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Dos bodegas ourensanas, entre las 100 mejores del mundo

Una tercera, de la Ribeira Sacra lucense, completa la representación gallega en el anuario de la revista Wine&Spirits

Pedro Rodríguez "Guímaro". // FdV

Al igual que las calificaciones del influyente crítico estadounidense Robert Parker en la revista The Wine Advocate se han convertido en carta de presentación para muchas marcas, el Top 100 de la revista Wine&Spirits es una referencia de alto nivel en el mercado internacional del vino. Esta publicación norteamericana elabora anualmente un ranking en el que no se premia una marca, sino al conjunto de la bodega y en el caso de Ourense, dos viticultores de las DO Ribeiro y Monterrei figuran entre los cien mejores del mundo en 2015. Adegas Guímaro, de la Ribeira Sacra lucense, completa la representación gallega en esta lista y subraya la provincia de Ourense y el sur de Lugo en el mapa mundial del vino.

El pasado lunes 26 de octubre se celebró en San Francisco la feria profesional en la que se presenta el Anuario Wine&Spirits y en la que se dan cita los bodegueros premiados, importadores y empresarios del sector, un evento perfecto para establecer contactos y, en este caso, para posicionar el vino gallego en el mercado internacional. José Luis Mateo, de Verín, no pudo asistir, pero sí acudieron Luis Anxo Rodríguez, de la DO Ribeiro, y Pedro Rodríguez, de Adegas Guímaro, en Sober (Lugo).

Este último explica que la selección se realizó a partir de una cata a ciegas de más de 15.000 botellas de marcas diferentes adquiridas a lo largo del año. "Es muy difícil estar ahí y de hecho solo figuran diez bodegas de toda España", apunta. Tres de ellas son gallegas y esto no ha pasado inadvertido en San Francisco: "Lo que destacaron allí es que la zona noroeste ofrece unos perfiles muy diferentes al resto de España y, dado que la calidad se presupone, lo interesante es que lo que vende es la diferenciación", explica Guímaro. Precisamente, los vinos gallegos que han entrado en este ranking representan una clara apuesta por las variedades autóctonas "que estaban olvidadas", añade. "Otras culturas las valoran y las aprecian, lo que supone un espaldarazo importantísimo para seguir potenciando estas variedades", apunta. En su caso, los Guímaro Finca Meixemán y Finca Capeliños 2012 obtuvieron las mejores calificaciones de su bodega.

Luis Anxo Rodríguez, viticultor que trabaja sin enólogo externo ("aquí todo lo hacemos en casa", matiza), es casi un verso suelto en O Ribeiro, una comarca de alta productividad en blancos. Su primera cosecha data de 1988 y desde entonces ha ido creciendo "muy poco a poco" en un municipio, Arnoia, en el que para hacerse con 5 hectáreas, como es su caso, ha necesitado registrar más de 100 parcelas. El minifundismo eleva los costes pero también permite una producción muy personal, de trabajo casi 100% manual. "Llevo casi 20 años con el tinto y desde el principio aposté por las variedades de Arnoia de hace cien años. Fue arriesgado porque no metí mencía y es un camino que cogí yo y casi nadie más; podemos decir que salió muy bien".

La Wine&Spirits puntuó tres de sus cuatro marcas, los tintos Torna dos Pasás y Torna dos Pasás Escolma, y el blanco Viña de Martín Escolma. No es la primera vez que su nombre aparece en este ranking, hace cuatro años también fue seleccionado, cuestión por la que hace una semana le entregaron un diploma de reconocimiento.

"El criterio de calificación es subjetivo, es una revista la que puntúa, pero por supuesto es un estímulo para un trabajo que aquí no tiene tanto eco", apunta Luis Anxo Rodríguez. Su bodega es "pequeña", con una producción de 6.000 botellas al año que prácticamente se distribuyen en Galicia. A pesar de eso, su vino está presente en 10 países, fundamentalmente en Estados Unidos y países nórdicos. Estas menciones internacionales, apunta, "deberían enorgullecernos a todos los gallegos, y sobre todo a muchos que siguen consumiendo básicamente Rioja. Cuando vamos fuera, en ciertos ambientes somos más valorados que esa DO, la gente nos recibe con cariño y gran aceptación, y eso estimula porque, además, no somos aceptados fuera por ser baratos precisamente; el precio es elevado por los impuestos y aun en esas condiciones el mercado no acepta y nos aplaude", destaca.

Quinta da Muradella, del bodeguero José Luis Mateo, repite por segundo año consecutivo en este ranking, lo que para el viticultor supone un "premio a la constancia y a la trayectoria". Produce unos 40.000 kilos de uvas y comercializa más de 35.000 botellas de 18 marcas diferentes en más de diez países.

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