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La Torre de Meira reconstruida, con dos metros de altura, será visitable este mes

Los muros de la estructura medieval, levantados parcialmente, con un acceso artificial al interior del perímetro cuadrado. |   // ÁRBORE ARQUEOLOXÍA

Los muros de la estructura medieval, levantados parcialmente, con un acceso artificial al interior del perímetro cuadrado. | // ÁRBORE ARQUEOLOXÍA

El Concello de Moaña abrirá, para su visita libre, la reconstruida torre medieval de Meira, este mismo mes. En solo una semana de trabajo los arqueólogos de la empresa “Árbore Arqueoloxía S. Coop” acabarán la tarea contratada por el Concello. “Solo resta por finalizar el encintado de la parte interior, pero es necesario que pare de llover”, explica el arqueólogo Benito Vilas. De momento el Gobierno local no tiene previsto habilitar un aparcamiento, pero para acceder se podrá estacionar en la pista de acceso desde la rotonda de la Autovía en Meira. Eso sí, a medio plazo el Concello espera contar en la zona con un nuevo aparcamiento disuasorio.

Una de las monedas medievales.

Una de las monedas medievales. Fran G. Sas

La reconstrucción de la torre ha finalizado ya, con una altura de 2 metros en un tramo y unos 70 centímetros en otro. Se habilitó una entrada artificial para que los visitantes puedan entrar en la planta cuadrada, toda vez que la puerta original estaba en altura, probablemente a unos 5 o 6 metros sobre el suelo de promontorio, como estrategia defensiva. Se limpió también el perímetro del gran patio de armas.

Una hebilla metálica.

Una hebilla metálica. Fran G. Sas

Entre las piezas aparecidas llama la atención una cruz de bronce, “que estaba engarzada en alguna pieza como un cinturón”. También aparecieron dos monedas, una entre las piedras destruidas y otra en el exterior de la estructura. “Ambas son medievales, no hay duda, pero será necesario estudiar en laboratorio la que conserva mejor el dibujo. Nos permitirá datar su fecha exacta y saber desde cuándo estaba en funcionamiento la torre”, apunta el arqueólogo. Las monedas son de aleación de cobre y bronce y su estado de conservación es muy precario. Entre los hallazgos descubiertos, además de un diente de jabalí, apareció también una hebilla metálica de cinturón.

Un diente de jabalí.

Un diente de jabalí. Fran G. Sas

La torre tendría un área de unos 36 metros cuadrados y se calcula que debía medir unos 15 metros de altura. Su derribo se remonta a las segundas Guerras Irmandiñas (1467-1469).

Resto de cerámica policromada.

Resto de cerámica policromada. Fran G. Sas

“La cerámica demuestra comercio con el Mediterráneo”

Entre los restos con valor histórico aparecidos en el entorno de la torre medieval de Meira, los arqueólogos destacan las cerámicas. Una de las piezas está pintada y todo apunta a que pertenece a un tipo de cerámica propio de la zona de Valencia, “lo que denota que había comercio con esa zona del Mediterráneo”. Se trataría de cerámica de muy alta calidad para la época. Otra de las piezas cuenta con una marca de ceramista que no había sido catalogada hasta ahora. “Puede demostrar que en la zona de Moaña había algún taller de cerámica de prestigio, porque no son habituales estas marcas. Aunque se trata solo de una hipótesis, pues la pieza puede proceder de otra zona”, indica Benito Vilas. Las restricciones por el COVID-19 impidieron las visitas escolares a los trabajos en un complejo cuya ocupación está documentada desde el siglo XV y perteneció a las casas nobiliarias de Meira y Valadares, aunque se desconoce el año de construcción.

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