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Las ideas de los arquitectos para revitalizar Jacinto Benavente

La calle suma ya 10 naves sin uso con la marcha de Albo a la Plisan esta semana

Nave abandonada en Jacinto Benavente Alba Villar

Un barrio tecnológico como el Distrito 22@ de Barcelona, un nuevo espacio para la Universidad o un gran parque urbano repleto de árboles. Son ideas que aportan arquitectos para recuperar el pulso de Jacinto Benavente, un ámbito degradado que pide a gritos un rescate. Precisamente, esta semana, la sede central de Hijos de Carlos Albo queda vacía tras la marcha de la empresa a la Plataforma Logística e Industrial de Salvaterra-As Neves (Plisan). Funcionan como dinamizadores la promoción de Cordelerías Mar, a punto de ser finalizada, el auditorio mar de Vigo o el Hotel Eurostars. También trae esperanza bajo el brazo la revisión del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), que proyecta un 75% de uso residencial y un 25% de terciario. De hecho, ya hay grupos interesados en edificar en los terrenos municipales.

El adiós de la conservera ensancha todavía más una herida abierta desde hace mucho tiempo que se entiende mejor con datos: ya son 10 naves industriales que se encuentran cerradas, abandonadas o en avanzado estado de deterioro estructural. Suman unos 80.000 metros cuadrados (m2) sin uso. El presidente de la delegación viguesa del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), Manuel Martínez, deja claro que la industria “ya no encuentra encaje en un área, la de Jacinto Benavente, que está mutando”. “La ciudad debe plantear alternativas ingeniosas que revitalicen el barrio y eviten que se vacíe y degrade más”, apostilla.

Martínez destaca que es importante, en primer lugar, analizar bien este entorno para plantear las soluciones más adecuadas. “Podría transformarse en un barrio tecnológico, como sucedió con el Distrito 22@ de Barcelona, un nuevo espacio para la Universidad o un gran parque urbano lleno de árboles. Para concretarlo, hay que estudiar y analizar las mejores alternativas”, insiste antes de reiterar que, al igual que la urbe condal o Copenhague, “Vigo merece tener un consejo asesor de arquitectura para proponer ideas que transformen la ciudad”, es decir, un grupo de trabajo con arquitectos, la industria y las administraciones que persiga “diseñar un lugar futuro para las personas”. “Es un reto tan complejo como ilusionante que podemos lograr”, añade.

El arquitecto Faustino Patiño cree que sería muy interesante que se catalogasen los edificios con historia para conservarlos y que la transformación de la zona no solo se centrase en el uso residencial. Propone, a su vez, aprovechar la proximidad del campus de Torrecedeira para trasladar a Jacinto Benavente las instalaciones de la Universidad de Vigo, una acción que permitiría “ganar en sostenibilidad a efectos de transporte”, y apunta la opción de añadir más dotaciones culturales para reforzar la presencia del auditorio Mar de Vigo.

“La recuperación de esta zona es una oportunidad para la ciudad en un punto céntrico y muy bien comunicado y posicionado”, anota antes de avanzar que la promoción de Cordelerías, con la apertura de Mercadona en sus bajos, va a actuar de revulsivo. Pone como ejemplos exitosos de recuperación de zonas degradadas las intervenciones en la cuenca minera de Zollverein, la High Line de Nueva York –un parque elevado construido sobre una antigua vía de tren– o la ría de Bilbao, con el Guggenheim como buque insignia.

Para el arquitecto Salvador Fraga, es clave la aprobación definitiva del Plan Xeral, paso que se prevé a finales del próximo año, para que se ponga en marcha la recuperación de este entorno con viviendas y elementos vinculados a sus residentes. También considera necesario que el Concello y el Puerto se entiendan para permitir que esta zona no esté “de espaldas al mar”, como sucede actualmente. “El desafío en Jacinto Benavente es el de crear ahí la nueva cornisa de la ciudad hacia el mar”, comenta.

El Plan Xeral de Ordenación Municipal, que se prevé aprobar de forma definitiva a finales del próximo año, prevé impulsar la calle Jacinto Benavente y su entorno, una zona que precisa un lavado de cara integral. El departamento de Urbanismo del Concello, pilotado por María José Caride, tiene en su agenda la transformación de este punto de la urbe olívica, en el que se prevén nuevas dotaciones públicas, viviendas –un 30% serán de protección– y áreas verdes, una de las marcas propias de las actuaciones comandadas por el gobierno de la Praza do Rei, que respetará el edificio de la conservera Albo.

El ámbito, con una superficie de 37.517 metros cuadrados (m2), tendrá un uso residencial (75%) y terciario (25%), con una edificabilidad máxima de 1,5m2/m2, por lo que se podrán edificar unos 50.000 m2. Estas edificaciones, que generarán espacio urbano de calidad, deberán garantizar la calidad urbana de Marqués de Valterra y evitar la conformación de grandes barreras, por lo que tendrán que establecerse las aperturas necesarias para evitar el apantallamiento. Además, las alturas de estas construcciones se ajustarán a las del entorno, con un máximo de seis plantas.

La franja de naves industriales de Jacinto Benavente hacia la costa es jurisdicción de la Autoridad Portuaria, pero, de esa calle hacia Marqués de Valterra, es ámbito municipal. En el nuevo Plan Xeral, el gobierno local categoriza ese suelo como urbano no consolidado. Según la Lei do solo de Galicia, esto obliga a los propietarios a “ceder obligatoria y gratuitamente al Concello el suelo destinado al sistema local de espacios libres, zonas verdes y equipamientos, y a la administración titular correspondiente, el destinado a viales”.

Instalaciones de Albo en la Plisan. Ricardo Grobas

Albo se estrena en la Plisan

La conservera inició ayer la producción en la nueva planta de la Plataforma Logística e Industrial de Salvaterra-As Neves (Plisan) con el objetivo de alcanzar una producción anual de 100 millones de latas. Su traslado significa el adiós a la nave de Jacinto Benavente, que suma otra propiedad sin uso. Cada día, se desplazarán hasta la sede recién estrenada las 150 personas que componen la plantilla, principalmente, mujeres: han negociado un plus de transporte de en torno a 115 euros mensuales para pagar el servicio de autobús.

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