Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Alberto González-Garcés Santiso

¿Cuánto mide un metro?

El metro es una unidad de medida relativamente reciente. Tiene poco más de dos siglos. Nació en Francia con la Revolución Francesa cuando su Asamblea Nacional, ante la evidencia de que en Francia se estaban usando más de 200 unidades de medida de longitud diferentes y considerando, además que ese desbarajuste favorecía claramente a la aristocracia y a los señores locales, decidió unificar el sistema de medidas para toda Francia e introducir, al mismo tiempo, el sistema decimal. De ahí va a nacer el sistema métrico decimal.

Medir es comparar con la unidad de medida. Había que encontrar una unidad de medida práctica y adecuada. Buscaron, en principio, una medida de una longitud similar a la mitad de una ‘toesa’ (antigua medida francesa de longitud, similar a la braza) pero que estuviera presente de manera inequívoca en la naturaleza para que pudiera servir de referencia. Se barajaron tres opciones: la longitud de un péndulo en determinadas condiciones, una fracción de la longitud de un meridiano o una fracción de la longitud del ecuador. La Academia Real de las Ciencias de Francia se decantó por una fracción de la longitud del meridiano. A esa unidad le llamarían “métron” (medida, en griego) y de ahí su denominación de metro.

El siguiente paso era medir la longitud del meridiano, de la cuarta parte de un meridiano concreto, para dividirlo por diez millones y calcular la medida “exacta” de la nueva unidad de medida, el metro. En esa época aún se consideraba que la Tierra era una esfera perfecta.

Eligieron como meridiano de referencia el que pasa por Barcelona y Dunquerque y en 1791 comenzaron las mediciones. La elección de ese meridiano se basaba, aunque sin decirlo, en que también pasa por París. De ello queda aún constancia patente en Barcelona donde su famosa Avenida Meridiana recuerda este acontecimiento y su primer tramo recorre ese inolvidable meridiano.

Se hizo la medida de la cuarta parte de ese meridiano, se dividió por diez millones y se obtuvo la medida del metro. En 1799 se proclamó el sistema métrico decimal, que también incluía el kilogramo como unidad de peso, como sistema único de medida para toda Francia. Para tener una referencia concreta de lo que era el metro y el kilogramo se construyeron los correspondientes prototipos del metro y del kilogramo que se guardaron en el Archivo Nacional de Francia.

En España el sistema métrico decimal se introdujo oficialmente en 1849, con el mismo concepto usado en Francia. Seguramente los más veteranos aun recordarán que en la escuela recitábamos la definición del metro como “la diez millonésima parte del cuadrante meridional…”.

Pero, pronto se descubrió que la Tierra no es una esfera perfecta, está achatada por los polos. Así que el metro ya no era “exactamente” la diez millonésima parte del meridiano. Hubo toda una serie de reuniones internacionales para redefinir y unificar internacionalmente el metro. Finalmente, en 1889, la 1ª Conferencia General de Pesos y Medidas creó la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, con sede en París, y redefinió el metro como “la longitud del prototipo internacional de platino e iridio, a la temperatura de descongelación del hielo”. Para la elección del prototipo que sería el “metro patrón” se construyeron 31 prototipos, en principio iguales. Se numeraron y midieron concienzudamente para determinar las mínimas diferencias entre ellos. Al azar, se eligió el número 6 como el “metro patrón” y se guardó permanentemente en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas donde aún se conserva hoy en día.

Ahora hay una definición muy precisa del metro basada en la naturaleza, en la velocidad de la luz

decoration

El resto de los prototipos se sortearon entre los países participantes en aquella 1ª Conferencia. A España le tocaron los números 17 y 24, que actualmente están depositados en el Centro Español de Metrología.

Debido a las necesidades de precisión en las medidas, especialmente las científicas, y volviendo a buscar algún referente en la naturaleza, en 1960 se adoptó una nueva definición del metro como “1 650 763,73 veces la longitud de onda en el vacío de la radiación naranja del átomo del criptón 86”. Complicada definición que solamente sabían los odiosos listillos del colegio cuando yo estudiaba.

Tampoco esta definición terminó de convencer a especialistas en medidas y quisieron buscar una definición, aun más precisa, basada en la velocidad de la luz, que, como se sabe, es constante. De esta manera, en 1983 la 17ª Conferencia General de Pesas y Medidas definió el metro como “la distancia que recorre la luz en el vacío en un intervalo de 1/299 792 458 segundos”.

En la 26ª Conferencia General de Pesas y Medidas, de 2018, se mantuvo el enunciado de la definición del metro, pero se modificó la definición del segundo. Esta nueva definición entró en vigor universalmente el 20 de mayo de 2019.

Ahora tenemos una definición enormemente precisa del metro basada en la naturaleza. En la velocidad de la luz. Para los estudios científicos es fundamental tener ese nivel de precisión. Pero, la verdad, a mi me resulta poco intuitiva. No logro visualizarla como tal.

Así que, ¿cuánto mide un metro? Me sé la definición, pero para las mediciones que necesito en el día a día me sigo basando en la idea intuitiva del metro patrón de París y de sus dos copias españolas depositadas en Madrid. Y, permítanme la broma, en el metro que me he comprado en la ferretería de la esquina.

*Miembro del Instituto de Estudios Vigueses

Compartir el artículo

stats