El final de la primavera ha sido especialmente complicado para los trenes de Alta Velocidad en España. El incendio de la Sierra de la Culebra obligó a cortar durante varias horas entre el sábado y el domingo el AVE entre Ourense y Zamora, provocando retrasos solapados en los servicios entre Galicia y Madrid ante el mayor incendio de la historia de España.

Pese a las incertezas de las primeras horas del alcance de las llamas a su paso por la línea y la imposibilidad de establecer un plan alternativo de transporte al verse afectada también la A-52 por el fuego, la situación fue solventada con la ayuda de la Policía Local. A la mañana siguiente se recuperaba la "normalidad" con todas las frecuencias reduciendo su velocidad en este tramo.

Sin embargo, no ha sido el último incidente en los corredores de Alta Velocidad de las últimas horas que ha afectado a pasajeros gallegos. El último servicio entre Barcelona y Madrid de este lunes detuvo su marcha a las 22:56 horas entre las localidades de  Alhabama de Aragón y Ariza con 960 personas a bordo por una avería.

Entre ellos estaba el vigués Álvaro Sánchez Gómez, uno de los primeros en denunciar en sus redes sociales la falta de explicaciones en el tren low cost que había partido de la estación de Sants y debía llegar a la de Puerta de Atocha a las 23:30 horas.

La avería dejaba solamente algunas luces de emergencia encendidas en el interior y cortaba la corriente de los enchufes o el aire acondicionado. La sorpresa inicial derivaría en indignación y con el paso de los minutos, ante la falta de novedades, en angustia.

No fue hasta el filo de la una de la madrugada cuando una patrulla de la Guardia Civil se personó en el lugar después de que se abrieran las puertas de los doce vagones y varios pasajeros saltaran a las vías del tren huyendo del agobio.

Esta práctica está terminantemente prohibida ante la posibilidad de que circule otro convoy en sentido contrario y los arroye, aunque el horario nocturno evitó una tragedia.

Tras varias horas sin responder las llamadas de los pasajeros en su teléfono de atención al cliente, Ouigo les anunciaba mediante un correo electrónico que los técnicos estaban tratando de subsanar la avería in situ y encomendaban al -escaso- personal de a bordo la atención al millar de afectados.

Rápidamente las botellas de agua de cortesía de agotaron y comenzaron a aparecer el hambre y el frío tras varias horas sin comer nada.

A las dos de la madrugada, el tren invertía la marcha hacia Calatayud aprovechando que una de las locomotoras no tenía problemas. El trayecto de apenas 30 kilómetros necesitó casi una hora hasta llegar al apeadero más cercano.

Allí, la operadora barajaba dos opciones: realojamiento en esta ciudad de 20.000 habitantes a los afectados o trasladarlos por carretera a Madrid.

Finalmente, se aprovechó que una de las dos composiciones aún podía circular para trasladar a los pasajeros que tenían billete en ella hasta Madrid mientras la otra mitad esperaba "a la intemperie" en el apeadero de Calatayud.

La maniobra de desenganche se prolongó durante otra hora, llegando Álvaro Sánchez a las cinco de la mañana a Atocha después de sufrir otro parón en el camino.

El resto de compañeros de odisea, a la espera del otro tren de rescate, lo harían casi a las seis de la mañana.

Cien euros de indemnización

Esta misma mañana los pasajeros recibieron un correo electrónico confirmándoles que se les reembolsaría el 100% del billete además de una compensación del 200% por las molestias.

En el caso de este politólogo vigués, unos 105€ euros que la empresa trató de ofrecerle a través de un bono para gastar en otros viajes. "Mandan primero eso por defecto y si cuela, cuela" señala, mientras vuelve a agradecer el trabajo y la paciencia de las cuatro azafatas que tuvieron que lidiar con la situación. Horas después recibiría el segundo link, ya con la posibilidad de recibir el reintegro en su cuenta.

Aunque algunos viajeros han valorado la presentación de una demanda conjunta como afectados se le intuye poco recorrido. Sin embargo, tanto el Administrador de Infraestructuras Ferroviario como la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria podrían imponer multas al primer competidor contra Renfe en la alta velocidad.

Después de esta experiencia con la operadora pública francesa, Sánchez lamenta que "el plan de emergencias era inexistente" y que las comidas y bebidas eran cobradas a precios "normales" inicialmente. Es por ello que tiene claro que será su "primera y última vez".

Tren con problemas anteriores

Esa misma mañana y en sentido Barcelona el tren ya sufrió una parada similar de cuatro horas. De hecho, algunos de sus pasajeros mostraron su desesperación al verse afectados en la ida y en la vuelta.

Según ha podido saber esta redacción, una de las dos composiciones que se detuvieron ayer estuvo implicada en el "enganchón" con la catenaria del pasado 21 de mayo que obligó a suspender las circulaciones en todo el corredor, afectando a más de 8.000 pasajeros.

Estado de la unidad de Ouigo después del enganchón sufrido en la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Barcelona

Desde entonces, la marca de la SNCF -homóloga francesa de Renfe- ha sufrido varios incidentes similares en la única ruta que opera actualmente, a la espera de iniciar las operaciones entre Madrid-Chamartín y Valencia este verano.

Una de las claves de estos problemas sería la arriesgada apuesta en su rotación de material, dejando pocos trenes en reserva. Al operar varias frecuencias en doble composición con capacidad de hasta 1.200 pasajeros, el margen de maniobra es escaso ante estos imprevistos.

De hecho, el primer servicio de este martes tuvo que suspenderse por esta ausencia de disponibilidad.

Calatayud pide un protocolo a Adif

Tras lo ocurrido, el alcalde de Calatayud (Zaragoza), José Manuel Aranda, ha convocado para el próximo jueves día 27 de junio una reunión con representantes del Adif y de los cuerpos policiales y de seguridad de la comarca a fin de establecer un protocolo de intervención ante las averías de trenes AVE que atraviesan la zona. En un comunicado, el responsable municipal destaca que son "numerosos" los trenes de alta velocidad que sufren averías a su paso por la comarca de la Comunidad de Calatayud.

"De hecho -subraya-, esta misma madrugada 960 personas han permanecido durante tres horas en la estación de Calatayud debido a la avería de un tren que circulaba entre los municipios de Alhama y Ariza". Según asegura, estas situaciones suponen un "esfuerzo" para los cuerpos de seguridad, Guardia Civil, policías Nacional y Local y agentes de Protección Civil, que se ven "obligados a dar cobertura a un volumen muy elevado de personas".

Por esta razón, el responsable municipal planteará la necesidad de elaboración de un protocolo que planifique y coordine las acciones que precisan estas situaciones derivadas de averías en trenes AVE, "con el fin de que los pasajeros reciban una adecuada atención".