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José Manuel Ponte

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José Manuel Ponte

Grande es dios en el Sinaí...

Frases para la Historia en el Parlamento

Hacer frases para la Historia es propio de un parlamentarismo trasnochado. Don Pablo Casado, líder máximo del PP, quiso exhibir esa habilidad retórica en el Congreso de los Diputados y, por si se olvidaba de alguna palabra, la llevó escrita en un papel. “La Guerra Civil –dijo solemnemente– fue el enfrentamiento entre los que querían la democracia sin ley y los que querían la ley sin democracia”. Por la actitud, un tanto desconcertada, del orador y por la reacción de la bancada, dio la impresión que la elaboración de la frase no fue de la autoría exclusiva del señor Casado y que más de un redactor debió de colaborar en dar forma a semejante chorrada. Otra cosa no se explica.

Prescindiendo de un mínimo rigor histórico es posible que Casado y sus asesores hayan querido definir a los partidarios de la República como los que querían la “democracia sin ley” y a los partidarios del golpe de Estado de Franco a los que querían la “ley sin democracia”. Digo lo que antecede porque a los niños que fuimos educados en el bachillerato franquista se nos quiso hacer creer que Franco se vio poco menos que obligado a alzarse en armas contra la República, que se había convertido en un régimen tiránico, disoluto, criminal y ateo, que no respetaba la propiedad privada, quemaba iglesias, asesinaba curas y monjas, y recibía ordenes de Moscú.

Digo lo que antecede porque a los niños que fuimos educados en el bachillerato franquista se nos quiso hacer creer que Franco se vio poco menos que obligado a alzarse en armas contra la República

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El máximo responsable de ese desmadre (versión del falangismo joseantoniano) había sido el rey Alfonso XIII, un hombre frívolo y débil de carácter que, tras haber perdido los candidatos monárquicos unas elecciones municipales, interpretó que debía dejar el trono y se exilió a Italia, donde gobernaban los fascistas de Mussolini. Ausente el Rey, y con las izquierdas cada vez más envalentonadas, el único recurso para hacer frente al caos era el Ejército (o la mayor parte de él, ya que muchos de los oficiales que se mantuvieron fieles a la República fueron detenidos y fusilados). Y al frente de ese Ejército un hombre providencial, el general ferrolano Francisco Franco, que voló de Canarias al norte de África para ponerse al mando del Alzamiento un 18 de julio de 1936. Luego vino la Guerra Civil y cuarenta años de dictadura militar hasta la muerte de Franco.

A ese ominoso periodo histórico, el señor Casado les llama “partidarios de la ley sin democracia”. No es mi deseo interpretar cual pudo ser la intención última del máximo dirigente del PP al lanzar esa frase. A estas alturas de su carrera política, ya debería saber que la democracia se expresa siempre mediante leyes. Y que los que quieren la ley sin democracia son simplemente los partidarios de un régimen totalitario. Como lo fue el franquismo que también presumía de ser una “democracia orgánica” y dictaba normas con apariencia formal de leyes.

Por lo demás, creo que la frase de don Pablo Casado no pasará a la Historia. Era mucho mas florida (e inocente) aquella famosa que pronunció Emilio Castelar ante el Parlamento español un 12 de abril de 1869 durante un debate sobre libertad religiosa. “Grande es Dios en el Sinaí...”, comenzaba.

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