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Javier Cuervo.

Artículos de broma

Javier Cuervo

Twitter es adolescente

Twitter cumple 15 años. A ver si cumple 18 y empieza a comportarse como mayor de edad. A los 15 años tiene dos características adolescentes:

1) El fenómeno fan. La persona con más seguidores es Barack Obama, un presidente muy pop al que siguen las reinas y reyes del pop con más grammys, MTV y descansos de la Superbowl. En España golean los futbolistas.

2) El corte, esa frase ingeniosa o borde con la que los adolescentes estrenan sociabilidad, la palabra que busca dejar sin palabras, sea con sinceridad cruda y con mentira manipuladora. Ahora se llama zasca. Le encaja a Twitter porque cabe en los 140 caracteres iniciales, duplicados en 2018. A más corta, más cortante.

Twitter funciona muy bien como telegrama, para anuncios de enunciado corto, como aquel servicio telegráfico que se pagaba por palabras, se entregaba en mano y ponía el corazón en la garganta porque, como el gato de Schrödinger, hasta que se abría no podías saber si anunciaba una vida o una muerte, una felicitación o una condolencia.

En manos de Donald Trump, Twitter fue un difusor de mentiras masivas a medida hasta que lo expulsaron para que no hiciera su primavera árabe en Washington. Es el gran ejemplo de trolas y troleos, de mentiras y burlas.

¿La brevedad lo favorece? En Roma tenían el epigrama que “a la abeja semejante” había de ser “agudo, dulce y punzante”. El maño Marcial los hizo famosos. Algunos son muy “QMD!” (“cuando a tu esclavo le duele la minga, a ti, Névolo, te duele el culo. No soy adivino, pero sé lo que haces”). La máxima es el género del moralista. Camus, que prologó las de Chamfort, veía en ella una ecuación matemática. “Goza y haz gozar, sin dañarte a ti o a los demás; a esto se reduce, creo yo, toda la moral” es una máxima del repertorio menos chisgarabís de Chamfort.

El problema de Twitter no es la brevedad –que puede salir de un largo destilado– sino la instantaneidad que produce esa deflagración que hace arder la red. Esa impulsividad es muy adolescente y muy emocional y muy contemporánea.

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