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Faro de Vigo

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La pandemia acelera la comida a domicilio: 300 repartidores como camareros en moto

La presencia de estos riders se multiplica ante la creación de convenios y cambios en los hábitos de consumo | Más de un centenar de restaurantes están en las principales plataformas y algunos facturan hasta el doble

Repartidores de varias plataformas esperan en Vialia por los pedidos en sus motos. Marta G. Brea

Suponen un ejército a dos ruedas que ya ha tomado posiciones en los principales puntos del centro de la ciudad. La presencia de motos de reparto de comida en Vigo se ha multiplicado hasta el punto que es muy difícil cubrir algún trayecto por el casco urbano si cruzarse con alguna de ellas.

Y es que entre las principales aplicaciones de delivery, cadenas de restauración y pequeños establecimientos rondan los 300 repartidores según los cálculos del sector.

Esta proliferación tiene sentido si tenemos en cuenta el elevado peso de los ciclomotores en el tráfico rodado vigués. Según el censo hay alrededor de 40.000 vehículos de este tipo en la ciudad, lo que significa que hay una moto por cada siete vigueses.

Esta proporción la coloca como la “capital de España per cápita” en la materia, adelantando a ciudades como Barcelona o Madrid debido a la complicada orografía y la extensión del término municipal olívico.

El pasado 1 de junio se producía un hecho que aceleraría este despegue. El portal Just Eat inauguraba un garaje en la calle Bolivia 32 con hasta 70 motocicletas de su propiedad, lanzando una suerte de “OPA hostil” sobre los repartidores de Deliveroo y otras compañías menores.

Desde entonces, cada semana han ido entrando entre 10 y 20 trabajadores en una compañía que contando asalariados y autónomos se acerca al centenar de repartidores. A pesar del encarecimiento de los combustibles, las motocicletas siguen siendo las reinas en detrimento de las bicicletas, aunque no son pocos los patinetes usados para el reparto por las empinadas calles viguesas.

La pandemia acelera la comida a domicilio: 300 repartidores hacen de camareros en moto

Hasta el 85% de los repartidores son de origen sudamericano y tienen entre 30 y 50 años, aunque también existen casos de jóvenes que ante la mejora de las condiciones en el sector.

Fue el caso de Gabriel Martínez, que a sus 25 años destaca que en su caso pasaba a cobrar por pedido a hacerlo por horas de trabajo con un salario “bastante bueno” sin contar con los pluses por nocturnidad y festivos.

Repartidora de Just Eat en las inmediaciones de Vialia MARTA G. BREA

Durante esas semanas de verano numerosos compañeros de profesión le preguntaban por este tipo de contratos ante el aumento de las inspecciones de Trabajo.

En julio se conocía la multa de 2,06 millones de euros a Glovo por contar con 351 falsos autónomos en sus filas. En el caso de Vigo el total de riders de la icónica marca amarilla podría rondar el centenar, si bien algunos de ellos compatibilizan la jornada de 20 horas semanales de otras empresas con horas extra como autónomos.

Al mismo tiempo hay que sumar a los establecimiento que aún cuentan con sus propios repartidores y vehículos. Se trata principalmente de grandes cadenas como Burger King, Telepizza o Cambalache; contando algunas de ellas con hasta una decena de motos en la puerta de sus establecimientos y centros comerciales.

Una rápida búsqueda en las aplicaciones y páginas web muestra que hay casi de forma permanentemente un mínimo de 90 establecimientos abiertos en toda la ciudad, llegando además este verano a Cangas y otros municipios. Este cambio del paradigma a la hora de pedir comida –antes solamente se podía pedir a un tipo de restaurante a través de su teléfono– se vio acelerado con la pandemia.

Aunque existen pedidos también a la hora de comer, son las cenas las que concentran las listas de espera en calles como Rosalía de Castro, la plaza pública de Vialia en Vía Norte o el bulevar central de la Gran Vía. Entre la semana son los jóvenes los que centran en este tipo de pedidos, llevándose el protagonismo las familias en los fines de semana, quienes valoran la “tranquilidad” para comer con los más pequeños.

Una vía necesaria para los restaurantes, que amplían su influencia con este “complemento”

Después de las restricciones y cierres en la hostelería durante los peores momentos de la pandemia, la consolidación de este modelo de consumo ha beneficiado aún más a los establecimientos por las posibilidades que les ofrece. Y es que el uso de estos 300 “camareros” adicionales por todo el término municipal le permiten satisfacer una demanda que, con los aforos de los locales, sería inasumible.

Hamburgueserías como La Pepita, con presencia en la calle Oporto y el Centro Comercial Vialia, llegan a duplicar su número de ventas respecto a lo ofertado en el local según los testimonios de los propios repartidores.

Desde el local apuntan a que les “costó muchísimo arrancar” después de estas restricciones y que en cualquier caso, este tipo de servicios sirve como complemento. Aún así, consideran que el tamaño del local también puede influir ya que para determinados tipos de clientes puede ser más atractivo pedirlo a domicilio.

En Sierra Madre Taquería reconocen que “sobrevivieron durante estos años gracias a ellos” y fijan la retirada de las mascarillas como el punto de inflexión en el que las ventas presenciales volvieron a superar a los delivery.

Tamara González, jefa del restaurante de Alfonso XII, recalca también el alivio que supone para ellos el saber que las condiciones de los repartidores han ido mejorando al ser esto acorde a su filosofía de negocio.

Además, estos pedidos se intensifican a medida que se acerca la medianoche, lo que retrasaría también los horarios de limpieza del interior del local. Aunque la prioridad sigue siendo atender las comandas por orden de llegada, no es extraño ver cómo los pedidos salen a una mayor velocidad con dirección a los repartidores apostados en la puerta que hacia la mesas.

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