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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

Sáhara: Sánchez solo ha puesto el sello

Mientras Franco agoniza, el casi Rey Juan Carlos se encuentra con la Marcha Verde montada por Hassan II –que sigue el plan de Kissinger– avanzando hacia el Sáhara. El casi Rey coge el toro por los cuernos y aplica la regla básica de un estadista de sí mismo (todo rey lo es): la solución más indigna, traicionera y falaz es la mejor si no tienes otra. Empezar un reinado con una guerra rara, muertos propios y ajenos y contrariando al Tío Sam es una vía segura para hacer verdadero el mote que ya circula (Juanito el Breve). Así que coge avión, se planta en el Sáhara para arropar a sus soldados antes de la vuelta a casa, entrega el territorio al hermano Hassan y en Barajas espera al casi Rey la oficialidad de la División Brunete, con Milans del Bosch al frente, que lo alza y jalea (¡torero!): milagros de la baraka. Lo de ahora, más de 46 años después, es ya burocracia de jefe de negociado.

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