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Expulsión en la Iglesia gallega

El Obispado aparta al fundador de la Orden de San Miguel Arcángel por su conducta inmoral

El obispo Luis Quinteiro intervino la asociación, con sede en Oia, en marzo tras investigarse las supuestas irregularidades cometidas por Miguel Rosendo y algunos de sus miembros »La mayoría de sus integrantes se dio de baja en abril

Los chalés donde se desarrollaba la actividad de la orden // Adrián Irago

Los chalés donde se desarrollaba la actividad de la orden // Adrián Irago

La diócesis de Tui-Vigo destituyó en marzo de este año al fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, Miguel Rosendo, una asociación con sede en Oia (Pontevedra) a la que, tras una investigación que ha durado nueve meses y que se inició con motivo de varias denuncias por su comportamiento sectario, acusan de "supuestas irregularidades" cometidas tanto por el fundador como por algunos de sus miembros.

La Orden de San Miguel Arcángel, erigida "canónicamente" en julio de 2009 como Asociación Pública de Fieles y aprobada por la Diócesis de Tui-Vigo -por aquel entonces bajo el mandato del obispo José Diéguez Reboredo- se presenta formalmente como "una asociación al servicio de Dios y de la Iglesia, que promueve entre sus miembros un profundo sentido del apostolado desde el espíritu de la familia cristiana". Sin embargo, algo se oculta detrás de los altos muros del chalet de lujo en Mougás, en el que residía parte de la comunidad arropada por el fundador de la Orden, Feliciano Miguel Rosendo Da Silva.

El párroco de Santa María de Baiona, Manuel Salcidos, fue el encargado de realizar esta investigación después de que en diciembre de 2012 llegaran al Obispado una serie de acusaciones sobre la "conducta moral" de Rosendo, a quien apartó cautelarmente de todas sus funciones el pasado mes de marzo. Según publicó El MundoEl Mundo, estos problemas de conducta podrían estar vinculados a prácticas sexuales vinculadas a un comportamiento sectario.

"Mi trabajo ya está hecho, ahora ya no depende de mí lo que suceda con la Orden", aseguró ayer Salcidos, que rehusó dar más explicaciones.

El pasado 16 de abril, se dio a conocer a los miembros de la orden la situación y partir de esa fecha un número importante de miembros se dio de baja como asociados, según destaca la diócesis en un comunicado emitido el pasado 9 de octubre. Mientras tanto, el líder de la orden mantiene el silencio desde Madrid. Este periódico trató ayer de ponerse en contacto con él sin éxito.

En estos momentos, integran la orden 27 miembros llamados "exploradores", seglares laicos que realizan su labor de apostolado en la Diócesis de Tui-Vigo, y cuatro "consagradas miguelianas", que atienden una residencia geriátrica en Bustarviejo (Madrid).

La asociación religiosa saltó a la fama a raíz de que Tamara Falcó, hija de Isabel Preysler, realizase en sus instalaciones en Oia un retiro espiritual durante un fin de semana, y de que la exactriz y exmodelo viguesa Olalla Olivero ingresase en la misma.

La comunidad fundada por Miguel Rosendo estaba integrada por su propia familia, con un hijo minusválido, otras cuatro familias y varias mujeres que lucían atuendos de monjas con los colores azul y amarillo. Sus miembros ayudaban en labores de la comunidad sin llamar la atención ni siquiera entre los propios sacerdotes de la diócesis.

"Nos llevaban ayudando ocho años con los pasos de la Semana Santa; limpiaban los santos y sacaban a dos de ellos", explica Ángel Dorrego, uno de los responsables de la Hermandad de la Pasión en Vigo y director de Cáritas. "Nunca vi nada raro en ellos; teníamos un trato cordial y no puedo juzgarles", añade.

"Varios miembros del grupo vinieron al entierro del padre Donato, se ve que le tenían mucho afecto, pero yo no he tenido contacto con ellos ya que me ofrecieron hacer una representación en Semana Santa y me negué", relata el párroco de Meira. Varias fuentes sitúan a una parte de los miembros del grupo, una vez destituido el líder, en Cangas do Morrazo, aunque también el párroco de Moaña niega haber tratado con ellos.

Miguel Rosendo tenía varias herboristerías donde, supuestamente, se practicaban ritos con las hierbas y curanderismo totalmente alejados del cristianismo. El último de estos locales se hallaba en la avenida Camelias de Vigo, pero sólo estuvo el último año con él. El que mantuvo más tiempo se hallaba en la calle Cruz Blanca del Calvario, también en Vigo, donde hoy cuelga un cartel de venta. "Entraba bastante gente en el local, algunos vestidos con el uniforme, así que llamaba la atención, pero nunca dieron ningún problema", comenta un camarero de la Cafetería Mus, junto enfrente del local. "Tenía toda la pinta de ser una secta con tanto trasiego... pero el dueño no vivía por aquí y no se relacionaba con nadie", recuerda un vecino de la calle. Sin embargo, el azul y el amarillo de los trajes no lo olvidan.

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