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Antonio Touriño

mirador de lobeira

Antonio Touriño

Patrimonio que se desmorona

El rico patrimonio cultural de O Salnés debe ser redescubierto, más por su conservación y darle valor.que por mostrarlo en estos momentos. Lo importante es que no se pierda, que siga en pie para futuras generaciones que tienen todo el derecho del mundo a conocer los cimientos de su civilización y los vestigios de su historia.

Proteger este tesoro es garantizar el futuro. Porque la historia es lo que queda en pie, no lo que se destruye como ocurre con tanta frecuencia sin que nadie se eche las manos a la cabeza.

Es imperdonable que tenga que acudir a O Salnés una entidad cultural nacional para denunciar que las telleiras deValga y Catoira, igual que otras de Cambados o Meaño, se desmoronan.

Tampoco parece razonable que otra entidad conservacionista tenga que denunciar que los petroglifos de O Cribo (Meis) sufrieron un atentado vandálico y que las trazas de cérvidos y círculos concéntricos fueron repintadas de colores fosforitos.

A muchos debería caerle la cara de vergüenza por no proteger simbólicos bienes que deberían estar en pie y puestos en valor. Y no solo los políticos tienen la culpa de la desidia. No es normal que los últimos estudios que dan importancia al patrimonio local de O Salnés daten de la época de Filgueira, Alonso Montero o de Díaz Pardo.

Poco más se sabe desde aquellas fechas en que estas joyas del pasado se convertían en intocables, simplemente porque así lo recomendaba uno de los polígrafos o etnógrafos de referencia. Era encontrar una piedra de la Edad del Hierro y entonces ya se revestía de protección y se ponían todos los medios para ponerlas en solfa o bien se decidía su custodia en el Museo de Pontevedra u otros análogos.

Nadie se atrevía a poner en duda una iglesia románica y se protegían los cruceiros, los cabazos e incluso los petos de ánimas, pazos, torres, molinos y fuentes.

Hoy ya nada es así. Recuerden que el precioso cruceiro de la iglesia de Santiago de Carril fue decapitado por un energúmeno hace una década y sigue igual, con la vara desnuda. Decapitado.

O piensen en el nulo aprecio que se ha dado al descubrimiento de los petroglifos de Xiabre, que aparecieron por arte de birlobirloque después de los terribles incendios de 2006.

En suma, un desprecio hacia los tesoros históricos de la comarca que solo pueden generar desapego en las nuevas generaciones y, por tanto, la condena al olvido y a la ruína.

Buen ejemplo de este desinterés son precisamente las telleiras, viejas fábricas de cerámica que salpicaban la costa arousana a principios del siglo XX y en las que se elaboraron las "tejas del país" que han cubierto la mayor parte de las construcciones gallegas durante años.

Triste que se encuentren desmoronadas bajo las zarzas y que esa historia pase a ser uno de los capítulos olvidados en los libros, simplemente porque nadie obliga a conservar lo que es patrimonio de todos, esté o no en una finca particular.

Las instituciones tienen la obligación de preservarlos, pero sobre todo tienen las herramientas para hacerlo. Basta conque acudan a la expropiación y que actúen responsablemente, por el bien de todos, como prodigan.

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