El informe anual presentado ayer por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA) dibuja un mapa cada vez más polarizado, en el que los Estados intolerantes hacia el colectivo LGBTI aumentan sus medidas contra éste mientras la libertad sexual crece en el resto.

El informe, presentado con ocasión del Día Internacional de los Derechos Humanos, indica que 70 países criminalizan en 2019 las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, los mismos que en 2018 después de que Botsuana saliera de la lista pero otro país africano, Gabón, volviera a entrar en ella. "En muchas partes del mundo se está avanzando en pro de la protección de las personas LGBTI, pero vemos que en otras regiones la tensión va en dirección contraria y la situación está empeorando", resume el investigador argentino de ILGA, Lucas Ramón Mendos, autor del informe.