Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El 'Ángeles Alvariño' agranda su fama: de investigar un volcán a cazar tesoros

Tras participar en el rastreo de la niñas desaparecidas en Tenerife, el protagonismo del oceanográfico vigués ha ido en aumento | Ahora da el salto a la pequeña pantalla

El Angeles Alvariño, durante su rastreo en Tenerife en busca de las niñas desaparecidas.

Cuando la fama persigue a determinados buques la opinión pública acaba recordándolos para siempre. No se sabe muy bien por qué motivo, en el caso de los barcos el reconocimiento de su nombre normalmente acaba vinculándose a una tragedia, como la de Titanic. Esto es algo que los profesionales del mar suelen lamentar a sabiendas de que hay ejemplos de sobra conocidos en los que se les recuerda por muchas otras razones. Por misiones divulgadoras (el Calypso del capitán Jaques Costeau), a proezas históricas (la carabela Pinta) u odiseas submarinas salidas del imaginario novelesco (Nautilus).

Y uno construido y con base en Vigo ya se ha colado en la memoria colectiva sin ceñirse a su cometido. Hablamos del oceanográfico “Ángeles Alvariño”. Poco antes del pasado verano, el barco construido por los astilleros vigueses Armón en 2012 marcaba en su cuaderno de bitácora el rumbo hacia una misión que supuso un antes y un después en la política de todos los gobiernos del planeta sobre el uso civil de los medios de investigación marina. Nunca antes en el mundo se había empleado un buque estatal para colaborar en una investigación criminal, y el Ángeles Alvariño confirmó el acierto de esta decisión demostrando su gran utilidad.

Hasta entonces, la larga trayectoria de expediciones protagonizadas por este oceanográfico bautizado con el nombre de una de las precursoras de la investigación oceanográfica mundial apenas había transcendido. Su verdadera proyección pública se produjo tras hurgar con su robot Liporus las aguas tinerfeñas en busca de Anna y Olivia. A partir de este momento comenzó a labrarse una fama que ahora parece ilimitada.

El 'Ángeles Alvariño", reconvertido en el cazatesoros 'Pioneer" en la serie de Amenábar Movistar

Escenas clave en la serie de Alejandro Amenábar

Hace unas semanas resurgía de nuevo su protagonismo, al igual que en el caso de las menores, por una misión imprevista: la erupción del volcán de La Palma. Sobre este buque vigués operado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) recae el control exhaustivo desde el mar de la evolución de las coladas. Cada día, las imágenes captadas por su equipos submarinos se pueden ver en los telediarios de las principales cadenas de televisión y en las web de las ediciones digitales de medio mundo que están pendiente de la extraordinaria actividad volcánica surgida en Canarias. Pero en paralelo al renombre que está ganando de nuevo ahora el buque del IEO, hay otro papel que protagoniza en la actualidad que a muchos se les ha pasado desapercibido.

El momento de la serie "La Fortuna" cuando localizan las primeras monedas Movistar

Hace casi un año que el Ángeles Alvariño fue llamado para otro encargo extraño, inédito en su calendario anual. Durante varias semanas, este buque sirvió de plató para el rodaje de escenas claves de la serie que Movistar acaba de estrenar, “La fortuna”. Dirigida por Alejandro Amenábar, en pantalla aparece reconvertido en el barco de Odyssey Marine Exploration, el que en mayo de 2007 sacó a la superficie el mayor tesoro sumergido descubierto hasta la fecha.

Un tesoro de 500.000 monedas de plata y otros objetos localizados que llevaba hacía puerto andaluz el galeón español "Nuestra Señora de las Mercedes" hasta que una flotilla inglesa lo hundió a cañonazos en 1804 frente a las costas del Algarve (Portugal). La serie se basa en el litigio que mantuvo España contra la firma cazatesoros norteamericana por la propiedad de lo hallado, una trama que arranca ya desde el inicio del primer capítulo a bordo del “Angeles Alvariño”.

Cambio de nombre y sin carteles del IEO

Del aspecto original de este buque, en “La fortuna” conserva casi todo. Apenas unos cuantos detalles, como el nombre cambiado por “Pioneer”, y el borrado por ordenador de todas las referencias registrales del casco, como el folio, y por supuesto, de la identidad de su armador, el IEO. Cambios tanto en el exterior, donde un Stanley Tucci se pasea derrochando por la cubierta reencarnado en el capitán Frank Wild, como en el interior del barco, donde además se ha variado en parte la sala de ordenadores para ganar mayor impacto visual al emotivo momento en el que el robot submarino transmite las primeras imágenes del ingente lote de monedas.

Pese al discreto arranque en su estreno, "La Fortuna" ha cosechado buenos resultados de audiencia. También críticas o reproches por haber desperdiciado la oportunidad de plasmar fielmente en el guion el relato de los hechos confirmados sobre lo ocurrido. Empezando por enfatizar más el papel del auténtico descubridor del expolio que estaban llevando a cabo los norteamericanos: Pipe Sarmiento.

Este abogado especializado en derecho marítimo, ahora jubilado y de vuelta en su Bilbao natal, se pasó años denunciando la misión ilegal del 'Odyssey Explorer' en aguas del Estrecho. A bordo de su pequeño velero hacía fotos y grababa vídeos del botín que iban acumulando los 'piratas' de la firma yanqui. Pruebas documentales que no sirvieron para nada allí donde las enviaba: a las instituciones oficiales españolas. Como declaró en una reciente entrevista a El País, "en la historia real los funcionarios no hicieron absolutamente nada. Todo lo contrario, fueron los culpables. Los verdaderos héroes de este caso fueron los periodistas".

Para el oceanográfico vigués, casualidad o no, la serie de Alejandro Amenábar ha supuesto una vuelta televisiva a un escenario que conoce a la perfeccción. En el verano de 2015, el Angeles Alvariño zarpaba de Vigo hacia aguas del Golfo de Cádiz con un cometido inverso al asignado en la pequeña pantalla: rescatar más tesoros del Nuestra Señora de las Mercedes. Por esas fechas al menos, todavía quedaban allí más riquezas que los cazatesoros no tuvieron tiempo de llevarse.

Compartir el artículo

stats