La marsopa común ( Phocoena phocoena), conocida en Galicia como "toniña" y recientemente considerada una subespecie aislada genéticamente de las poblaciones del norte de Europa, es un mamífero marino amenazado. Es, asimismo, una especie que suele alejarse del interior de las rías y presenta un comportamiento asustadizo, que también puede achacarse al delfín común ( Delphinus delphis).

Esto no ha impedido localizar 43 ejemplares de la primera y un millar de individuos de la segunda especie, durante la jornada de investigación científica desarrollada el jueves -15 horas de navegación y casi 100 millas náuticas recorridas- por el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI, por las siglas en inglés de Bottlenose Dolphin Research Institute).

Lo más sorprendente de todo es que una treintena de esas marsopas, un animal que llega a medir entre 1,4 y 1,9 metros y alcanza un peso máximo de ochenta kilos, en el caso de las hembras, y de unos de sesenta, si son machos, estaban alimentándose "en familia".

Es algo con un valor científico más importante de lo que puede parecer, ya que es un animal que muestra una clara preferencia por aguas profundas, llegando a sumergirse a más cien metros. Tanto es así que "existen tres veces más posibilidades de observar marsopas a cien metros que a cincuenta", destaca el BDRI.

Así lo confirma Bruno Díaz, el doctor en Ecología que dirige dicho centro, con sede en O Grove, donde hace unos días comunicaban también de la localización del mayor grupo de rorcuales comunes jamás visto por este departamento, con catorce individuos.

Ahora, tras poder estudiar esa gran familia de marsopas y el nutrido grupo de delfines comunes que la acompañaba, la comunidad científica vuelve a insistir en que estas visitas dejan patente la riqueza de las aguas gallegas, sobre todo si se tiene presente también la abundancia de delfines mulares o nariz de botella ( Tursiops truncatus) y la llegada a las Rías Baixas de rorcuales comunes, aliblancos, ballenas jorobadas e incluso de la siempre espectacular ballena azul.

En esa riqueza de la costa atlántica de Galicia abunda el propio Bruno Díaz cuando da cuenta de ese sorprendente avistamiento de marsopas y delfines comunes, localizados en una jornada especialmente productiva desde el punto de vista científico al abrigo del proyecto "Balaenatur", ya que también permitió descubrir sesenta delfines mulares o arroaces, la especie de mamíferos marinos más popular de las Rías Baixas.

"Está claro que la costa gallega es sinónimo de biodiversidad marina, y está en nuestras manos de que siga siendo así", espetan en el BDRI cuando informan de los últimos "descubrimientos", de los que también forman parte cinco rorcuales comunes, tres rorcuales aliblancos, atunes rojos, peces espada, peces luna, tintoreras, pardelas cenicientas, capirotadas y baleares, alcatraces, págalos, paíños, gaviotas, cormoranes e incluso un arao".

En lo referido a la marsopa, puede decirse que su localización en un grupo tan considerable antoja una buena noticia desde el punto de vista de la preservación de la vulnerable especie.

Cabe aludir, en este sentido, a un estudio científico presentado hace un par de años por el BDRI en el que se advertía de que "el tráfico marítimo se confirma como una amenaza real para la marsopa común", uno de los cetáceos más pequeños del planeta.

Lo que sucede es que "está en franca regresión en aguas de la Península Ibérica". Tanto es así que su situación es tan delicada que "podría compararse perfectamente con la que vive otra marsopa, la vaquita, en aguas de México, que está a punto de extinguirse".