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El operario acusado de agredir al alcalde del BNG en Molgas lo llamó “gallego de mierda”, dice la víctima

Reprendió a dos trabajadores por estar en el bar en plena jornada y su presunto agresor alega que no lo golpeó y que le separó el brazo tras sentirse “humillado” por el regidor

Varios cargos y militantes del BNG acudieron a apoyar al alcalde Xaime Iglesias.

Xaime Iglesias, del Bloque Nacionalista Galego (BNG), es alcalde de Baños de Molgas desde 2015. La mañana del 3 de noviembre de 2020, sufrió un incidente violento con un operario municipal –ya no tiene contrato en la actualidad– después de recriminar en un bar a él y a otro compañero que estuvieran allí en vez de en su lugar de trabajo: esa jornada tenían que cortar unas piedras en una finca.

Uno de los obreros, José Manuel G. I., está acusado de agredirlo. El Concello de Baños de Molgas, personado como acusación popular –Iglesias renunció a presentar una denuncia a título personal–, suma una acusación de delito de odio a la de atentado y maltrato de obra que sostiene la Fiscalía. El regidor, al que acudieron a apoyar varios cargos y militantes del Bloque, confirmó este lunes, en el juicio en la Audiencia Provincial, que el encausado lo llamó “gallego de mierda”.

El alcalde: “Non tiven a sensación dun odio cara min, supoño que foi un momento de debilidade”

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También aseguró haberlo escuchado la hostelera. El presunto agresor dice que no lo golpeó y que solo le separó el brazo tras sentirse “humillado”, porque el regidor había entrado en torno airado –según su versión–, para instarlos a que fueran al trabajo.

“Esa frase hay que verla en su contexto: le dije que se creía más que yo y era una mierda de gallego igual que yo”, aduce este operario. “Soy gallego, aunque no me criara en Galicia, mis padres son de aquí y a mis hijos los he censado en Baños de Molgas”, sostiene.

La hostelera declaró que vio al acusado insultar y empujar al alcalde, y a este último poniendo las manos para evitar la agresión. “Gallego de mierda, que nos robas el dinero”, dice haber oído esta testigo

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Ni me importa ni me importará la política, me trae sin cuidado. Con él nunca he tenido problemas ni como alcalde ni como persona, solo he hecho dos reclamaciones al Concello en el último año. Hasta estuvimos de copas juntos”, dijo. Iglesias asegura que sí fue atacado violentamente, aunque también dijo que “non tiven a sensación dun odio cara min, supoño que foi un momento de debilidade”.

El acusado, José Manuel G. I., durante el juicio. INAKI OSORIO

La Fiscalía solicita una condena de año y medio de prisión y una multa de 1.400 euros, por un delito de atentado a la autoridad, más una sanción de 360 euros por el delito leve de maltrato de obra. El encausado “discrepó de una forma verbal y también de un modo violento, poniendo las manos sobre la autoridad. Esta actitud violenta tiene reproche penal”, manifestó la fiscal Elena Fernández en su informe.

La defensa pide la absolución ante la “incongruencia de los testigos y la falta de claridad de los hechos”. Considera que el alcalde “se extralimitó en sus funciones, de manera airada” al mandarlos ir a trabajar

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La acusación popular, que ejerce el abogado Jorge Temes, pide 3 años de prisión por atentado, seis meses de prisión por delito de odio –además de dos multas de 2.700 y 2.400 euros–, más una sanción de 450 euros por un delito leve de lesiones. Al final del juicio, el letrado retiró una cuarta acusación, la de amenazas leves.

Los hechos ocurrieron sobre las 9.45 horas del 3 de noviembre de 2020. El acusado y otro compañero estaban en un bar de la localidad de Almoite. “Era nuestro rato del bocadillo, del descanso, igual que todos los días”, alega el encausado.

El acusado asegura que el alcalde les dijo que no valían para trabajar y solo para tomar chupitos en los bares

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“El alcalde entró de forma airada, pegando gritos en el local diciendo qué hacíamos allí. ‘Pasade traballar, pasade traballar’, nos dijo sin preguntar”, relató José Manuel G. I. “Entendía que estaba no seu dereito de estar alí e foi menos cooperativo que o seu compañeiro”, comenzó el regidor en su interrogatorio. Que la pausa se hubiera producido a primera hora no tenía justificación, cree el regidor.

El regidor asegura que el acusado incluso le pidió que se arrodillase y le pidiera perdón en mitad de una carretera.

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El acusado asegura que Iglesias pagó “de malas maneras” y los menospreció. “Yo le dije: qué poca clase y educación tienes, y él me contestó que tenía más que yo y me golpeó en el hombro”. Ya en el exterior, cuando se encontraban en el camión, el acusado asegura que el alcalde los mandó parar y les dijo que no valían para trabajar y solo para tomar chupitos en los bares.

“Yo bajé, le dije qué insinuaba y que no me pusiera la mano encima”. El operario solo admite que apartó la mano del alcalde para retirarle la suya. Niega haberlo empujado o abofeteado hasta tres veces, o haber hecho que cayera contra el capó de un coche, como dicen la víctima y las acusaciones.

El acusado: "Un señor que insulta y menosprecia, que nos trató de borrachos y que me agrede dos veces no es un alcalde ni una persona. Yo tengo derecho a defenderme"

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El regidor asegura que el acusado incluso le pidió que se arrodillase y le pidiera perdón en mitad de una carretera.

El encausado, durante el interrogatorio. INAKI OSORIO

Solo reconoce que estaba “nervioso y enfadado" porque, según su versión, el alcalde los había insultado y amenazado. Se sintió “humillado, vejado e insultado”, contestó a su abogado defensor.

"No teníamos que haber llegado aquí. Somos amigos y estoy seguro de que lo hubiéramos solucionado como personas que somos. Estábamos nerviosos. Es una tontería estar aquí y seguro que él piensa lo mismo", dice el encausado en su última palabra

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“Un señor que insulta y menosprecia, que nos trató de borrachos y que me agrede dos veces no es un alcalde ni una persona. Yo tengo derecho a defenderme. Si una persona me está acusando de algo me tendré que defender”, adujo el encausado.

Xaime Iglesias (BNG): "Non creo que o meu tono fora de humillación. Creo que nese momento intentaba que, por respecto aos veciños, non se podía estar no bar en horario laboral"

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“No nos peleamos, más bien discutimos”, dijo en el interrogatorio. En el derecho a la última palabra, el acusado de agresión expresó: “No teníamos que haber llegado aquí. Somos amigos y estoy seguro de que lo hubiéramos solucionado como personas que somos. Estábamos nerviosos. Es una tontería estar aquí y seguro que él piensa lo mismo. Me gustaría que estuviera a mi lado y también lo dijera”.

El alcalde de Baños de Molgas, con el abogado que representa al Concello, Jorge Temes. INAKI OSORIO

La versión del alcalde es muy diferente. Admite que el tono fue “aumentando” y que llegó a tocarle el hombro, pero no de una manera violenta. “Non creo que o meu tono fora de humillación. Creo que nese momento intentaba que, por respecto aos veciños, non se podía estar no bar en horario laboral”, manifestó.

“Abriu a porta de golpe e abalanzouse”

La agresión se produjo tras la salida del bar y al bajar el encausado de un camión que habían aparcado en una zona “oculta, escondido entre unhas casas”, lo que también recriminó Iglesias, que previamente había consultado con el coordinador de servicios que los operarios debían estar en una finca cortando piedras en otro pueblo, y no en el lugar del bar.

El compañero del encausado aquel día relató que el presunto agresor bajó del camión hacia donde estaba el alcalde, insultándolo. Vio al acusado empujarlo y cómo el alcalde cayó sobre el capó

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“Abriu a porta de golpe e abalanzouse”, afirma. Tras recibir tres bofetadas en la cara, el regidor decidió ir hacia su coche para evitar que la agresión fuera a más. Asegura que el operario lo empujó y arrinconó contra los vehículos, cayendo sobre el capó de uno.

La hostelera declaró que vio al acusado insultar y empujar al alcalde, y a este último poniendo las manos para evitar la agresión. “Gallego de mierda, que nos robas el dinero”, dice haber oído esta testigo. El regidor presentaba rojeces en la cara y el cuello tras el incidente.

La acusación popular: "La intención del acusado era sin duda desentenderse del principio de autoridad del alcalde de un ayuntamiento donde trabaja. Lo agrede y le dice: ‘eres un gallego de mierda’. La expresión, en el contexto, completa el tipo penal"

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El compañero del encausado aquel día relató que el presunto agresor bajó del camión hacia donde estaba el alcalde, insultándolo. Vio al acusado empujarlo y cómo el alcalde cayó sobre el capó. Este testigo y otro acudieron a separarlo.

Jorge Temes, abogado de la acusación popular. INAKI OSORIO

Del "alcalde ha sido irreprochable” al "un gallego difícilmente puede odiar a otro"

“No solo actuó con beligerancia sino que lo agredió. El alcalde ha tenido una actitud irreprochable en todo el procedimiento”, dice el abogado de la acusación popular.

“La intención del acusado era sin duda desentenderse del principio de autoridad del alcalde de un ayuntamiento donde trabaja. Lo agrede y le dice: ‘eres un gallego de mierda’. La expresión, en el contexto, completa el tipo penal”.

La defensa, que ejerce Jaime Pintos, pide la absolución ante la “incongruencia de los testigos y la falta de claridad de los hechos”. Considera que el alcalde “se extralimitó en sus funciones, de manera airada” al mandarlos ir a trabajar. “No sintió que fuese atacado en su cargo, no denunció y no hay parte de lesiones”.

Varios cargos del BNG acudieron como público al juicio, para mostrar su apoyo al alcalde. INAKI OSORIO

También entiende que “no puede sentirse atacado por unos empujones”, que en su opinión fueron “un medio para no llegar a las manos por parte de ambos en una discusión verbal acalorada”.

El letrado sostiene que el jefe del encausado no era el regidor sino el coordinador, y que lo que procedía si había descontento era un expediente disciplinario. Sobre el presunto delito de odio, opina: “Un gallego difícilmente puede odiar a otro, cuando además cambió Cataluña por Galicia”.

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