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De una lancha de pasaje al “Villa de Pitanxo”

La exposición de Devanceiros do Mar documenta a casi un millar de moañeses fallecidos en el mar y exhibe maquetas de pecios y equipamiento de los equipos de rescate

La muestra cuenta con numerosas maquetas de pecios realizadas por Carlos Santos Estévez. | S.A.

Francisco Camiña, José Bello, Francisco Antonio Collazo, José Freire, Ignacio Abal, Clemencia Abal y Fernando Núñez son los primeros fallecidos en el mar a lo largo de casi dos siglos y cuya memoria rescata la nueva exposición del colectivo “Devanceiros do Mar” en la planta alta de la plaza de abastos. El último es Fernando González, que era marinero del “Villa de Pitanxo” y colaborador del colectivo que convirtió nuevamente la planta alta de la Praza de Abastos en el museo del mar de Moaña. La muestra exhibe equipamiento de rescate y detalladas maquetas de pecios.

Más de 1.300 personas han pasado ya, en menos de una semana, por la exposición del colectivo Devanceiros do Mar en homenaje a los marineros moañeses fallecidos durante los últimos 200 años en el desempeño de su trabajo. La muestra, que puede visitarse hasta el 28 de noviembre en la planta alta de la Praza de Abastos, cuenta con unos paneles centrales que incluyen numerosos recortes de prensa documentando las principales tragedias marítimas que azotaron a los moañeses. El objetivo es rescatar del olvido y homenajear a estos marineros bajo el lema de “Só morre quen é esquecido”. La primera registrada es de un barco de pasaje que se hundió en 1838 cuando estaba realizando el trayecto entre Moaña y Vigo. Fallecieron: Francisco Camiña, José Bello, Francisco Antonio Collazo, José Freire, Ignacio Abal, Clemencia Abal y Fernando Núñez. Por aquella tragedia se levantó un cruceiro de piedra en O Con que todavía sigue en pie.

Los primeros fallecidos documentados en 1838. | S.A.

Entre ese naufragio y el fallecimiento de Fernando González, moañés que trabajaba en el “Villa de Pitanxo” y que colaboraba con Devanceiros do Mar, la exposición relata con imágenes cedidas por la Agrupación Cultural Nós y con la hemeroteca de muchos periódicos cómo la tragedia marcó a muchas familias de marineros de Moaña durante generaciones. El colectivo organizador tiene contabilizados a cerca de un millar de víctimas.

Maqueta del barrio de O Vaticano en los años 40.   | S.A.

Maqueta del barrio de O Vaticano en los años 40. | S.A.

La exposición cuenta con un apartado dedicado a los equipos de salvamento, con material y mapas dotados por Gardacostas de Galicia. Llama la atención un traje de amianto para protección del fuego cuyo uso está ahora prohibido. También se puede observar la evolución de los chalecos salvavidas desde que consistían solo en unos bloques de corcho hasta los actuales modelos que se inflan solos.

Las tragedias del “Centoleira” y “Castillo de Montjuich”, recogidas en FARO. | S.A.

Las tragedias del “Centoleira” y “Castillo de Montjuich”, recogidas en FARO. | S.A.

Sin duda la estrella de la exposición son las maquetas de pecios de todo el mundo, elaboradas por el maquetista Carlos Santos Estévez y con un nivel de detalle tal que hasta las explosiones de los barcos se replicaron con petardos.

También se pueden ver maquetas de barcos construidos en la ría de Vigo y que acabaron sufriendo un accidente así como objetos rescatados de naufragios como el del petrolero “Prestige”. La exposición se complementa con la proyección de imágenes de archivo sobre naufragios de la CRTVG y del Nodo de Televisión Española.

Entre los elementos más curiosos están las antiguas bombillas de grandes faros, un diente real de megalodón o la maqueta del barrio de O Vaticano en los años 40.

El rosario y una foto del rescate.

El rosario y una foto del rescate.

El rosario del “Prestige”

El hundimiento del petrolero “Prestige” en el año 2002 llenó las costas gallegas de chapapote en una de las mayores tragedias ambientales de la comunidad. En la exposición de Devanceiros do Mar se recuerda el rescate de su tripulación con los chalecos salvavidas originales y fotografías de la compleja operación. Pero, sin duda, lo que más llama la atención es el rosario que había perdido un tripulante filipino, al que consideraba su amuleto. El guardacosta José Luis Iglesias Durán no dudó en bajar al buque de nuevo para recuperarlo y su dueño se lo regaló a modo de agradecimiento. Numerosas empresas y colectivos colaboran con Devanceiros como las alfombristas de San Martiño, que elaboraron una aplaudida obra para la ocasión.

La creación de las Alfombristas de San Martiño para la ocasión. SANTOS ALVAREZ

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