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El Casco Vello registra más caídas de cascotes y el Concello llama a extremar el mantenimiento

Policía Local y Emerxencias-Protección Civil, en la actuación de ayer en Pablo Iglesias. |   // G.NÚÑEZ

Policía Local y Emerxencias-Protección Civil, en la actuación de ayer en Pablo Iglesias. | // G.NÚÑEZ

El Casco Vello de Cangas registró ayer la enésima caída de cascotes de un edificio a la vía pública con el desprendimiento de cristales de una de las ventanas del número 3 de la calle Pablo Iglesias, que obligó a la Policía Local y Protección Civil a vallar el tramo y restringir el acceso hasta retirar los escombros y asegurar la fachada. Es una de las incontables incidencias de este tipo que se producen en calles del centro urbano y que están relacionadas “con los cambios de temperatura” y el “inexistente o deficiente mantenimiento” de los inmuebles, señalan los técnicos, que llaman a sus titulares a extremar las precauciones y realizar obras “básicas” para evitar estos sucesos que ponen en riesgo la seguridad de los peatones y movilizan periódicamente a los servicios de emergencias.

El suceso de ayer se comunicó pasadas las diez de la mañana. Vecinos de la calle Pablo Iglesias refirieron la caída de vidrios a la vía pública, a la altura del número 3, sin daños para los transeúntes. Señalaron que allí residía una señora, aunque en la casa no había nadie y fue el titular del inmueble quien, finalmente, abrió la puerta a los efectivos municipales, que retiraron restos de cristales del alféizar, aunque advirtieron que la fachada se encuentra en mal estado y hay riesgo de desprendimiento en otras ventanas, muy deterioradas.

Operarios trabajando en el desescombro de la fachada. | // G.N.

La arquitecta del Pepri (Plan Especial de Protección e Reforma Interior) del Casco Vello de Cangas, Mª Isabel Medraño, advierte que son frecuentes las incidencias de este tipo en edificios en ruinas o con escaso mantenimiento, con los tejados y cubiertas rotos o muy deteriorados, más propensos a sufrir desprendimientos en primavera y otoño “con los cambios de temperatura y una mayor oscilación térmica” entre el día y la noche, de ahí que sean las primeras horas las más “propensas” para este tipo de consecuencias. Muchos de esos problemas se dan en edificios cuya titularidad no está definida o que se encuentra en trámites judiciales, en ocasiones debido a herencias que están sin resolver, de ahí que resulte más complejo atribuir responsabilidades y sancionar en consecuencia.

Refiere Medraño que en las últimas semanas se han producido desprendimientos procedentes de cornisas, ventanas y bajantes en el entorno de Síngulis, en la calle San Xosé y en la Praza da Constitución, entre otros puntos. El Concello tiene un censo de edificios del Pepri en situación precaria, elaborado en 2003 y que luego se actualizó, pero algunos casos escapan a su control por falta de medios o carencias para realizar inspecciones técnicas. Son sus titulares, abundan, quienes tienen la obligación de velar por su buen estado y tomar las medidas de prevención para evitar desprendimientos a la vía pública.

Amplio historial de incidencias que urge paliar

En el historial reciente del Concello figuran otros casos de caída de cascotes en calles del centro histórico, como Eugenio Sequeiros, junto a la sede central de Abanca, “en una mañana fría pero de sol”, y con bastante gente transitando, aunque no se produjeron heridos. Tampoco los hubo por el desprendimiento de un trozo de la bajante de pluviales de un inmueble del Eirado do Señal, ni con la caída de parte de la cornisa de un balcón de la Avenida de Ourense –fuera del Casco Vello– con una terraza de hostelería en las inmediaciones, entre otros incidentes de este tipo. Retirar elementos susceptibles de caer, cerrar persianas y contraventanas, en caso de tenerlas, para hacer de parapeto de los cristales, o incluso colocar redes de protección son algunas de las actuaciones que pueden minorar este peligro o paliar sus consecuencias.

Medio millar de edificios con más de medio siglo

El Concello de Cangas tiene registrados algo más de 500 inmuebles construidos hace más 50 años y que deberán pasar el denominado Informe de Evaluación del Edificio (IEE), diferente a la Inspección Técnica de Edificios (ITE), según la relación remitida por la Gerencia Territorial del Catastro. Desde la institución municipal demandaron el listado de los edificios concretos con su ubicación, y no solo las referencias catastrales, para agilizar los trámites. Según el Instituto Galego de Estatística (IGE), en el conjunto de Galicia hay unos 360.000 edificios construidos antes de la década de 1970 y que, en consecuencia, han cumplido más de medio siglo, por lo que deben someterse a una inspección obligatoria decretada por la Xunta, con la excepción de los que han sido declarados formalmente en ruina.

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