Las muertes que se están produciendo en centros de mayores en otros puntos de España durante la crisis del coronavirus también llegarán a Galicia. No hay duda de eso. Así lo creen las principales asociaciones de residencias de ancianos de la comunidad, Agarte y Acolle, y la Sociedade Galega de Xerontología e Xeriatría. Es solo cuestión de tiempo.

Por eso, exigen cambiar los protocolos vigentes y evacuar de estos centros a otros sin uso, hoteles o residencias de estudiantes especialmente habilitadas para este objetivo, a las personas sospechosas de estar infectadas con el coronavirus o que ya han dado positivo, para reducir así los riesgos. No trasladarlos "constituye una mala práctica epidemiológica y un maltrato grave sanitario que puede derivar en muertes", advierte la Sociedade de Xerontología.

En España ya se han producido al menos 75 muertos en residencias de mayores, si bien son cifras estimadas porque no hay un recuento oficial, con defunciones en algunos centros que llegan a la veintena en la última semana. Y en Galicia, se ha registrado el primer positivo, en la residencia Hermanitas de Caldas de Reis (Pontevedra).

Entre las razones de estos fallecimientos figuran dos razones fundamentales. La mayor vulnerabilidad al coronavirus de las personas mayores de 80 años y la orden de permanecer aislados, pero dentro de las instalaciones de los centros, a los residentes con alta sospecha de padecer el Covid-19 hasta que al menos se le haga el test, que puede tardar hasta 48 horas. Con estas medidas y debido al tamaño de las residencias gallegas, medianas o pequeñas en su mayoría y apenas sin espacios para el confinamiento, el riesgo de contagio de multiplica. Y a ello se suma que el personal carece de protección.

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El presidente de a Sociedad de Xerontología, Miguel Ángel Vázquez, lo tiene claro. "En Galicia va a pasar lo mismo que en otras partes de España". "No es que pueda pasar, es que va a pasar. Es una enfermedad infecto-contagiosa en un espacio cerrado y por su puesto que va a morir gente", asegura. A su juicio, la medida acordada por el Ministerio de Sanidad de mantener aislados a los pacientes dentro de los asilos es una "barbaridad científica y un disparate".

Con este diagnóstico, aunque quizás con palabras menos duras, coinciden el presidente de la Asociación Gallega de Residencias de la Tercera Edad (Agarte), José María Pazos, y la secretaria técnica de la Asociación Galega de Residencias e Centros de Anciáns de Iniciativa Social (Acolle), Lorena Martínez Villaverde.

"No quisiera ser tan negativo sobre las muertes, pero también lo veo así. Es muy peligroso mantener a un enfermo dentro del centro", cuenta Pazos. "Nos sumamos a la voz de alarma. No tenemos zonas de confinamiento ni personal adecuado", insiste Lorena Martínez.

En Galicia hay 390 centros geriátricos con 21.700 pacientes. Su promedio de edad es de 85 años, con una mayoría con pluripatologías que además necesitan ayuda para sus actividades cotidianas. Y el coronavirus se ha mostrado especialmente virulento con la población mayor, causando la muerte entre un 11% y 14% de los casos en los que el enfermo supera los 80 años.

Los centros de mayores en Galicia apenas cuentan con personal sanitario. No están obligados. Solo los más grandes -muy pocos- tienen enfermeros las 24 horas del día y médico solo un par de horas. El resto de las residencias no disponen de ninguno de estos servicios. Son en su mayoría de pequeño y mediano tamaño y carecen de espacio suficiente para proceder a una aislamiento en condiciones. Además, el personal tampoco está preparado ni habilitado para atender urgencias sanitarias -no es su función- y, por encima, carece de la protección adecuada -trajes EPI- porque no les llega el material a pesar de que lo reclaman.

Pero los titulares de los centros quieren destacar que se cumplen con todos los requisitos legales que se marcan para la apertura de sus establecimientos, solo que no están preparados para atender una emergencia como la del coronavirus y y proceder al aislamiento de los pacientes sospechosos porque las instalaciones no fueron diseñadas, ni de lejos, para esta finalidad, y el poco personal sanitario con que cuentan -los que disponen de él- ahora está siendo reclamado por el Sergas.

Por ello proponen una batería de medidas. Entre ellas, que ningún residente con síntomas pase más de 24 horas en el centro sin hacerle la prueba o que la Xunta habilite centros vacíos -que los hay-, residencias de estudiantes o de tiempo libre, hoteles u otras instalaciones similares, atendidas con personal sanitario, al que derivar a los residentes sospechosos de estar enfermos o que ya han dado positivo. Incluso se podría desviar a las grandes residencias de ancianos si disponen de plazas sin ocupar. Serían los llamados centros residenciales intermedios, uno por comarca o provincia, que además evitaría trasladar a los ancianos a los hospitales.

También plantean facilitar la comunicación telemática con sus parientes o que puedan volver con sus familias temporalmente.