Entrevista | Juan Jesús Mariño Sargento del parque de bomberos de O Morrazo y presidente de APTB Galicia

“Galicia no tiene liderazgo en bomberos, hay que mejorar sí o sí las condiciones laborales”

El oficial presenta hoy en la feria Sedexpo su libro “Liderazgo en llamas” y marca el incendio de Fandicosta como un punto de inflexión

Juan Jesús Mariño con un camión de bomberos de su propiedad, un Magirus Deutz de 1964.

Juan Jesús Mariño con un camión de bomberos de su propiedad, un Magirus Deutz de 1964. / Fdv

Silleda acoge desde ayer y hasta mañana Feria Internacional de Seguridad, Defensa y Emergencias Sedexpo. Allí estará hoy a partir de las 17.00 horas el sargento del consorcio de bomberos de Pontevedra Juan Jesús Mariño, destinado en el parque de O Morrazo desde su apertura en agosto de 2006. Mariño es también el presidente de la delegación en Galicia de la Asociación Profesional de Técnicos Bomberos (APTB) y hoy presentará su nuevo libro, “Liderazgo en llamas”.

–¿Qué le impulsó a escribir este libro sobre el liderazgo en los servicios de bomberos?

–A lo largo de mi carrera como sargento de bomberos, primero en el Consorcio de Valdeorras y posteriormente en O Morrazo, he observado la importancia crítica que supone una falta de liderazgo en las distintas emergencias. El incendio de la fábrica de Fandicosta, en 2016 en Moaña, marcó un punto importante en mí. Fue un momento donde decidí mejorar mi conocimiento de mando y liderazgo. Este libro es un intento de proporcionar herramientas prácticas, estrategias probadas y reflexiones para hacer frente no solo a emergencias diversas, sino también al día a día.

El incendio de la fábrica de Fandicosta, en 2016 en Moaña, marcó un punto importante en mí. Fue un momento donde decidí mejorar mi conocimiento de mando y liderazgo

–A lo largo del libro apunta que ese liderazgo no solo se sustenta en títulos formativos y rangos jerárquicos y habla de valores. ¿Qué valores debe tener un mando para guiar a su equipo en situaciones en las que hay vidas en peligro?

–En las formaciones sobre liderazgo en bomberos y en los cursos de gestión operativa y mando siempre respondo a esta pregunta y la resumo en tres cualidades. La primera es integridad: el mando de debe actuar de forma ética y honesta en todas las situaciones, ya sean emergencias o en el día a día. La integridad es la base para establecer la confianza con sus bomberos y con los ciudadanos. En segundo lugar la credibilidad: un mando debe establecer sus decisiones en sus conocimientos y habilidades. Los bomberos necesitan confiar en un mando que “acierte” en sus decisiones, eso le da credibilidad. La tercera cualidad, quizá la mas importante es que un mando o un jefe de bomberos debe ser buena persona. Esto significa tener valores como humildad, empatía y respeto hacia los demás personas. Una buena persona fomenta un ambiente de trabajo saludable y apoya el bienestar emocional de sus bomberos.

–Y en la práctica, ¿cómo se debe ejercer ese liderazgo?

–El estilo de liderazgo debe ser dinámico, depende la situación y el mando debe saber aplicar un estilo u otro. En el libro hablo de varios modelos y situaciones en las que se pueden aplicar. Por ejemplo, en una emergencia muy compleja, con muchas dificultades y donde la seguridad del personal es el principal objetivo, el líder puede recurrir a un estilo de liderazgo autocrático. Sin embargo, en emergencias cuyo dinamismo es más lento se puede aplicar un liderazgo democrático o delegar, dejando a los jefes de dotación la posibilidad de establecer y desarrollar los objetivos, en base a una meta común.

–¿Cómo debería actuar un mando sobre el terreno en una situación de emergencia?

–El mando debe ser siempre un inspirador. No se trata de dar órdenes, sino de trabajar en equipo. Sin embargo, el “aceite” que engrana todo ese equipo debe ser el líder.

El mayor error de un mando de bomberos es no asumir responsabilidades. Esto es, echar balones fuera o culpar a otros. Si comete ese error está sentenciado como líder de bomberos

¿Y qué es lo que nunca debería hacer?

–El mayor error de un mando de bomberos es no asumir responsabilidades. Esto es, echar balones fuera o culpar a otros. Si comete ese error está sentenciado como líder de bomberos. El error es la base del aprendizaje: aprendemos de nuestros errores, de reconocerlos y de actuar sobre ellos para no volver a producirlos. Si no los reconoces, no los asumes, no aprenderás y seguirás cometiéndolos. Eso es un pecado capital en el liderazgo.

–¿Existe en Galicia o en España formación específica para que los mandos de bomberos puedan ejercer ese liderazgo o estamos ante un déficit de nuestro sistema de emergencias?

–Claramente hay un déficit. Muchos de los problemas actuales se deben a malos liderazgos. Es necesario formar a toda la escala de mandos de todos los servicios de emergencias en liderazgo. Actualmente la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB) es la que fomenta este tipo de formaciones. Para el año 2024 tengo en marcha un proyecto de formación en liderazgo para la Escuela Nacional de Protección Civil.

Juan Jesús Mariño es sargento en el parque comarcal de O Morrazo, situado en Bueu, desde su apertura en agosto de 2006.

Juan Jesús Mariño es sargento en el parque comarcal de O Morrazo, situado en Bueu, desde su apertura en agosto de 2006. / Fdv

–Permítame el paralelismo. En muchas ocasiones los bomberos deben acudir a incendios en los que hay humos tóxicos, pero ¿cómo se reconoce un liderazgo tóxico?

–Hay varios indicios. La falta de comunicación, la gente no se habla o evitan hablarse. Falta de apoyo, tanto del jefe a sus bomberos como al revés. Los desprecios y faltas de respeto, como un líder que insulta, menosprecia o lanza comentarios negativos de su personal públicamente. Un mando que microgestiona, es decir, que controla todo lo que hace su gente, sencillamente porque no confía en su personal. A mayores se puede citar la falta de empatía, tomar decisiones arbitrarias e ilógicas; y la falta de responsabilidad personal.

El incendio de Fandicosta fue el más complejo desde el punto de vista de la gestión operativa. A raíz de ese siniestro, desde el punto de vista organizativo, reconocí y asumí mis errores de liderazgo y eso me llevó a poner remedio. No hay una formación que imparta en la que no reconozca este error.

–Usted es sargento dentro del consorcio de Pontevedra y está destinado en O Morrazo desde la apertura del parque, en agosto de 2006. ¿Cuál es la situación más complicada que la ha tocado vivir?

El incendio de Fandicosta fue el más complejo desde el punto de vista de la gestión operativa. A raíz de ese siniestro, desde el punto de vista organizativo, reconocí y asumí mis errores de liderazgo y eso me llevó a poner remedio. No hay una formación que imparta en la que no reconozca este error. No me avergüenzo de haber cometido errores porque gracias a eso he sido capaz de reconocer mi debilidad o en que debía fortalecerme. Por eso me formé en la Escuela Nacional de Protección Civil y gracias a la APTB también en la ENSOSP (Escuela de Oficiales de Bomberos de Francia).

–¿Cuáles son esos errores a los que alude en el caso del incendio de Fandicosta en mayo de 2016?

Básicamente errores en el desarrollo de la cadena de mando. No establecimos un puesto de mando visible, ya fuese una carpa o un vehículo. Es importante porque los medios que iban llegando no sabían a quién dirigirse porque no estabas identificado o visible y al final supone una pérdida de tiempo. Y luego la metodología. No había una metodología de mando y organización definida. Fue entonces cuando otro compañero y yo decidimos formarnos en Francia. Creo que los incendios industriales posteriores se gestionaron mejor.

El problema radica en que nunca hubo un verdadero liderazgo en los servicios de bomberos de Galicia. No hablo de cargos, jerarquía o jefes. Hablo de valores, de que los bomberos te reconozcan como un líder, que confíen en ti y te den credibilidad

–El liderazgo en las emergencias no es solo sobre el terreno, sino también desde los despachos para que los bomberos se sientan valorados. En este momento, en el caso de los bomberos comarcales de Pontevedra y Galicia, es evidente que eso no ocurre y, si me permite la expresión, estamos ante un liderazgo “quemado” por parte de la Administración. ¿Cómo debería resolverse esta situación?

–El problema radica en que nunca hubo un verdadero liderazgo en los servicios de bomberos de Galicia. No hablo de cargos, jerarquía o jefes. Hablo de valores, de que los bomberos te reconozcan como un líder, que confíen en ti y te den credibilidad. Que sepan que eres íntegro, pero sobre todo que te reconozcan por ser buena persona. Resolver esta situación pasa por varios puntos. En primer lugar mejorar las condiciones laborales de los bomberos, sí o sí. En segundo lugar, hay que desarrollar un plan director de los servicios de bomberos: es necesario abordar cambios importantes, necesarios y de gran calado, tanto de estructura como de organización. Y eso pasa, sí o sí, por tener grandes líderes al frente con visión de servicio. Que sean capaces de ver cuáles son las necesidades operativas de los consorcios, de los Grupos de Emergencia y Salvamento (GES), de los servicios municipales de Protección Civil, y a partir de ahí desarrollar un plan director a 10 o 15 años. En los servicios de bomberos de Galicia hay profesionales sobradamente preparados para sumir un liderazgo de estas características.