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La melodía del afilador que inspiró a Miles Davis vuelve a sonar en Luíntra

Alumnado del colegio de Luíntra con Celita, sobrina de José María, en el centro con el ‘chifre’ de su tío, y al fondo el mural de Miles Davis. | // IÑAKI OSORIO

El patio de la Escola de Luíntra, en Nogueira de Ramuín, cuenta desde este martes y a través de tres murales una historia maravillosa que 70 años después sigue causando asombro. A los que la escuchan por primera vez, pero también a los que ya la conocían.

Porque ningún otro acontecimiento introduce en una misma ecuación elementos tan distantes: un afilador y capador de Nogueira de Ramuín y Miles Davis, uno de los trompetistas más famosos del mundo. En medio, el musicólogo Alan Lomax y su ayudante de grabación, Jeanette Bell, que viajaron de Londres a España en 1952 para recoger los sonidos tradicionales del país.

José María Rodríguez, con su ‘chifre', en una imagen del archivo de Lomax.

A finales de noviembre visitaron Galicia y en la aldea ourensana de San Miguel do Campo escucharon a José María Rodríguez tocando el ‘chifre’ con el que los afiladores y capadores ambulantes anunciaban su llegada a los pueblos. Lomax no dudó en incorporar aquella tonada a su trabajo y grabó varios archivos en su magnetófono.

La melodía viajó a Estados Unidos y acabó encabezando un álbum sobre músicas españolas que editó Columbia Records en 1955. Ese disco llegó a manos de Miles Davis y la música del afilador a la afamada trompeta, dando inicio al tema “The pan piper”, incluido en el álbum “Sketches of Spain” que Davis publicó en 1960. Así fue como el ‘chifre’ de un ourensano inspiró a una de las figuras más relevantes de la historia del jazz.

Alumnado de la escuela frente al mural que recrea a José María tocando su 'chifre' de capador. INAKI OSORIO

Para entonces, José María ya no vivía en Nogueira de Ramuín, no afilaba cuchillos ni era capador. Pero su silbato, con el que cruzó el Atlántico creyendo que en Venezuela podría ganarse la vida con aquel oficio, retornó muchos años después a su tierra natal, y ayer, en el CEIP Luíntra, volvió a sonar como lo hacía décadas atrás.

Una investigación escolar

Esta historia que unió a José María Rodríguez, Alan Lomax, Jeanette Bell y Miles Davis surgió el curso pasado en las aulas de 5º y 6º de Primaria cuando el alumnado trabajaba en un proyecto de ciencias sociales. Fascinados por un relato que daba protagonismo mundial a uno de sus vecinos y a la tierra de afiladores de sus abuelos, los chavales quisieron saber más. Esta curiosidad dio pie a un trabajo de investigación que duró cinco meses y que ayer, coincidiendo con el 70 aniversario de la grabación, mostró sus resultados en un acto en el colegio en el que volvió a sonar el mismo ‘chifre’ que tocaba José María y que todavía guarda su sobrina Celita.

Presentación del resultado de la investigación en el colegio. Iñaki Osorio

Gracias a ella, los escolares no solo rescataron el silbato original de José María, sino que descubrieron datos hasta ahora desconocidos y la correspondencia que Lomax y José María mantuvieron después de aquel maravilloso encuentro.

Los propios alumnos documentan sus hallazgos en un vídeo titulado “Historia dunha melodía”, en el que revelan que las tres fotografías que hizo Lomax al afilador y su padre no se tomaron en Faramontaos, como el propio musicólogo había identificado, sino que se están localizadas en San Miguel do Campo, la aldea natal del capador. “Sabemos o lugar exacto onde se tomaron porque as casas que se ven detrás deles aínda están en pé. O lugar onde están a parella é a estrada que vai ao Pereiro, un lugar de reunión xa que alí había unha tenda, unha parada de autobús e era o sitio elexido para realizar as fotos das vodas da xente de San Miguel”, detallan.

Con Ferro Couselo y Xaquín Lorenzo

El profesor de música del CEIP que les acompañó en este proceso destacó el tremendo esfuerzo que realizaron los alumnos para ir recabando datos entre los archivos históricos y cómo tirando de los hilos lograron tejer la historia de aquel encuentro datado entre los días 27 y 29 de noviembre de 1952. Supieron, por ejemplo, que Alan Lomax y Jeanette Bell se alojaron en Ourense, en el hotel Barcelona, y que durante su estancia contactaron con Xesús Ferro Couselo y Xaquín Lorenzo, a los que pidieron ayuda y recomendaciones sobre las grabaciones que podrían realizar en la provincia. Fue la música de los afiladores la que despertó el interés de los expertos.

El 'chifre' original todavía se conserva. Victor Barro

La investigación les llevó a indagar también sobre la vida de José María Rodríguez, y para ello contaron con la ayuda de su sobrina Celita. “Soubemos que José María foi fillo de Eduardo Rodríguez e Delfina Álvarez, que naceu o 29 de decembro de 1920, en Nigueiroá, e que era capador como o seu pai”. Incluso conocieron la casa en la que vivió, que todavía se conserva.

Emigró a Venezuela y cambió el 'chifre' por la cámara

A través de este testimonio, supieron que José María, al igual que muchos en aquella época, emigró a Venezuela. Se marchó en 1955 y allí montó un estudio de fotografía al que llamó San Miguel do Campo, como el hogar que dejaba atrás. Con los años, enfermó de cáncer y regresó a su aldea natal en 1977. El 15 de marzo del año siguiente, con 57 años, fallecía.

Actuación musical inspirada en la historia de la melodía que recogieron Alan Lomax y Jeanette Bell, reflejados en el mural. INAKI OSORIO

Su sobrina, que también emigró a Venezuela, conserva algunos de los objetos que José María le regaló cuando decidió regresar a Galicia. Uno de ellos es el famoso ‘chifre’ con el que tocó la melodía que inspiró nada menos que a uno de los iconos mundiales del jazz. Poder cogerlo con sus manos y hacerlo sonar ha sido una grata recompensa para estos niños que han impulsado y dado forma al mejor homenaje que esta historia podría recibir: perdurar en los muros y archivos del colegio.

Celita con Ico, el profesor de música del CEIP Luíntra. Iñaki Osorio

En su búsqueda, y con la ayuda del profesorado del centro y sus familias, también volcadas en este proyecto, los pequeños investigadores accedieron, a través de la Biblioteca del Congreso de EEUU, a la correspondencia entre Alan Lomax y José María Rodríguez, de la que extrajeron datos interesantes.

En 1953, el musicólogo le escribió una carta acompañada por varias fotografías y encabezada con un “Mi querido amigo José”, señal, apuntan los escolares, de que guardaba una relación muy especial y estrecha con las personas a las que grababa.

Carta enviada por Lomax a José María en 1953.

Menciona los “estupendos días que pasamos juntos” y le anuncia que ha decidido “hacer honor a tu excelente arte” e incluir la tonada con el ‘chifre’ en su álbum de discos sobre música española “que será parte de la colección de música folklórica de todo el mundo”. La melodía de José María será la primera, le avanza, “porque como es tan bella será un excelente comienzo”.

No será la única pieza de este encuentro con José María la que se incluya en la colección. Lomax le cuenta en esta carta que también va a incluir “El canto del arriero”, de su amigo Emilio Soto, y “El canto de Espadela”, interpretado por Evangelio Carvallo.

Es por ello que deja un espacio en la carta para que tanto José María como sus dos amigos firmen la autorización de uso de la “tonada del pito” y las otras dos canciones para su inclusión en el álbum español de la serie “Biblioteca Mundial de Música Primitiva y Folklórica” que después llegaría a oídos del gran Miles Davis. En agradecimiento, les pagaría 200 pesetas a cada uno, pero no solo por firmar la carta y autorizar el uso de las grabaciones, sino “por haberme deleitado con vuestra música”.

"Creo que esta vez te vas a hacer famoso"

También la BBC, informa Lomax en esa carta, quiere usar las canciones para una serie de programas educativos. “Creo que de esta vez te vas a hacer famoso”, le dice, “y puedes creer que nada me gustaría más porque bien lo mereces. Eres una excelente persona y lo que es más, un magnífico músico”, concluye.

Los alumnos tuvieron acceso también al recibo de las 200 pesetas firmado por José María y especulan que con este dinero pudo pagarse el pasaje a Venezuela. En este documento el afilador pone título a la canción, “Alabada de Vigo”, queriendo quizás escribir “alborada”, imaginan los estudiantes.

El 70 aniversario de aquel encuentro, fue día de fiesta en el CEIP Luíntra, donde los murales pintados por Antón P. Couto recuerdan la historia de cuatro personajes unidos por una melodía, desde San Miguel do Campo a Londres y Nueva York, que seguirá viva en este escuela.

Celita muestra el silbato original que le regaló su tío. INAKI OSORIO

“Es un halago muy grande lo que han hecho estos niños”

Celita, la sobrina de José María, asistió emocionada al homenaje que la Escola de Luíntra brindó a su tío. “Recuperar esta historia es precioso; es un halago muy grande lo que han hecho estos niños”, señaló mostrando su agradecimiento por un acto “tan bonito”. Recordó que José María Rodríguez emigró a Venezuela al poco de nacer ella y fue allí, al otro lado del Atlántico, donde tuvo más contacto con él. “Yo me casé y me marché para allí, vivíamos puerta con puerta”.

Pero poco duró aquella relación. “Yo llegué allí en el 77 y él estaba enfermo de cáncer”. Fue el motivo por el que regresó a casa dejando atrás su vida de emigrante. Antes de irse, entregó algunas de sus cosas a Celita, entre ellas, la correspondencia con Lomax y el ‘chifre’.

“Es el mismo que tenía cuando tocó para ellos, el que usaba como capador, porque se lo llevó para Venezuela y allí empezó como afilador”, recuerda. Al montar el estudio de fotografía y reorientar su vida laboral, guardó el famoso silbato que ayer volvió a emocionar en Luíntra.

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