Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

Los contrastes

Uno de los datos que explican, si se interpretan con cierta intención, el modo de hacer política en este país es el contraste entre las causas y los efectos -reales en ambos casos- de no pocas decisiones municipales, sus motivos y las consecuencias que generan. Por ejemplo, en los balances anuales de las cuentas públicas, sobre todo cuando se supo que la FEMP manejaba la cifra -nunca desmentida- de 14.000 millones de euros en superávit de una minoría de sus asociados. Que, por cierto, provocó el lío aún no resuelto con el Ministerio de Hacienda.

Se habla de contrastes porque, casi en coincidencia con esa polémica, se ha conocido que más de cien concellos gallegos entraron en déficit, o lo aumentaron, durante 2019 a causa de las inversiones en diferentes obras. Ninguna de trascendencia supramunicipal o para resolver servicios básicos con problemas, como el abastecimiento de aguas por obsolescencia de sus redes de suministro. El dinero se fue en una serie de actuaciones programadas para objetivos bien diferentes al interés general: el pasado fue año electoral en los ayuntamientos. Basta recordarlo.

Pero hay más contrastes. A la vez que se confirmaba lo archiconocido -que hay un abismo entre las diferentes entidades locales gallegas- se publicaba que ciudades como Ourense, A Coruña o Vigo presentaban superávits destacados. Y es curioso que las dos primeras cambiasen de alcalde, lo que demuestra que la gestión, supuesto motivo del sobrante, no era tan buena, y la tercera tiene aún serias deficiencias en algunos de sus servicios, con lo que el "ahorro" se entiende mal y se explica peor. Y ya ni se diga de otras urbes, que claman en un desierto financiero.

En Galicia, como en el resto de España pero con circunstancias agravantes con respecto a las comunidades más prósperas, está pendiente un Pacto Local, tantas veces reclamado y solo una logrado, por poco tiempo y no muy dotado de contenido. Su inductor, el entonces conselleiro del bipartito señor Méndez Romeu sabía que, bien a través de la Federación Municipal o la propia Xunta directamente, era precisa una reordenación territorial que permitiera subsanar deficiencias casi congénitas y resolver mejor situaciones degradadas por desatención.

No tuvo tiempo, don José Luis, aunque dio los primeros pasos en ese camino. Y pareció que la Xunta entrante, la que hasta ahora preside el señor Feijóo, iba a seguir en la búsqueda de parecido resultado por la vía de las fusiones, pero no puso -en opinión personal- el suficiente peso político ni los recursos bastantes para un fin que es tan necesario como complejo. Pero aún sería posible para remediar la situación que a todas luces incrementa las distancias entre las dos Galicias, la rural y la urbana. Y esa es una misión que, al tiempo que aliviar la despoblación y combatir la crisis demográfica, mejoraría la igualdad de la población. Y así pasar a la Historia, con mayúscula.

¿No...?

Compartir el artículo

stats