El joven al que disparó el exgrapo eludió los dos tiros al refugiarse tras un árbol

La Policía imputa intento de homicidio y tenencia ilícita de armas a Manuel Baña Gil

Entregó a los agentes el arma de fuego empleada en el suceso en Castrelos y en el registro de su domicilio se halló munición

Manuel Baña, en el centro, ayer, llegando al registro de su casa

Manuel Baña, en el centro, ayer, llegando al registro de su casa / J. Lores

Marta Fontán

Marta Fontán

La Policía ya tiene el arma de fuego con la que el sexagenario Manuel Baña Gil disparó dos veces a un joven en un parque canino de Castrelos. Esta era una de las prioridades de la Policía Nacional de Vigo en la investigación abierta tras el violento suceso ocurrido avanzada la tarde del jueves, pesquisas que cobraron todavía mayor relevancia cuando se filió y se vieron los antecedentes del vigués de 69 años detenido: se trataba de un exmiembro del GRAPO que había estado en prisión por su pertenencia a la ya extinta banda terrorista, en relación con la cual le constan al menos dos arrestos en su juventud, en sendos megaoperativos desarrollados en los años 80. Dado su historial y previa autorización del Juzgado de Instrucción número 5 de Vigo, en funciones de guardia, ayer a última hora de la tarde se realizó una entrada y registro con la presencia del detenido en su domicilio, un piso ubicado en un edificio del número 116 de la avenida de Castrelos, por si pudiese guardar allí más armas u otro tipo de efectos de interés para los investigadores. Una inspección domiciliaria durante la cual se halló munición y que finalmente acabó con la entrega por parte del propio arrestado del arma de fuego empleada supuestamente en Castrelos.

Imputado policialmente por la presunta autoría de un delito de homicidio en grado de tentativa y de otro de tenencia ilícita de armas, hoy por la mañana, si no hay cambios de última hora, Manuel Baña Gil pasará a disposición judicial.

Aunque no muchos sabían de sus antecedentes en el GRAPO, en la populosa avenida donde reside desde hace décadas y en el cercano lugar del suceso –un parque canino situado en el interior del parque de Castrelos al que se accede desde el cruce de las calles Fonte Santa con Pontenova y próximo a la habitualmente tranquila urbanización Finca dos Aires– Manuel es muy conocido por una costumbre que, de forma previa a este jueves, ya le había deparado no pocas disputas y enfrentamientos verbales. El sexagenario, separado y que vive solo, pasea a diario a sus dos perros con unas “larguísimas cuerdas”. “Son de cuatro o cinco metros, es tremendamente llamativo; es como si los canes fueran sueltos y eso le causa problemas, claro”, cuentan en la zona. A una vecina que en una ocasión le llamó la atención le contestó “de malas maneras”. A otra que también le recriminó que llevase así los animales sin embargo le contestó “de forma educada”.

El detenido, ayer, conducido a su piso, donde se practicó un registro domiciliario.

El detenido, ayer, conducido a su piso, donde se practicó un registro domiciliario. / José Lores

Origen del incidente

Y los perros, precisamente, fueron el origen del incidente de este jueves. La alerta se recibía a las 18.42 horas en el 092 de la Polícia Local. A través de una llamada telefónica se solicitaba la “presencia urgente” de los agentes ya que, según se trasladó en un primer momento, “en medio de una discusión debido a las normas de utilización del parque por parte de propietarios de perros un varón había exhibido y amenazado con un arma de fuego a un joven”.

Una vez en el lugar, los policías comprobaron que la cosa había sido bastante más grave. La víctima les relató que cuando se encontraba con su pareja paseando a su mascota se le acercó un individuo con dos perros sueltos. Era Manuel, al que inmediatamente reconoció ya que en ocasiones anteriores ya habían tenido discusiones porque el sexagenario llevaba a los animales sin atar.

La víctima relató que llegó, le amenazó de muerte y ya le apuntó con el arma de fuego

Esta vez parece que no hubo disputa previa lo que, junto al hecho de que fuese armado, hace sospechar a los investigadores que el sexagenario se dirigió al parque con las intenciones claras. Porque la versión del joven, según el comunicado difundido ayer por la Policía Local, es que, al llegar a su altura, el detenido le insultó y amenazó de muerte a la vez que levantó su mano y le apuntó con el arma de fuego. La víctima pudo refugiarse tras un árbol y escuchó dos detonaciones: una de ellas impactó contra dicho árbol. “Tuvo mucha suerte”, recalcan fuentes policiales ante el hecho de que el hombre resultase ileso, sin un solo rasguño.

“Estuvo tranquilo, sin mostrar resistencia, hasta que se llevaron a sus perros, que empezó a gritar”

Mientras la novia de la víctima daba la alerta policial, el agresor se fue del lugar y escondió o arrojó el arma en algún lugar del recorrido que hizo durante unos 500 metros, hasta llegar a un puente de madera junto a una fábrica abandonada, en la zona de la calle Enrique Alonso Xalueiro, donde la Policía Local lo localizó y detuvo. Del caso, posteriormente, se hizo cargo la Policía Nacional. “Estuvo tranquilo, sin mostrar resistencia, hasta que se llevaron a sus perros, que empezó a gritar”, cuenta un testigo, que también lo vio alterarse cuando, ya custodiado por los agentes municipales, llegaron los de la comisaría, que, junto a efectivos del grupo UDEV, desplegó a los de la Policía Científica. En su traslado a dependencias policiales, según fuentes citadas por Europa Press, el hombre no dejó de repetir que “iba a matar” al joven con el que había discutido.

El detenido, ayer, conducido a su piso, donde se practicó un registro domiciliario.   | // JOSÉ LORES

La búsqueda del arma con detectores de metales, ayer. / Marta G. Brea

Tanto durante la noche del jueves con linternas y detectores de metales como en la jornada de ayer la Policía Nacional, que finalmente asumió el caso, se desplegó por el parque canino y por la zona que recorrió Manuel antes de su arresto en busca del arma que usó. Ayer también realizaron una entrada y registro en el piso del hombre. Con la presencia del detenido, llegaron allí al filo de las siete de la tarde. Junto a los agentes policiales, acudió la letrada de la Administración de Justicia del juzgado de guardia y la abogada de oficio designada para asistir al investigado. Al cierre de esta edición no había trascendido el resultado de esta diligencia.

Sobre Manuel, en su barrio hay comentarios de todo tipo. “Me parecía un hombre tranquilo”, decía una mujer. “No me esperaba algo así, pero a veces es agresivo verbalmente”, agregó una vecina más. “En el edificio no es conflictivo; el problema es cuando sale a la calle por la forma en que lleva los perros”, resumieron otros.

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La Policía Nacional de Vigo confirmaba ayer en relación con Manuel Baña Gil que fue un integrante de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) que estuvo en prisión y al que recordaban bien en comisaría: “Es un histórico”. Las referencias a este sexagenario en la hemeroteca de FARO se sitúan en los años 80, cuando estaba en la veintena. El 25 de marzo de 1980 se informaba de la detención, en la estación olívica, de cuatro personas de la “Asamblea para la Liberación de los Presos Políticos”, citándose entre ellas a este vigués, que entonces tenía 25 años de edad. Días después otra noticia ampliaba la información sobre dicho operativo de la Brigada Central de Información: el dispositivo se había saldado con 17 arrestados del GRAPO, lográndose “desarticular el recientemente constituido aparato central de propaganda de la organización ‘Pueblo y Cultura”.

Y el 22 de enero de 1985 el nombre de Manuel Baña aparece en otro artículo. “Todos los miembros del GRAPO que estaban en España han sido detenidos”, se titulaba la noticia sobre la multitudinaria rueda de prensa ofrecida por el entonces ministro del Interior José Barrionuevo. Hubo 18 arrestados, entre ellos Manuel Baña. “Detenido en Valladolid como integrante del ‘Comando Norte’. Se le considera autor de un robo a mano armada en Reus y de otro en Valencia”, se concretaba sobre los motivos del arresto.