Este jueves fue un gran día para Fermín González, de 28 años: por la mañana, los sanitarios le informaron de que no tiene nada grave en el pulmón; por la tarde lo llamó su abogada María Esther Rojo Martínez para comunicarle la sentencia que declara nulo su despido y condena a su readmisión al empresario que lo echó solo dos horas después de que sufriera un atropello que lo dejó inconsciente y lo tuvo 5 días hospitalizado. La resolución de la sala de lo Social del TSXG –no es firme, aún cabe recurso de casación ante el Supremo– es la primera en España en la que se aplica el criterio de discriminación por apariencia de discapacidad.

Este trabajador, que conducía una furgoneta de reparto, fue atropellado al cruzar un paso de peatones el 20 de julio de 2020, en la calle Ramón Puga. Se encontraba realizando su trabajo y procedía a regresar a su vehículo.

"Noté el golpe y volé por el aire y perdí la consciencia. Me desperté en urgencias y comenzó el proceso de quedar ingresado"

Fermín González - Víctima del accidente

“Era lunes, yo ya llevaba una hora en mi puesto. Al salir de un cliente me dispuse a ir la furgoneta y, al pasar por el paso de cebra, el coche que me embistió estaba a unos 15 o 20 metros. Al llegar a la mitad, noté el golpe y volé por el aire y perdí la consciencia. Me desperté en urgencias y comenzó el proceso de quedar ingresado”, recuerda Fermín. “Ese mismo día fue mi jefe a ver si estaba bien y si necesitaba algo, que no me preocupara. A la semana, cuando me dieron el alta en el hospital, con mi abogado llamé para saber cómo hacer la rehabilitación a través de la mutua. Como no obtuvimos ningún tipo de respuesta, decidí ir a la Seguridad Social para comprobar si me habían dado de baja o alta. Y resulta que el mismo día que tuve el atropello, a las dos horas fue cuando me dijo de baja”, relata Fermín. “Ni me comunicó nada ni me llamó después, nada, se desentendió de todo. Fue a verme, vio que estaba mal y a los dos horas me dio de baja”. Cuando este trabajador se enteró del movimiento de su jefe sintió “impotencia y rabia”.

Fermín González con su abogada María Esther Rojo Martínez. Fernando Casanova