Entrevista | Hugo Gómez-Chao Compositor

“Comprobar cómo suena lo que llevas tanto tiempo pensando en un escritorio es como un milagro”

El programa de la Real Filharmonía de Galicia hoy en Vigo incluye el estreno absoluto de la obra del compositor gallego

El compositor Gómez-Chao.

El compositor Gómez-Chao. / A. Blasco

El Teatro Afundación será hoy (20.00 horas) escenario del estreno absoluto de la nueva obra del compositor gallego Hugo Gómez-Chao: Schattenhaft. El encargo es de la Real Filharmonía de Galicia, que la interpretará a las órdenes de su batuta principal, Baldur Brönnimann, en el marco de la temporada de música clásica de Afundación y la Sociedad Filarmónica de Vigo. Es la primera vez que la agrupación gallega estrena una de sus piezas y este debut llega en “un año muy intenso” en carga de trabajo y que le está reportando mucha alegría al autor, inmerso en la escritura de una obra para la Orquesta y Coro Nacionales de España y otra para la Joven Orquesta Nacional de España. “Dedico muchas horas al día a pensar en música”, cuenta.

–¿Cómo se siente uno ante un estreno absoluto de una obra propia?

–Es un cúmulo de cosas. Por una parte, emocionado y por otra muy deseoso de escucharlo. Al final, los compositores trabajamos mucho tiempo solos en una idea que tenemos en nuestra cabeza, con un papel y un lápiz. Enfrentarte de repente a 50, 60 o 70 músicos y comprobar cómo suena realmente lo que llevas tanto tiempo pensando en el escritorio es como un milagro. Estoy muy contento y muy feliz..

–Ya lo pudo escuchar en los ensayos.

–Sí, los ensayos es la primera vez que podemos comprobar cómo suenan las cosas.

–¿Y qué tal fue? ¿Qué sensaciones tuvo?

–Muy bien. Estoy muy contento de poder estrenarla con la Real Filharmonía y con Baldur [Brönnimann], que es el nuevo director titular y un grandísimo conocedor de la música contemporánea. Ha dirigido prácticamente todos los referentes de mi trabajo, a todos los compositores que admiro. Poder trabajar con él está siendo una experiencia maravillosa.

–¿Cómo ha bautizado esta composición?

–Schattenhaft. Es una palabra en alemán que tiene una traducción al castellano un poco extraña. Significa varias cosas. Se podría traducir como “ensombrecido” o algo así. Realmente, esta pieza de lo que trata es de generar una gran masa de sonido compuesta por muchas líneas, muchas voces distintas. Hay susurros, hay fragmentos del discurso que nunca llegan a entenderse por completo. Todos los instrumentos están tocando líneas muy distintas, cualidades del sonido muy distintas, que tienen un gran desarrollo. No deja de ser un gran desarrollo a la manera clásica, como podía hacer Haydn, Mozart y Beethoven, pero desde otro punto de vista, claro.

–Lo que quiere representar o en lo que se inspira es en la entrada de Orfeo en el mundo de las tinieblas. ¿Es oscuro?

–Sí, es oscuro, pero también difuso todo. No hay nada a lo que agarrarse. Hay cosas que están y desaparecen enseguida. Es como una imagen difuminada.

–¿Y qué es lo que busca provocar con ello en el público? ¿Puede que ansiedad?

–(Risas) Bueno, mi música no creo que pretenda provocar nada en el público. Obviamente la música siempre nace de una impresión y esa impresión se transforma. Cada persona escucha de una manera distinta. Pero, sí, hay muchos sentimientos que son muy complejos y la música los puede representar muy bien. No es siempre triste o alegre. Hay sentimientos de nerviosismo, de secreto, de ansiedad, de espera, de no saber muy bien qué va a suceder...

–¿Es una herramienta también para volcar sus sentimientos?

–Sí, siempre. Cualquier forma artística. No exactamente para volcar mis sentimientos. Eso sería un poco narcisista. Pero el arte sí es una forma de trabajar sobre los sentimientos que tiene uno, escribirlos y verlos desde fuera.

–Entonces, ¿se podría entender que está en una etapa oscura?

–No. Acabo de ser becario de la Real Academia de España en Roma, una ciudad que es lo contrario a la oscuridad, es brillante. Ha sido un año fantástico en una situación muy privilegiada. No sabría decir Es algo más allá de eso. Funciona de otra manera.

–La composición musical tiene mucho que ver con la poesía. ¿Usted suele acompañar las piezas con textos?

–Sí. He trabajado mucho sobre muchos textos. E, incluso, cuando no hay textos, hay muchos referentes literarios. En esta también. Para mí, Pierre Michon y Rainer Maria Rilke siempre están. En esta pieza, en concreto, no hay texto, pero esa idea vocal de que cada instrumento está hablando y están hablando todos a la vez de una forma muy confusa sí que en obras de Pierre Michon, como el libro sobre Francisco de Goya o “Vidas minúsculas”, siempre están ahí.

–¿Qué tal trabajando con la RFG?

–Creo que está afrontando un reto. Se ha convertido en una orquesta que ha llamado muchísimo la atención en el panorama español. L elección de su nuevo titular es un acierto. Tiene por delante un gran futuro. Está asumiendo dentro de su temporada cosas que otras orquestas deberían hacer.

–¿Y cuáles son sus retos?

–Ahora mismo estoy trabajando en una obra para la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE), que no se estrenará en temporada, sino en el ciclo satélites, por el homenaje a la Real Academia Española por sus 250 años. Es una pieza precisamente con textos. Son de Pierre Michon y Stéphane Mallarmé, para soprano y cuerdas. Y tengo también un encargo para la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE). Mis retos es seguir trabajando, mucho.