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Faro de Vigo

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Misión histórica

Despega el telescopio espacial Webb, el más potente jamás lanzado al espacio

La misión ha despegado este sábado desde el puerto espacial de Kurú y se dirige ahora a su destino final; un punto situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra

Representación artística del telescopio espacial James Webb.

Han hecho falta más de tres décadas de investigación, 10.000 millones de dólares invertidos y superar un sinfín de imprevisto pero, por fin, Webb ha despegado. El telescopio espacial más potente, más grande y más sofisticado jamás construido ha levantado el vuelo este sábado 25 de diciembre, a las 13,20 horas del mediodía (hora peninsular española), desde el puerto espacial de Kurú, en la Guayana francesa. El aparato ha salido de su planeta madre doblado, cual origami, y almacenado a bordo del cohete europeo Ariane 5. Su éxito es un éxito compartido entre la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA). 

El despegue ha ido tal y como estaba planeado. Sobre las seis y media de la mañana (hora local de Kurú), los motores de Ariane han rugido a máxima potencia. El cohete ha despegado dejando, a su paso, un imponente mar de gases. El vehículo espacial ha atravesado la atmósfera erguido, en perfecta posición vertical. En cuanto ha alcanzado su máxima velocidad, la nave se ha desprendido de sus motores laterales y los ha dejado caer en algún punto del océano Atlántico. Ya superadas las capas más altas de la atmósfera, Ariane también se ha deshecho de la cápsula que hasta entonces protegía el telescopio y, poco después, del cuerpo principal del cohete. ‘Webb’ ha puesto rumbo a su destino final gracias a la etapa final del cohete, que ha enderezado el rumbo del aparato y lo ha impulsado rumbo a su destino final. 

Despega con éxito el telescopio espacial más grande de la historia Agencia ATLAS / Foto: EP

En estos momentos, tras salir con éxito de la órbita terrestre, el telescopio espacial se dirige a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Es decir, el equivalente a cuatro veces la distancia entre nuestro planeta y la Luna. Desde este punto estratégico de nuestro sistema solar, la misión se propone estudiar la luz de las primeras estrellas, indagar qué hay más allá de las nubes de polvo cósmico y buscar signos de vida en otros planetas. "El telescopio James Webb nos mostrará el universo como nunca lo habíamos visto antes", la astrofísica Begoña Vila, ingeniera de sistemas encargada de coordinar los instrumentos a bordo del telescopio, en una entrevista con El Periódico de Catalunya, medio que perternece al mismo grupo editorial que este diario.

Seis meses de despliegue

Una vez abandonada la Tierra, 'Webb' se enfrenta ahora a su siguiente gran misión; su despliegue y puesta a punto. Este telescopio, de hecho, es el primer instrumento espacial que se lanza plegado y que, como parte de su misión, tiene previsto desplegarse en el espacio. Este proceso tardará nada más y nada menos que seis meses. Así que desde ahora mismo hasta que el calendario terrícola marque el mes de junio, el aparato ejecutará una "compleja y meticulosa coreografía ensayada durante años", explica Macarena García Marín, científica del equipo de operaciones de este telescopio.

La misión de este telescopio espacial de última generación ha sido definida como "la más importante de esta generación". Las observaciones de este instrumento serán hasta 100 veces más sensibles que las de 'Hubble', su predecesor. En su primer año de vuelo, uno de los grandes objetivos de 'Webb' será estudiar entre 60 y 70 exoplanetas para ver cuántos reúnen las condiciones para albergar la vida tal y como la conocemos. Si hay vida más allá de la Tierra, pues, este telescopio será la mejor herramienta de la que dispone ahora mismo la humanidad para encontrarla.

Una “máquina del tiempo” que permitirá escudriñar los orígenes del universo

A menudo lo olvidamos, pero cuando vemos el Sol ocultándose tras el horizonte en un atardecer de verano, en realidad estamos viajando al pasado: ese hermoso disco naranja es el Sol de hace ocho minutos, el tiempo que tarda la luz solar en llegar a nuestras retinas tras recorrer 150 millones de kilómetros. De igual modo, si ahora vemos la estrella Vega, una de las más brillantes en el hemisferio norte, viajamos atrás en el tiempo a 1996, porque la percibimos tal como era hace 25 años, dado que está situada a 25 años luz de nuestro planeta.

El telescopio espacial James Webb, del tamaño de una pista de tenis y un conjunto de 18 espejos con un diámetro total de 6,5 metros, permitirá escudriñar, en el espectro infrarrojo, las primeras estrellas nacidas en el universo hace 13.500 millones de años, el tiempo en el que la luz de esos astros ha viajado por el universo. En términos astronómicos esto es poco después del Big Bang, que se calcula ocurrió hace 13.800 millones de años.

Comienzan “dos semanas de terror” y seis meses en los que el James Webb se situará a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra y desplegará la tecnología que permitirá viajar al inicio de los tiempos.

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