Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La zona cero del brote de Mariñamansa: "Es mejor no pensar en las pérdidas"

El Bar Lameiras abre sus puertas después de un mes sin actividad por el positivo de los dos propietarios, tras contagiarlos un cliente - El otro bar afectado permanece cerrado

Aníbal (hijo) y Aníbal Carrera (padre) en la terraza del Café Bar Lameiras en Mariñamansa.

Aníbal (hijo) y Aníbal Carrera (padre) en la terraza del Café Bar Lameiras en Mariñamansa. // Iñaki Osorio

La nueva normalidad vuelve al Café Bar Lameiras en el barrio de Mariñamansa, después de detectar un brote que llegó afectar a 31 personas, cerrar establecimientos hosteleros y comerciales para cumplir con la cuarentena y evitar la propagación del virus. El mayor brote de la ciudad (y de la provincia) empieza a reducir su incidencia vírica y los casos activos se rebajan tras casi un mes de detectarse. "El día 25 es cuando supimos que un cliente que frecuentaba varios bares había dado positivo y entonces ese mismo día decidimos cerrar y avisar a todos los bares de la zona que frecuentaba ese señor", explica Aníbal Carrera, propietario del Bar Lameiras. El caso positivo que originó el brote falleció por coronavirus el pasado 9 de septiembre en el CHUO tras llevar días ingresado.

Tras confinarse, las autoridades sanitarias les hicieron las pruebas PCR y Aníbal y su mujer, Esperanza, dieron positivo. "Nosotros no tuvimos ningún tipo de síntoma, porque pasó eso, si no podíamos estar trabajando que no nos enterábamos de que teníamos el virus. Mi mujer y yo dimos positivo, pero mis dos hijos dieron negativo, así que tuvimos que dividirnos en casa para pasar la cuarentena. Mi mujer y yo estábamos en la parte de abajo y mis dos hijos en la parte de arriba de la casa. Nos saludábamos desde la distancia y comíamos separados", dice Aníbal.

Casi un mes después, reabren sus puertas y su pincho de la casa retorna para acompañar la consumición de los clientes mientras que la actividad todavía no despierta. El propietario dice que "los clientes todavía no saben que hemos abierto, solamente los que vienen asiduamente, pero esperamos recuperar poco a poco la normalidad".

La preocupación de la familia era contagiar a la madre del propietario. Aníbal arguye que "nosotros estamos bien, no tenemos enfermedad respiratorias ni nada y la verdad que no tuvimos ningún síntoma, ni nada, estuvimos en casa". Un cliente le interrumpe y le dice que "no fue cuarentena, fueron unas vacaciones". El propietario continúa diciendo que "nos preocupaba mi madre ya que come con nosotros y hace vida con nosotros y ella es de riesgo, es una persona vulnerable al virus, por lo que nos preocupaba cómo podía afectarle. Se hizo la prueba y ella también dio positivo, pero tampoco tuvo síntomas, así que todo bien".

El virus afecta al aspecto sanitario, tres positivos de cinco miembros de una familia, pero también adelgaza las cuentas de un negocio que tiene en la atención al público su lealtad diaria. "Es mejor no pensar en las pérdidas, porque si piensas en eso te comes la cabeza. Es mejor empezar a reactivarse otra vez y no pensar en las cuentas. La verdad es que nos tocó en una época mala porque nosotros con la terraza tenemos espacio y aforo para atender a bastante gente. Además agosto y septiembre es una época en la que hacemos buenas cajas porque la gente se anima más por el sol y el tiempo, pero es mejor no pensar en eso, tirar hacia delante y ya está", dice Aníbal. El Café Bar Capilla, el otro bar de la zona cero del brote de Mariñamansa, está cerrado y ante las nuevas restricciones de las autoridades sanitarias tardará en abrir.

Aníbal, Esperanza y su hijo Aníbal reactivan su bar después de dar negativo en las pruebas del coronavirus. "Según supimos que éramos negativo, ya teníamos ganas de abrir y volver a esta nueva normalidad. Porque estar en casa sin poder hacer nada es muy aburrido. Y eso, que nosotros tenemos un patio y podíamos salir por allí, pero queríamos volver a abrir, ya había ganas".

El Bar Lameiras es la cara y el Bar Capilla, la cruz. Uno abierto y el otro cerrado. Una realidad que refleja la situación que vive un sector castigado que prefiere pensar en el día a día y dejar la calculadora de lado. Mañana, será otro día.

Compartir el artículo

stats