04 de agosto de 2014
04.08.2014

Lamas y monjes inauguran uno de los centros budistas más grandes de Europa

Se levanta en San Amaro sobre ruinas restauradas de arquitectura tradicional gallega

04.08.2014 | 10:29
Los monjes budistas se congregan en Ventoselo. // J. Regal

El pueblo de Ventoselo, en San Amaro, Ourense, acogió ayer el acto de inauguración oficial del centro budista Chu Sup Tsang, considerado uno de los mayores en su género de Europa, en un rito oficiado por lamas y monjes llegados del monasterio de Ganden en India, que contó con la participación de cerca de un centenar de personas, muchos seguidores de esta doctrina filosófica y religiosa de creciente apego como isla de calma y conocimiento en las víctimas de la sociedades industrializadas.

Esto mismo fue lo que sintió el lama tibetano Gueshe Tenzing Tamding, unos de los encargados de presidir este acto inaugural -el de consagración se celebra mañana día 5- cuando recaló hace unos años en esta aldea de Ventoselo y pensó que sobre las ruina de unas antiguas viviendas de arquitectura tradicional gallega, iba a montar su monasterio, para muchos el más grande de Europa en la materia. Allí cantaba el cuco.

Así empezó esta obra colectiva que ayer, dentro de su ritual de conocimiento, acogió el primer mandala de arena hecho en Galicia, y para el que ha contado, al igual que para el desarrollo de este monasterio, con la inspiración de Tito Barreiro un vigués iniciado en el budismo. Un mandala es en sánscrito, un círculo, con el que se pretende eliminar aquellos obstáculos que afectan al ser humano según explicó el Lama Gheshe. Por eso el mandala luego se destruye.

Se elaboró en este caso con arena llegada de India, que fue luego teñida con colorantes naturales y con una serie de elementos constructivos como la madera que fueron previamente bendecidos. Acompañaron al lama en el acto de ayer, junto con los monjes del monasterio de Ganden India, con los que realiza una gira por los 20 monasterios budistas que están bajo su dirección en el mundo, otras autoridades locales como el alcalde de San Amaro, Enrique Pérez, la esposa de este, alumnos llegados de varios continentes y familiares directos del lama.

En esta jornada no faltaron las "pujas", que son "un ritual de bendición con el que se procura alcanzar un mundo más en en paz, menos guerras o desastres naturales y recuperar la energía de los planetas, además de desarrollar los valores de los humanos".

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