Catalunya. Una apuesta por la pública requiere repensar la financiación autonómica. Legido y Vespignani destacan el papel preventivo de la sanidad pública. Su presencia capilar en el territorio y su efecto en reducir desigualdades son esenciales para atenuar los efectos de una pandemia. 

Institucionalizar la interacción ciencia-política

Los grupos de científicos que han asesorado a los portavoces sanitarios en España fueron opacos, escasos o inexistentes, destacan Puigdomènech y Benavides. Nunca se acabó de saber quién asesoraba a Fernando Simón. En Cataluña, se tardó hasta finales del año pasado para dotarse de un comité asesor, que no publica las actas de sus reuniones. 

La mayoría de expertos piden una Agencia Española de Salud Pública. Legido apunta al alemán Robert Kock Institut como un ejemplo a seguir, por estar bien dotado y gozar de cierta independencia de la política. Otro modelo es el de Uruguay, que capeó durante casi un año la pandemia también gracias a un comité con decenas de expertos de todos los ámbitos.

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