Cristóbal Gabarrón | Pintor y escultor

“Son 25 años de impronta gallega medida, estudiada y sentida en mi arte”

El Museo inaugura la exposición “Gabarrón atlántico. Ronsel de saudade”, con un centenar de piezas del creador murciano

Cristóbal Gabarrón, en la exposición que se exhibirá en el Edificio Castelao.   | // GUSTAVO SANTOS

Cristóbal Gabarrón, en la exposición que se exhibirá en el Edificio Castelao. | // GUSTAVO SANTOS / Susana Regueira

Un centenar de pinturas, esculturas e instalaciones vinculadas a Galicia protagonizan la exposición “Gabarrón atlántico. Ronsel de saudade”, que abrirá sus puertas mañana en el Museo. Comisariada por Antón Castro, la muestra busca reflejar la diversidad de formatos, materiales y lenguajes con los que trabaja Cristóbal Gabarrón y de los que hace uso para reflejar el paisaje, las tradiciones, la luz y la orografía de la costa atlántica.

–¿Hasta qué punto Galicia ha dejado impronta en su obra?

–Ha dejado una muy grande. Son 25 años de esa impronta gallega, medida, estudiada y sentida en mi arte todo ese tiempo. Y eso ha hecho que parte de mi obra, sobre todo esa última, esté transformando ideas, planteando nuevos retos e incluso investigaciones con materiales propios de Galicia.

–¿Qué obras van a poder contemplar los espectadores en “Gabarrón atlántico. Ronsel de saudade”?

–Hay parte de obras que son, entre comillas, gallegas, que están exponiéndose en otros sitios por circunstancias simplemente de fechas; pero aquí lo que se va a a ver es un pequeño recorrido por diferentes momentos de esa época gallega, fructífera además, en la cual las investigaciones se centran, no solamente en los materiales, sino sobre todo en conceptos, en lo que supone para mi lo que es el Atlántico, que es gran parte de Galicia, y también con visión en la otra pata que ha sido mi vida, que es Estados Unidos, el otro extremo del Atlántico. Se van a ver obras que van desde la cerámica a la pintura, la escultura, representativas y que el comisario, después de darle muchas vueltas, ha seleccionado. Esta exposición va a ser una buena representación de mi trabajo vinculado a esta tierra que tanto amo.

–Tiene usted un estudio en O Morrazo

–Sí, tengo una casa y un estudio. Me gusta trabajar frente al Atlántico, estoy frente mismo al mar.

Esta exposición va a ser una buena representación de mi trabajo vinculado a esta tierra que tanto amo

–¿Cómo nació su vocación artística?

–Desde muy pequeño, de los primeros recuerdos que tengo es que de niño era la época de la España más negra, de la España más pobre, y yo soy de un pueblo de Murcia, de Mula, e iba con un pequeño palo para dibujar en arena constantemente cosas. Es algo también propio de los niños, a un niño le das un bolígrafo o un lápiz y pinta, de alguna manera buscando algo mágico que nadie sabe, aunque algunos expertos hacen teorías del por qué. En mi caso lo que más recuerdo es desde muy pequeño estar dibujando en la arena, incluso mojándola, no se por qué, quizás para buscar nuevas visiones o para fomentar las obras de tres dimensiones que hacía.

–¿Mantuvo estos intereses en la etapa escolar?

–Siempre, cuando en el colegio estaba oyendo a los profesores, en los libros pintaba, dibujaba en los márgenes al profesor que me estaba dando la materia. Así que mis libros estaban todos estropeados, según los profesores, porque había interrumpido las hojas con dibujos totalmente diferentes. Esos son los inicios de mi pasión por el arte.

–¿Le resultó fácil defender su vocación?

–Con mis padres fue bastante fácil, yo creo que por amor (sonríe). Ellos me veían, veían las horas que dedicaba a construirme mis propios juguetes, con cartones, una cosa totalmente imaginativa, o a hacerme camiones, o a pintarlos después. Creo que ellos desde siempre comprendieron que era feliz pintando. Y con ellos fue fácil, fue más difícil con las realidades de la vida. Esta es una profesión, antes y ahora, de muy largo recorrido, de corredor de fondo, y son las cosas de la vida las que te van situando para mantenerte con una fuerza tremenda y seguir adelante.

Me doy cuenta ahora de lo dura, de lo difícil que es todo este atajo, de lo difícil que es la vida para cualquier creador, no solamente para mi, pero era la ilusión, la pasión y el objetivo que me había propuesto lo que me daba los ánimos

–A finales de los años 80 fijó su residencia en Estados Unidos…

–Sí, bueno, es que hay un momento en que pienso que en medios formativos se me queda un poco corto y fui a aprender a Italia, a varios sitios, incluido a Estados Unidos. Esa parte quedó bastante arraigada en mi forma de ser; y después cuando decidí ya dar el paso profesional, es decir me planteé que voy a vivir de mi trabajo y voy a poner toda mi ilusión como idea, no como recorrido, que es importantísimo, pero como objetivo yo quiero ser feliz con esto. Pues es lo que me permitió seguir, pese a todas esas cuestiones que le hablo de la vida de cualquier artista que se va formando en la realidad de cómo adecuar su trabajo a que esto sea reconocible por lo demás y puedas sobrevivir de lo que tu haces.

–¿Fue una etapa dura?

Fue la etapa más dura, pero yo no la percibía como dura. Me doy cuenta ahora de lo dura, de lo difícil que es todo este atajo, de lo difícil que es la vida para cualquier creador, no solamente para mi, pero era la ilusión, la pasión y el objetivo que me había propuesto lo que me daba los ánimos.