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El meollo

El botellón de la ENM

El chalé abandonado de Mogor donde se realizó uno de los botellones.

El chalé abandonado de Mogor donde se realizó uno de los botellones.

Si levantara la cabeza José Luís de Azcárraga y Bustamente, principal especialista en trastadas y jugarretas de las primeras promociones de la Escuela Naval Militar de Marín, se moriría del susto al conocer los dos botellones realizados por dieciséis alumnos del centro universitario-castrense.

Aquellas memorables pero candorosas gamberradas que el tal proto (profesor) plasmó en su célebre novela “Botón de ancla”, llevada al cine con gran éxito por Jorge Mistral, Fernán Gómez, Antonio Casal y compañía, no guardan la menor relación con este último episodio protagonizado por otros alumnos de la ENM. En todo caso, se parecerían solo en la inconsciencia de unos y otros, inocente una y dolosa la otra, pero desde luego que no en su alcance público.

Amancio Landín Carrasco, marino por casualidad e historiador vocacional, contó en cierta ocasión la controversia que mantuvo con un profesor de Derecho en Santiago, a cuenta de la disciplina imperante sobre el alumnado de la Universidad y de la ENM a principios de los años 50. Para Amancio, en la figura del jefe de estudios en este centro radicaba la diferencia, puesto que revisaba con lupa el parte de clase de cada profesor a diario.

Igualmente recuerdo ahora la satisfacción y el orgullo del vicealmirante Juan Luís Sobrino Pérez-Crespo en su etapa como director de la ENM, cuando explicaba a uno grupo invitado de periodistas gallegos el alcance del Centro Universitario de Defensa que entonces comenzaba a implantarse en la Escuela Naval. Hoy no dará pábulo y estará abochornado.

Salvo la existencia de un atenuante no conocido, el clima imperante estos días en la ENM no puede ser otro qué de absoluta desolación entre sus principales responsables, empezando por el comandante-director Ignacio Cuartero Lorenzo. Me temo que su margen de maniobra para tomar una decisión sobre el castigo a los alumnos denunciados va a ser nulo; sobre todo, teniendo en cuenta la ejemplaridad exigida en asuntos del covid por la ministra de Defensa, Margarita Robles. Además, llueve sobre mojado por el grave brote allí detectado anteriormente.

El Meollo de la cuestión está en indagar sobre las causas y los motivos de la sinrazón observada por los dieciséis alumnos denunciados, todos ellos claramente irresponsables, aunque supuestamente bien informados de la gravedad de la pandemia del covid que sacude al mundo entero, y saber si en la disciplina antes mencionada está la clave de tan deplorable actitud.

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