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Luz para el pasado romano de la isla de Ons

Los arqueólogos del GEAAT, ayer, en la playa de Canexol en la isla de Ons.

Los arqueólogos del GEAAT, ayer, en la playa de Canexol en la isla de Ons.

Un equipo de la Universidade de Vigo (UVigo) trabaja desde ayer en la isla de Ons para acometer una intervención arqueológica en el yacimiento romano de la playa de Canexol, que es la que se encuentra cerca del núcleo de O Curro. El objetivo es realizar una limpieza de la zona, registrar los restos que se conservan y realizar una serie de sondeos. El trabajo está dirigido por el arqueólogo Adolfo Fernández y la actuación forma parte del proyecto de I+D Marie Curie, financiado por la Unión Europea, sobre la industria de la salazón y el envasado de pescado en la antigua Gallaecia romana [“Galtfish, Salt and fish salting in Ancient Gallaecia. Looking for the origns of the Galician canned fish industry”, en su nomenclatura oficial en inglés]. Su ámbito de estudio es la producción de sal y las salazones del noroeste de la Península Ibérica durante la época del Imperio Romano.

Los arqueólogos forman parte del Grupo de Estudos de Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio (GEAAT) de la UVigo y, según explica el propio Adolfo Fernández, el objetivo es investigar en profundidad unos restos arqueológicos descubiertos recientemente “para aumentar considerablemente nuestro conocimiento sobre ellos en el marco de un estudio global sobre la producción de pescado en salazón en la época romana”.

Integrantes del GEAAT trabajando ayer en una cuadrícula de excavación.

El yacimiento localizado en Ons se extiende a lo largo de unos 100 metros por todo el cantil de la playa de Canexol y de momento destaca la presencia de dos pilos o depósitos de salazón, que se encuentran parcialmente destruidos. Los restos están visiblemente afectados por la erosión marina.

Una vista del cantil de la playa de Canexol, en Ons, donde estaría la antigua salazón. | // UVIGO

¿Más que una salazón?

Los investigadores desplazados hasta la isla bueuesa apuntan que es posible que en la zona hubiese algo más que una salazón, una teoría que se vería reforzada por la amplitud y por la extensión del yacimiento. “Nos hacen pensar que además de la fábrica podían existir edificaciones anexas que pudieron servir de zona residencial, sin descartar que el castro o el Castelo dos Mouros, situado muy cerca, fuese el lugar donde vivían las personas que trabajaban aquí”, explica Adolfo Fernández.

Los trabajos de excavación ayer en la isla de Ons.

Los investigadores del GEAAT cuentan con el apoyo del personal del Parque Nacional Illas Atlánticas y se fijan dos objetivos. El primero es registrarlos para poder hacer un seguimiento y evaluación de los daños que pueda ocasionar la erosión marina y “tomar las medidas protectoras que pudiesen ser necesarias”. Y en segundo lugar se aprovechará para realizar varios sondeos arqueológicos que deberían aportar información sobre la antigua fábrica salazonera y delimitar el yacimiento. Así, sería posible “protegerlo, intervenir y musealizarlo en el futuro”, argumenta Adolfo Fernández.

El personal del parque nacional facilitará toda la infraestructura para llevar a cabo la intervención arqueológica y tanto los restos como la información obtenida se procesará a continuación en el laboratorio del GEAAT en el Campus Auga, en el campus de Ourense de la Universidade de Vigo. Los trabajos está previsto que se prolonguen toda la semana.

Restos del muro romano de la salazón en Canexol, en Ons. |   // UVIGO

Restos del muro romano de la salazón en Canexol, en Ons. | // UVIGO

Adolfo Fernández ya trabajó previamente en el Bueu “continental” y es uno de los mejores conocedores de las excavaciones realizadas en Pescadoira, donde también se encontraron los restos de una antigua salazón y de una industria alfarera que servía para fabricar las ánforas en las que se envasaba el pescado que luego se exportaba a distintos puntos del Imperio Romano entre los siglos I y IV después de Cristo.

Ánforas San Martiño

Las excavaciones realizadas a partir del año 2000 por Ricardo Vicios Cué y posteriormente por Fructuoso Díaz permitieron recuperar restos y fragmentos que en los últimos años han servido para reconstruir las bautizadas como ánforas “San Martiño de Bueu”, de las que hay constancia de dos tipos. A partir de esos restos originales también se consiguió completar sendas reproducciones que forman parte de los fondos del Museo Massó.

Los estudios realizados constatan que esas ánforas fabricadas en Bueu, que eran el equivalente a las actuales latas de conserva, llegaron a puntos como Lisboa o la propia ciudad de Roma, donde se encontró su rastro en excavaciones en el Palatino.

Adolfo Fernández y la directora del Museo Massó, Covadonga López, con una de las reproducciones de las ánforas romanas de Bueu. Gonzalo Núñez

Excavaciones en más lugares de la provincia

En el marco del proyecto “Galtfish, Salt and fish salting in Anciente Gallaecia. Looking for the origns of the Galician canned fish industry” ya se realizaron más intervenciones en otros puntos de la provincia. Es el caso de Sobreira (Vigo), Adro Vello (O Grove) y la playa de O Naso (Illa de Arousa). Todas eran antiguas salazones romanas en las que se preparaban salsas y pescado salado para su exportación. Con esta iniciativa se profundizó en el conocimiento de las salinas romanas del Areal, la producción de productos piscícolas y su comercialización. Uno de los hallazgos más relevantes consistió en el descubrimiento de una importante muestra de pescado en una pila de salazón. “El estudio de los restos ictiofauna demuestran que los pescados escogidos para hacer salsas o adobos en época romana eran la sardina y el jurel de tamaño pequeño, que después de un proceso de maduración eran envasados en ánforas producidas en Bueu”, concluye el investigador y arqueólogo del GEAAT Adolfo Fernández.

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