12 de febrero de 2019
12.02.2019
Temporada de lobos marinos
Así se recupera a los mamíferos marinos que llegan a la costa gallega

Así funciona la Red de Varamientos de Galicia

La Cemma explica a la sociedad cómo proceder

12.02.2019 | 10:41

Galicia se encuentra en plena temporada de lobos marinos. Esto supone que en esta época el año, entre diciembre y marzo, aparecen en la costa crías de lo que se conoce en Galicia como "lobo mariño cincento", o lo que es lo mismo, foca gris (Halichoerus grypus); una especie de mamífero relativamente común en aguas del Atlántico Norte. En consecuencia, como puede suceder en verano con la foca común, foca de puerto o foca moteada, o en otoño, con la foca de casco o foca capuchina (Cystophora cristata), propia del Atlántico Norte y el Océano Ártico, actualmente hay que permanecer especialmente atento en la costa si se quiere salvar a esas focas que recalan enfermas o heridas en el litoral gallego.

Es temporada de lobos marinos en Galicia, y esto significa que llegan a la costa ejemplares enfermos o heridos a los que es preciso cuidar. También quiere decir que la comunidad autónoma se consolida como un gran hospital para estos seres vivos, y los antecedentes históricos en cuanto a su recuperación así lo atestiguan.
Aquellos ciudadanos que quieran ayudarlos pueden alertar de su presencia a través del teléfono 686 989 008 o directamente en el número de emergencias 112. De este modo se activa el protocolo de la Red de Varamientos de Galicia, que avala la Xunta y tiene como única entidad autorizada para efectuar el control, seguimiento o rescate de los animales a la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma).
Es su presidente, Alfredo López, quien mejor puede explicar el funcionamiento de este plan de actuación y el por qué de la llegada de mamíferos marinos a las costas gallegas.


Antecedentes históricos

López indica, por ejemplo, que en las costas del Norte y Noroeste peninsular "no existen colonias reproductoras de lobos marinos, y tampoco se conocen históricamente". Lo que sí se sabe es de la llegada puntual de las focas a Galicia desde tiempos inmemoriales, hasta el punto de que así ha quedado reflejado en la toponimia del litoral.
Y resalta la presencia de lobos marinos todos los años desde el País Vasco a Galicia, "llegando a registrarse su presencia en la costa continental portuguesa, las Azores e incluso Gibraltar".
Se trata, explica el representante de la Cemma, de "ejemplares juveniles de lobo marino gris, de dos o tres meses, aunque ocasionalmente varan o son observados ejemplares adultos, como el macho de 230 centímetros y 150 kilos encontrado muerto en una playa de Muros en febrero de 1999, o el macho adulto observado vivo en Luarca (Asturias) en mayo de 2000".
Incluso en ocasiones se observaron juveniles, de seis a ocho meses de edad, antes del otoño.
El propio Alfredo López manifiesta que "el incremento del número de registros observados durante la segunda mitad de los años 90 estuvo acompañado de un incremento en el período de observación; hasta mayo y junio e incluso durante el verano".

En relación con todo esto, en la Cemma detallan que "no se conocen migraciones definidas o regulares, aunque la dispersión en los juveniles es una estrategia natural muy importante en esta especie; una estrategia biológica que, combinada con otros factores, como la meteorología, las corrientes o el estado de salud de los animales se perfila como el motivo principal de la llegada de las focas a las costas cantábrica y atlántica peninsular".
El trayecto desde los lugares de origen "se realiza rápidamente, constatándose desplazamientos de entre 50 e 65 kilómetros diarios y sin escalas".


¿Desde cuándo existen registros de lobos marinos en Galicia?

Alfredo López explica que desde 1972 existen registros de lobos marinos en Galicia. Hasta 1989, antes de que existiera la Red de Varamientos, fueron registrados doce ejemplares, la mayoría de foca gris, aunque también de foca capuchina y de foca barbuda (Erignathus barbatus), una especie de tamaño mediano que habita en el Océano Ártico y sus proximidades.
Ya entre 1990 y 2018 se encontraron un total de 206 lobos marinos, el 74.8% foca gris, el 7,3% foca capuchina y el 1,4% foca común, de puerto o foca moteada (Phoca vitulina), que habita a lo largo de las líneas costeras de los mares templados y fríos del hemisferio norte.
Menos del 1% correspondió a lobo marino barbudo, foca ocelada o foca anillada (Pusa hispida), propia del Ártico, y foca pía o foca de Groenlandia (Pagophilus groenlandicus), una especie que habita en el Océano Atlántico Norte y el Océano Glacial Ártico. Un 14,7% fueron ejemplares no identificados, "aunque seguramente también foca gris en la mayor parte de los casos".

Más de la mitad de esos mamíferos marinos "fueron observadas en el mar o varados aún con vida, contrariamente a lo que sucede con los cetáceos, ya que solo el 10% llegan a varar vivos".
López puntualiza que "el 34,8% son ejemplares observados en el mar o la costa aún vivos, y el 17,4% son recogidos para rehabilitación y liberados de nuevo". Además explica que "el 38,8% son individuos que aparecen varados muertos en las playas o no sobreviven, y el 9% son capturados en faenas pesqueras, mayoritariamente ya muertos".

¿Cómo se debe actuar ante la localización de un lobo marino?

La Cemma deja claro que "aunque pensemos que nunca nos vamos a encontrar con un lobo marino, no es tan raro localizarlos en cualquier punto de la costa, durante la temporada invernal".
Si esto sucede "debemos tener presente que llegan directamente desde las colonias de cría del Norte, y por lo tanto están muy cansados, motivo por el cual pueden salir a tierra para descansar tranquilamente".



Por eso hay que evitar acercarse a ellos y molestarlos, siendo preciso "mantener una distancia prudente, ya que pueden reaccionar mordiendo".
Del mismo modo "no debemos bloquearles la vía de huida hacia el mar, dejándoles siempre una alternativa por si quieren marcharse".
Otro buen consejo es "mantener atados a los perros, evitando que se acerquen o ataquen a los lobos marinos".
De igual manera "hay que guardar silencio, pues el ruido puede poner nerviosas a las focas".
Y sobre todo hay que avisar de inmediato a la Cemma o al 112, colaborando con la Red de Varamientos en las indicaciones sobre la ubicación y estado del animal.

Dicho esto, el responsable de la Cemma manifiesta que "no todos los animales que llegan a la costa precisan ser recogidos, sino solo aquellos que están heridos o enfermos, que insisten en quedarse en el mismo lugar durante días e que muestran un comportamiento anómalo". Al igual que hay que ayudar a las crías, "y por tanto ejemplares inexpertos y sin miedo a las novedades"; máxime cuando son tan jóvenes que ni siquiera saben alimentarse bien.

¿Cómo se recuperan los lobos marinos en Galicia?

El máximo exponente de la Cemma argumenta que "los motivos que nos llevan a actuar sobre los lobos marinos son que en muchas ocasiones los problemas que padecen y hacen que varen son de origen directo o indirecto antropogénico, desde agresiones directas a captura accidental, ingestión de plásticos o ataques de perros".
Por esta razón "tenemos el deber de asistir a aquellos ejemplares que lo precisen y tratar de restablecer su estado de salud para que puedan regresar al mar en las mejores condiciones posibles".



Casuística y patologías

Hay que tener en cuenta que "las dificultades en el recorrido que realizan los cachorros de foca hacen que muchos de ellos lleguen a nuestras costas en un estado de debilidad grave, y esto los hace más vulnerables frente a las adversidades que se pueden encontrar, tal y como queda patente durante las actuaciones de recuperación y en las necropsias realizadas por la Red de Varamientos de Galicia".
Así las cosas, las patologías y lesiones más frecuentes van desde la debilidad, con malnutrición, deshidratación, fatiga extrema o hipotermia, lo cual los predispone a sufrir cualquier tipo de patología secundaria, tanto respiratorias como digestivas; hasta las lesiones y heridas causadas por la interacción con actividades pesqueras y capturas accidentales en las artes de pesca.
Eso sin olvidar las lesiones y heridas causadas por las agresiones de humanos o perros, "debido a la falta de respeto y al mal uso del litoral, a veces derivado de la falta de información ante la presencia de esta especie entre nosotros".

¿Cuál es el papel que desempaña la UCI de lobos marinos?

Ante la carencia de un centro de recuperación especializado en Galicia, la Cemma dispone de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en la que ingresar a uno o varios lobos marinos que necesiten rehabilitación.
Esa UCI, que presta los primeros y más urgentes auxilios, resulta esencial en la Red de Varamientos de Galicia. Como crucial es, a posteriori, la colaboración con diversas entidades que permiten completar tanto el proceso de recuperación de los animales como su liberación en el mar.
"Contamos con la colaboración de barcos arrastreros que pescan al Norte para llevar a las focas hasta su área de procedencia", destaca Alfredo López.

También en relación con la UCI, resalta que desde 1990 fueron ingresados 40 ejemplares para a su rehabilitación, y de ellos consiguieron recuperar la libertad casi el 70%.
"Al principio eran ingresados en los centros de recuperación de fauna oficiales, pero desde 1998 se estableció un protocolo de actuación de la Red de Varamientos, instalando Unidades de Cuidados Intensivos en diferentes instalación, como el Instituto de Investigacións Mariñas de Vigo, Acuario do Grove, Museo da Natureza de Ferrol, Centro de Coordinación da Rede de Varamentos de Nigrán y en el Instituto Galego de Formación en Acuicultura (Igafa) de A Illa de Arousa; aunque en estos momentos solo los dos últimos están operativos como UCIs".
Precisamente  en el Igafa se recupera en la actualidad al último lobo marino en llegar, de nombre "Barizo".

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