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La inmunidad de las personas que pasaron el COVID es "más sólida"

Una investigadora en laboratorio en el desarrollo de la vacuna. | // EFE

La posibilidad de administrar dosis de refuerzo a los ya vacunados está sobre la mesa, si bien todavía no hay ‘quorum’ sobre si conviene aplicar esa tercera dosis, a quién y en qué plazo sería.

La Comunidad de Madrid ha avanzado que es partidaria de aplicar terceras dosis a personas “inmunodeprimidas” pero desde el Gobierno central se pide esperar unos días para tomar una decisión bien fundamentada desde el punto de vista científico sobre el tema del refuerzo. “Es verdad que la tercera vacuna para las personas que ya la han recibido está encima de la mesa, es una de las cosas que tendremos que decidir en las próximas semanas: habrá que tomar decisiones, pero habrá que hacerlo valorando la información”, advirtió Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Países como Francia, por ejemplo, ya anunciaron que aplicarán esa tercera dosis a “las personas más ancianas y a las más frágiles”.

Mientras, los expertos aportan datos que pueden ayudar a la hora de orientar en la aplicación de esa posible tercera dosis. Especialistas consultados por FARO explican que debería tenerse en cuenta a las personas con patologías o inmunodeprimidas, es decir, las más vulnerables, así como a los mayores. Juan Gestal, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, describe otro indicador que puede ser crucial a la hora de distribuir las posibles dosis de refuerzo: el hecho de haber pasado el coronavirus o no.

Juan Gestal

“Se ha comprobado que las personas que habían pasado la infección y recibido una dosis de vacuna generaron una sólida inmunidad humoral, con células de memoria y celular”, expresa Gestal, exdecano de la Facultad de Medicina de Santiago. De esta forma, la gente que superó el COVID tendría más margen temporal, su protección será mayor en el tiempo por lo que “no parece que vayan a necesitar dosis de refuerzo de momento”, apunta el profesor, basándose en los resultados de estudios recientes.

Expresa Gestal que las personas que no se contagiaron y tienen las dos dosis de vacuna “pueden perder inmunidad con el paso del tiempo y precisar una dosis de refuerzo, especialmente aquellos inmunodeprimidos y los mayores (por la inmunosenescencia ligada a la edad)”. Es decir, que el hecho de haber pasado el coronavirus se perfila como un indicador clave a la hora de pensar en terceras dosis.

Lo ideal sería poder averiguar el nivel de protección de cada persona para tener un mapa de los individuos que precisarían incrementar dicho nivel. “La determinación de anticuerpos podría ser una opción pero me parece más práctico administrarle una dosis de recuerdo a esas personas (inmunodeprimidos, mayores...) cuando se den las circunstancias para ello, teniendo en cuenta que lo urgente es vacunar a los que todavía no lo están y en todo esto hay que contar con el pronunciamiento de las agencias reguladoras”, explica Gestal. Se refiere este experto a los criterios para aplicar la dosis de recuerdo, que también deben ser fijados: “utilizar un criterio que permita seleccionar con bastante precisión a aquellos que puedan necesitarla (mayores de 65 años; con determinadas patologías o tratamientos que disminuyan la inmunidad), pues me parece más práctico que andar determinando la inmunidad de la población”.

Federico Martinón

Difícil medir la protección de cada individuo

El pediatra y experto en vacunación Federico Martinón expresa que todavía no es posible determinar el nivel de protección de cada persona porque no tienen marcadores inmunológicos que aporten dicha información. “Lo que medimos habitualmente, los anticuerpos circulantes, solo son una pequeña expresión del conjunto de la respuesta inmune ante cualquier infección o, en nuestro caso, a la vacuna. Probablemente la respuesta inmunológica celular, la que genera la memoria inmunológica, sea suficientemente potente para que incluso en ausencia de anticuerpos circulantes, podamos estar protegidos. Actualmente, lo único fiable son las reinfecciones en personas que ya pasaron previamente la infección o que ya fueron vacunadas; ese es el marcador más sensible para determinar si una persona vuelve a ser vulnerable o no a la infección”, apunta.

Células inmunes y anticuerpos

Un estudio reciente publicado en “Nature” indicaba que las personas que pasan el COVID producen un tipo de células inmunes capaces de fabricar anticuerpos contra el coronavirus el resto de la vida. Y esto ocurre aunque se haya pasado el coronavirus de forma leve o moderada. Las muestras tomadas a pacientes en este estudio (de médula ósea) indicaron que dichos pacientes generaron este tipo de células inmunes. La presencia de anticuerpos no significa que la persona sea “inmune”.

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