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Las furgonetas no son (solo) para el verano: así es vivir todo el año sobre cuatro ruedas en Galicia

Pablo Campos y Rubén Prieto convirtieron hace varios años una camper y una autocaravana en su hogar para los 365 días

Pablo, delante de la furgoneta en la que vive en Ames Óscar Corral

Cuatro metros cuadrados. Es el espacio que necesita Pablo Campos, un enfermero ourensano de 29 años que desde el 2017 vive en una furgoneta junto a su perro Hummer. Lo hace por elección: “Muchas personas lo asocian a tener problemas económicos, pero no tiene que ver, desde que terminé los estudios me planteé la opción, siempre me consideré alternativo a lo convencional”.

En el invierno de 2017 tuvo que dejar el piso en el que vivía y eso precipitó el cambio. “Me compré una furgoneta y me instalé en ella, decidí que quería vivir nómada” aunque estima que su verdadera vanlife comenzó en el 2018, ya con el vehículo completamente adaptado.

“Cuando finalicé la carrera estuve un tiempo moviéndome mucho de casa, vi que no pasaba demasiado tiempo en el mismo sitio, también por motivos laborales, y me cansé de las mudanzas”, explica. Por aquella época también hizo un viaje al Algarve y allí, viendo un atardecer que tuvo que dejar a medias para regresar al hotel mientras las furgonetas y caravanas se quedaban, todo encajó.

"Comprobé que en la furgoneta podía tener todo lo que necesitaba"

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Pablo Campos y su perro Hummer dentro de la furgoneta en la que vive Instagram (@thealternativan)

Los que mejor lo conocían sabían que le gustaba itinerar. “Familia y amigos ya sabían lo que tenían”, bromea cuando se le pregunta por cómo se tomó su entorno más cercano este nuevo estilo de vida. “Comprobé que en la furgoneta podía tener todo lo que necesitaba, calefacción, cocina… todos los servicios. Estéticamente la concebí con un estilo rústico, agradable y acogedor, aprovechando al máximo el espacio”. Además, aunque el dinero no es el motivo por el que vive en una camper “sí que en un solo año amorticé la inversión y ahora vivo a mi gusto de forma más económica”.

Pero ¿cómo se organiza uno para cosas tan básicas como tener agua? Aunque todavía falta mucho, detecta que cada vez más lugares se interesan por ofrecer servicios para cargar los depósitos, evacuar las aguas residuales o habilitar lugares en los que pernoctar. Las necesidades se adaptan a los recursos, igual que en una vivienda convencional.

Sin embargo, Pablo aclara que no todo es idílico. En Galicia “los inviernos se hacen largos, oscuros y húmedos”. Llegó a pasar un mes prácticamente sin poder salir por los días de lluvia y, en esas ocasiones, reconoce que se puede llegar a echar de menos ciertas cosas de un hogar convencional. Si a eso se le añade una pandemia, un confinamiento y cierres perimetrales, la ecuación se complica. De hecho, regresó unas semanas al domicilio familiar, no por la incomodidad de la furgoneta “sino porque me paraban muchísimo pensando que estaba saltándome la norma, tenía que dar muchas explicaciones sobre que aquella era mi casa”.

Pero todo compensa. Tanto que a medio plazo no se plantea un cambio. Cuando se le habla de la posibilidad de formar una familia y de qué haría en ese momento, lo tiene claro: “Son objetivos que necesito cumplir, una relación solo surge con alguien que acepta al otro, ahora tengo claro que no va ser algo que cambie porque me lo pida otra persona”.

La sensación de libertad que siente Pablo en su furgoneta es tan solo uno de los puntos en común que comparte con Rubén Prieto. “¿Cuántas veces hemos estado en un lugar precioso y hemos deseado tener una casa allí? Yo la tengo. Escojo a mis vecinos y me despierto donde elijo”. Así explica este actor y emprendedor por qué se trasladó en 2017 a una autocaravana y no regresó a un piso salvo unas semanas durante la pandemia. “Es más, cuando voy a casa de mi familia, aparco la caravana en la finca, pero duermo en ella. Al principio incluso mi madre me decía que cómo no dormía en casa, que qué pensarían los vecinos”, bromea.

“¿Cuántas veces hemos estado en un lugar precioso y hemos deseado tener una casa allí? Yo la tengo"

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Su escuela de surf ya lo había puesto en contacto con el mundo de las campers y cuando se trasladó a Madrid para trabajar en El Hormiguero lo hizo en autocaravana, “al segundo día ya me dije que no la dejaría por volverme a un piso”. Y así lo ha hecho, despertando en una playa de la Costa da Morte y acostándose ese mismo día en algún punto de los Pirineos.

“Una de las mejores cosas de vivir en la caravana es no tener que volverte de los sitios, solo tienes que ir y estar, disfrutar, hasta que vayas a otro lugar, pero nunca volver de ellos”, explica. Un paisaje diferente es cada día su jardín. Los días que pasó durante el confinamiento en la autocaravana dice que los sobrellevó “como cualquiera en su casa solo que yo abría la puerta o la ventana y veía un acantilado que me daba mayor sensación de libertad”.

Su plan para el próximo invierno es trasladar su hogar por diferentes puntos de Europa. “Ahora estamos trabajando en el lanzamiento de una app, lo que me permite teletrabajar”, así que aprovechará para recorrer parte del continente en su autocaravana.

Ponderando los pros y los contras, tanto Pablo como Rubén llevaron a su día a día lo que cada vez más aplican en sus vacaciones: la libertad, la sencillez y la flexibilidad que da llevar la casa sobre ruedas.

De profesión, vanlifer

Eduardo Parrado y Rocío Calvo vivían en Oviedo. Ambos tenían un trabajo estable de oficina, pero hace tres años decidieron cambiar radicalmente. Se subieron a una furgoneta y comenzaron a hacer kilómetros. Hoy, este estilo de vida se ha convertido también en su profesión. En su blog, Sin código postal (https://sincodigopostal.com/), y a través de redes sociales comparten consejos, experiencias y recomendaciones. Casi 900 días viviendo en una furgoneta, unos 40 países recorridos y decenas de miles de kilómetros dan para mucho: “Valoramos la libertad, el minimalismo en nuestra vida, el contacto con la naturaleza, escoger el lugar en el que quieres estar”.

Eduardo y Rocío en Lanzarote Sin código postal

¿Qué tiene que tener alguien para empezar a vivir en una furgoneta? Los espacios pequeños tienen que ser lo suyo y, ante la duda, siempre se puede alquilar primero, probar y luego lanzarse”, explican.

A la hora de customizar la furgoneta reconocen que se puede conseguir de todo, dependiendo el presupuesto y las necesidades que cada uno considere imprescindibles. Ellos empezaron con un cochón hinchable y poco más, “así estuvimos un buen tiempo”.

Sobre esto de convertir furgonetas en hogares también sabe Gonzalo Volunterio, un argentino afincado en Galicia desde hace más de 20 años que camperiza vehículos. Lo hace a mano, con un estilo identificable y cuidando los detalles.

 ¿Y de presupuesto? “Todo depende de la gama, se puede lograr por precios asequibles, aunque es cierto que el bum turístico ya ha subido los precios de base de las furgonetas”. Su recomendación, elegir en qué invertir “por ejemplo, un buen colchón desde mi punto de vista es muy necesario”. Otros de sus imprescindibles son: “un fregadero, un hornillo, una nevera y la posibilidad de darte una ducha”. 

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