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Faro de Vigo

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“O máis gratificante é axudalos e aprender a coñecer o complexa que é a súa realidade no Sáhara”

Veinticinco familias viguesas acogen a niños saharuis durante el verano gracias al programa Vacacións en Paz tras dos años de parón

Familias viguesas que acogen a niños saharauis durante el verano. | // MARTA G. BREA

Cuarenta y seis años han pasado desde que el Estado español abandonó su última colonia en el Sáhara. Medio siglo desde que el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y, a pesar de todo, todavía sigue sumida en un conflicto aparentemente sempiterno con Marruecos, Argelia y España como principales actores. La situación precaria en los campamentos del Sáhara es ampliamente conocida. Por eso, el programa Vacacións en Paz, de la oenegé Solidariedade Galega co Pobo Saharauí (Sogaps), es fundamental para la vida de cientos de niños que, verano tras verano, tienen la oportunidad de viajar a Galicia y conocer otra realidad radicalmente diferente.

Abel Caballero recibió ayer a las familias.

“Para eles é toda unha experiencia, pero para nós tamén porque aprendemos da complexa situación na que viven”, explica Patricia Amoedo, trabajadora de Sogaps y familia de acogida, junto a su marido Alfonso, desde hace nueve años. Sin duda, para Patricia lo más gratificante es ayudarlos. “A situación na que viven está causada por un problema político sen resolver. Aínda que a maioría son novos e non podes falar con eles en profundidade, os que xa teñen de doce en adiante xa te transmiten esa desesperación”, reflexiona Amoedo. Una desesperación que se sostiene en la ausencia de futuro en su tierra. La mayoría de los hombres están abocados al ejercicio militar y las mujeres, por su parte, a la crianza de los niños y el cuidado del hogar.

Conseguir un pasaporte allí para que los jóvenes puedan abandonar el país es difícil, casi imposible. Al propio Frente Polisario tampoco le interesa quedarse sin población joven en la república. Ni militar ni civil. Así que las trabas también existen puertas adentro fruto de un conflicto geopolítico muy complejo que se ha convertido en “un bucle que semella que nunca se vai solucionar”, como explica Patricia Amoedo.

En casa de Patricia y Alfonso este verano son cinco. Ellos dos, sus dos hijos y Agalya, una niña saharaui de nueve años que ha salido por primera vez de su campamento. Han vuelto a ser casa de acogida tras dos años de parón por las restricciones aplicadas durante la pandemia de coronavirus: “Xa o proceso de documentación que temos que levar a cabo dende a oenegué é longo e tedioso. Durante a pandemia complicouse tanto que tivemos que parar”, recuerda Amoedo. De hecho, el programa ha aprovechado para volver a la raíz de su propósito y, este año, pusieron la exigencia de que los niños y niñas que visitasen Galicia lo hiciesen por primera vez. Fue una forma de paliar el desagravio de los dos años de parón en los que muchos niños se quedaron sin viajar.

La familia de Patricia Amoedo es una de las veinticinco que son acogedoras de niños y niñas durante este verano en el área de Vigo. Este programa es singular ya que, aparentemente, trasciende de lo político. Prueba de ello es que lleva años realizándose en Galicia con partidos de diferente signo e ideología al mando de la Xunta pero con una relación estable con el Frente Polisario. Amoedo destaca esa voluntad: “Nós intentamos manternos á marxe da política e centrámonos no labor humanitario, que merece a nosa total dedicación”. Así, trabajan por igual con todos los partidos con representación en el Parlamento de Galicia y con el delegado del Frente Polisario en Galicia, Mohamed Mehdi Zerga.

Ayer, el propio Mehdi Zerga, Amoedo y otras familias de acogida fueron recibidas por el alcalde de Vigo, Abel Caballero, en una visita institucional a las instalaciones del Concello.

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