Entran en la plaza de Bueu y roban más de 170 kilos de pescado y marisco, valorados en 3.000 euros

Los ladrones sustrajeron 36 kilos de cigala viva, 30 de rodaballo, entre 80 y 90 de choco y 40 de raya

Tenían copia de la puerta de acceso y de la cámara de frío

Descartaron otras especies de valor, como la centolla

La Guardia Civil, vendedoras y marineros, ayer, en el acceso por el que entraron los ladrones.

La Guardia Civil, vendedoras y marineros, ayer, en el acceso por el que entraron los ladrones. / Gonzalo Núñez

Hasta tres comerciantes de la plaza de abastos de Bueu ya tienen su aguinaldo de Navidad... pero uno que desearían no recibir jamás. Todo indica que una o varias personas accedieron en la madrugada del viernes al sábado al mercado y a su cámara de frío, donde robaron alrededor de 175 kilos de pescado y marisco valorado en unos 3.000 euros. Un robo que se realizó desde “dentro” porque no se forzó ninguna cerradura. Para más inri sucede en plena campaña navideña, que es una de las épocas más importantes para los comerciantes. La Guardia Civil ya investiga el suceso y hasta el lugar se desplazó una patrulla procedente del puesto de Moaña así como un agente de Policía Judicial, para sacar huellas dactilares.

La cámara, cerrada con un nuevo candado, y al fondo la Guardia Civil habla con dos de las pescantinas afectadas.

La cámara, cerrada con un nuevo candado, y al fondo la Guardia Civil habla con dos de las pescantinas afectadas. / Gonzalo Núñez

Los ladrones accedieron al mercado a través de una de las puertas laterales, con frente al aparcamiento de la antigua Casa do Mar. Nada más franquear este acceso está la cámara de frío, donde los comerciantes almacenan su mercancía. El encargado de la plaza cuando abrió las instalaciones sobre las 7.30 horas de ayer vio en el suelo marcas de las ruedas de un carro y restos de la tinta o borro de choco. En ese momento no le dio mayor importancia y lo atribuyó a que alguno de los comerciantes había introducido pescado en la cámara.

La sustracción se confirmó poco después. Los afectados apuntan que los ladrones se llevaron nueve cajas con 36 kilos de cigala viva, cuyo precio de venta al público oscila entre los 40 y los 42 euros; 10 kilos de rodaballo, cuya cotización se sitúa en los 33 euros; entre 80 y 90 kilos de choco, con un valor de unos 10 euros el kilo; y otros 40 kilos de raya. Las primeras estimaciones cuantifican pérdidas de casi 1.800 euros para uno de los afectados y de 700 y 500 euros respectivamente para las otras dos personas.

La responsable de uno de los puestos de la plaza muestra la cámara de frío después del robo.

La responsable de uno de los puestos de la plaza muestra la cámara de frío después del robo. / Gonzalo Núñez

El malestar ayer era más que evidente. En primer lugar porque la principal hipótesis es que el autor o autores del robo están de alguna manera vinculados con la propia plaza de abastos. Ni la puerta de acceso ni la de la cámara de frío estaban forzadas. “El problema es que hay mucha gente que tiene copia de esas llaves: los responsables de los puestos, sus empleados, marineros que acuden a dejar la mercancía en la cámara...”, explicaban varias personas ayer por la mañana.Y en segundo lugar el malestar se debía a la tardanza en comunicar los hechos a los afectados y en denunciar a la Guardia Civil.

“La plaza estaba abierta desde las 7.30 horas y la empleada que trabaja en mi puesto llegó poco antes de las nueve. Me llamó para comunicarme que la gente le estaba diciendo que hubo un robo y que nos habían llevado toda la mercancía”, explicaba ayer Fátima Otero, una de las pescantinas afectadas. Fue ella quien acudió en primer lugar a la Policía Local y a continuación llamó a la Guardia Civil. “Estoy indignada. No me siento apoyada ni nada. Lo normal es que sí hay un robo es llamar inmediatamente a la Guardia Civil y avisar a los compañeros y no esperar tanto tiempo”, manifestaba visiblemente enojada.

El ambiente ayer por la mañana en el mercado de abastos de Bueu.

El ambiente ayer por la mañana en el mercado de abastos de Bueu. / Gonzalo Núñez

La patrulla de la Guardia Civil se personó en la plaza de abastos de Bueu pasadas las 9.30 horas, alertada precisamente por la llamada de esta pescantina. “Les llamé a las 9.20 horas y no tenían noticia de nada”, insiste Fátima Otero. El equipo de Policía Judicial estuvo intentando sacar huellas, pero todo indica que es un trabajo infructuoso. Tanto por el elevado número de personas que tienen acceso a la cámara como por el tiempo transcurrido desde que se descubrió el robo hasta que se alertó, un tiempo en el que siguió entrando y saliendo gente.

Los ladrones fueron a “tiro fijo”,a por una mercancía que es de fácil transporte y colocación en el mercado. “Se llevaron hasta el carro de Fátima y lo tuvieron que meter todo en una furgoneta aparcada delante de la puerta”, apuntan otros comerciantes. Los responsables del robo descartaron otras especies de mayor valor comercial ni tampoco intentaron llevarse centolla viva, cuyo precio se ha disparado en los últimos días. Hay varios puestos dentro de la plaza que disponen de viveros en los que almacenan el marisco vivo y no se vieron afectados.

La Guardia Civil tenía previsto revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad que hay en establecimientos de la zona en busca de alguna posible pista.

Marineros y pescantinas ayer delante del acceso de la plaza de Bueu junto al concejal Ricardo Verde.

Marineros y pescantinas ayer delante del acceso de la plaza de Bueu junto al concejal Ricardo Verde. / Gonzalo Núñez

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Un grupo de comerciantes mantuvo ayer por la mañana una primera reunión con responsables municipales, en la que participaron el alcalde, Félix Juncal, y el concejal Ricardo Verde. El regidor tiene previsto volver a reunirse mañana con los concesionarios con puestos de venta en la plaza de abastos, que es un edificio de titularidad municipal.

El objetivo es analizar qué medidas se pueden adoptar para reforzar la seguridad y ayer había voces que solicitaban la instalación de cámaras de vigilancia.

Una de las primeras decisiones adoptadas ayer fue cambiar el candado de acceso a la cámara de frío, con lo que será necesario repartir nuevas llaves entre los puestos.