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Pedro de Silva.

Verano antiguo en tiempos nuevos

Una vez sacados del veraneo los turistas (guiris sobre todo), el glamour de las modas, las escapadas a circuitos en boga, la electricidad ambiente con puntito desmadre y los grandes eventos, lo que queda es el veraneo de hace mucho, que solo para los que no lo conocieron (la mayoría) será novedad. De aquellos veranos sobre todo familiares, de desplazamientos cortos, sin falta de correr por el mundo para luego contarlo y sin apenas congestiones de público, quedan solo recuerdos en los que han vivido lo bastante para tenerlos. En estos, como uno mismo, el reencuentro con aquel modo sencillo de verano despierta algunas brisas de nostalgia (decir oleadas sería exagerar), bajo las que la vida se amansa y lentifica. Tengo curiosidad por saber si quienes no han conocido aquellos veranos viven éste como un inesperado descubrimiento o como un insufrible coñazo, aunque me pongo en lo peor.

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