Congelados Cíes, el parásito que consumió a Hiperxel

La cadena se integró en una telaraña de sociedades, vinculadas a Villamizar y Novás, y la llevó a la insolvencia en apenas seis meses

La primera tienda que abrió Hiperxel, en la calle Sanjurjo Badía de Vigo.

La primera tienda que abrió Hiperxel, en la calle Sanjurjo Badía de Vigo. / Marta G. Brea

Lara Graña

Lara Graña

Para entender en qué fango se metió la cadena Hiperxel –marca comercial de Xeldist Congelados– cuando dejó de ser una filial de Iberconsa, en el verano de 2021, es necesario un viaje en el tiempo. Literalmente.

Una travesía donde aparecen y desaparecen una decena de empresas y en la que sobresalen dos nombres: Eusebio Novás Hay y Juan José Villamizar Velásquez. Un camino finito que ha desembocado en concurso de acreedores para el que la propiedad confía en que cristalice una oferta de compra, formulada por un interesado confidencial.

hiperxel

hiperxel / Hugo Barreiro

Si Hiperxel había logrado funcionar “como un reloj” durante 33 años –lo comparten entre los anteriores gestores de Iberconsa y los empleados–, a los nuevos dueños le bastaron seis meses para arrastrarla a la insolvencia. Esta es la telaraña que succionó, como una solitaria, a una de las principales cadenas españolas de venta minorista de congelados.

Empezamos.

Julio de 2012.

En Vía Carpetana, Madrid, se crea la empresa Neuma Patrimonio Cultural. Es una SL con un cumplido objeto de negocio: desde turismo a servicios educativos, sanidad o informática. No registra ningún movimiento mercantil hasta diciembre de 2016, que la compra Eusebio Novás Hay y cambia su domicilio social a la calle Rosalía de Castro de Pontevedra. La adquisición de sociedades inactivas –como pudo ser este caso– es muy habitual: permite alardear de tener antigüedad de cara a proveedores, son rápidas y baratas de traspasar y muy opacas cuando cambian de manos.

Febrero de 2017.

Aquella apoltronada Neuma Patrimonio Cultural se convierte en Congelados Cíes SL. Su página web, congeladoscies.es, había sido registrada un par de meses atrás por un tal Fernando Covelo Casares. Pasa a dedicarse a la compraventa de productos de alimentación y, aunque en su memoria de cuentas expone que ha dedicado “cero euros” a la compra de materia prima, en su tabla de resultados hace referencia a ventas por más de cinco millones de euros. Su logo es la silueta de tres montañas superpuestas, el mismo que tendrá la Congelados Cíes de la que hablaremos más adelante. Al año siguiente, ejercicio 2018, facturará –así consta en sus cuentas– más de 13 millones de euros.

Noviembre de 2017.

Según el registro mercantil, Congelados Cíes pasa a manos de una mercantil portuguesa de nombre Investimentos Salnés SGPS, aunque este cambio no figura en el balance anual y las cuentas las sigue firmando Eusebio Novás “en calidad de administrador” de la cadena.

Mayo de 2019.

Entra en escena, de forma indirecta, Juan José Villamizar. Recordamos que en este momento la propiedad de Congelados Cíes, que se integraría después en Hiperxel, es de la mercantil portuguesa Investimentos Salnés. Resulta que esta empresa se convierte en accionista única de una firma de nombre Inversiones Vive 607, fundada en Elda (Alicante) por Villamizar Velásquez. De repente, esa misma Inversiones Vive 607 se convierte en administradora en solitario de la cadena de Congelados. Así que Villamizar y Novás aparecen entrelazados, aunque el segundo ha declarado que no tiene ninguna vinculación con el empresario venezolano.

Agosto de 2020.

Congelados Cíes SL deja de llamarse así y se rebautiza como Distrisalnés.

Diciembre de 2019.

Es preciso volver un momento atrás porque en noviembre de 2019 se produce un hecho determinante: Villamizar, que ya estaba vinculado a Congelados Cíes SL a través de Inversiones Vive 607 y de Investimentos Salnés, crea en Madrid Congelados Cíes del Noroeste SA. ¿Conviven durante nueve meses dos empresas que se llaman prácticamente igual, se dedican a lo mismo y tienen gestores vinculados entre sí? Sí. Villamizar localiza esta nueva empresa en el número 248 de la calle Bravo Murillo, donde desde hace al menos quince años está la administración de Loterías número 200 de la capital española. Encima había una gestoría y una clínica dental. La propiedad de esta Congelados Cíes, que utiliza como imagen de marca el mismo logo que la de Eusebio Novás, es de Vinova Investments.

A la izquierda, el logo de Congelados Cíes de Eusebio Novás. A la derecha, el logo de Congelados Cíes Noroeste de Juan Villamizar

A la izquierda, el logo de Congelados Cíes de Eusebio Novás. A la derecha, el logo de Congelados Cíes Noroeste de Juan Villamizar

Junio de 2021.

Vinova tiene aquí un capital social de algo más de medio millón de euros y apenas factura 175.000 en el año 2020. Aun así, un fondo de inversión finlandés, Certior –que trabaja en España con la firma Resilience Partners–, le concede un préstamo de nueve millones de euros para comprar Hiperxel. No tiene cuentas auditadas. En la nota de prensa emitida por Resilience, asegura que “Grupo Vinova es una multinacional con más de 15 años de experiencia comercial, dedicada en sus orígenes a la importación y exportación de pescado y marisco fresco y congelado en mercados nacionales e internacionales”. Vinova se constituyó en el Paseo de la Castellana de Madrid en septiembre de 2009, sin que acredite directamente o a través de este entramado esos “más de 15 años de experiencia comercial”.

Enero de 2022.

No han pasado ni seis meses del cambio de manos y en Hiperxel ya se producen impagos, en los que nunca había incurrido desde su fundación (1988). La Cíes de Villamizar se integró en la cadena de Teis y precipitó el colapso total: el fondo Certior canjeó su préstamo por las acciones, diseñó un plan de rescate para salvar las Navidades pero el parásito había devorado ya demasiada carne de Hiperxel. Hasta la quiebra. La Agencia Tributaria investiga a la Congelados Cíes de Eusebio Novás –que es la misma, como ha demostrado FARO, que la de Villamizar– y las tiendas están cerradas.