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Faro de Vigo

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El Ministerio de Ciencia cierra la puerta a que Vigo se adjudique alguna de las sedes del IEO

Los “criterios científico-técnicos” de los que habló la ministra Morant se centran en el destino y lugar de residencia de la persona responsable de cada jefatura | Con esas premisas, la sede de Medio Marino se quedaría en Madrid

Instalaciones del IEO en Vigo, en Cabo Estai. | // ALBA VILLAR Lara Graña

El Ministerio de Ciencia e Innovación, dirigido por Diana Morant, ha despejado las dudas sobre los “criterios científico-técnicos” que han llevado a la descentralización del Área de Pesquería del Instituto Español de Oceanografía (IEO) de la ciudad de Madrid hacia Santander. Así, fuentes del Ministerio del ramo explican a este periódico que el motivo de peso para tomar esta polémica decisión ha sido el lugar de residencia y destino del actual responsable de la jefatura de Pesquerías, Pablo Abaunza Martínez. Preguntadas por la posibilidad de cambio de esta sede nacional una vez Abaunza se jubile –tiene hoy 59 años–, las mismas fuentes lo señalan como poco probable: “Habría que verlo cuando llegue esa situación, pero lo lógico sería buscar antes a alguien del entorno”, argumentan. Sobre el cambio de sede del Área de Acuicultura del IEO, el equipo de Diana Morant parece haber trabajado un argumentario algo más sólido. Fuentes cercanas a la ministra explican que el cambio de la sede de la jefatura de Madrid a Murcia responde no solo a que el jefe de área también esté instalado en Murcia, sino a que en el Mar Menor se encuentra una de las Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) “más potentes de Europa” a respecto de la cría de atún rojo.

Desde hace unos quince años, las sedes de las tres jefaturas de área del IEO –Pesquería, Acuicultura y Medio Marino– eran, de facto, itinerantes. Allí donde estuviese destinado el investigador jefe de cada una, era el punto neurálgico de ese área: “Eso nunca ha supuesto ningún problema gracias al trabajo en red que nos brindan las tecnologías de la información”, argumenta Alberto González-Garcés, exdirector del Oceanográfico de Vigo. La interpretación clave aquí es que el Gobierno ha decidido descentralizar las dos sedes de forma permanente y, con independencia de quién dirija el área de pesquerías o acuicultura del IEO en el futuro, sus sedes ya no se moverán.

El investigador marino González-Garcés, en cambio, no se queda solo en señalar la arbitrariedad de estas decisiones: “La ubicación de la jefatura puede ser incluso indiferente porque no debería afectar a la distribución de recursos. Lo verdaderamente importante es el lugar donde esté la sede central del IEO y esta no debe estar en Madrid, sino en la costa”, argumenta González-Garcés, que cree que esa es la lucha en la que debe estar Vigo.

Queda ahora en el aire dónde irá a parar la nueva sede del área de Medio Marino del IEO, una de las tres que conforman los ámbitos de investigación del Instituto y que todavía no se ha descentralizado. Aunque el ministerio que dirige Morant ya ha adelantado que está en sus planes sacarla de la capital española, no ha querido aclarar ninguna de las ciudades que están sobre la mesa. En cualquier caso, si el criterio de elección es similar al de las otras dos áreas, lo más probable es que caigan en una contradicción: la jefa de este área, María Gómez-Ballesteros, trabaja, a día de hoy, en las instalaciones del IEO en Madrid.

La decisión trascendió el miércoles pasado tras una reunión de la ministra con el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, en la que anunció que la sede nacional del área de Pesquerías se mudaría, sine die, a Santander. La decisión airó a toda la industria y al conjunto del ecosistema empresarial, científico y político; fue unánime la crítica a una medida “poco meditada” y que responde más a “intereses políticos” que a las verdaderas potencialidades del sector pesquero e investigador en territorio gallego.

El presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Javier Touza, apuntaba a un juego de intereses del Gobierno con Cantabria: “La pesca al servicio de la política”, lamentó. El presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo también se sumó a las críticas: “Galicia, y especialmente Vigo, reúne las mejores condiciones técnicas y científicas para la sede del IEO. Es una decisión injusta que afecta negativamente a toda la comunidad científica y profesional del mar de todo el noroeste español”. De hecho, la flota cántabra cuenta con apenas 132 barcos registrados, como consta en el censo oficial de la Secretaría General de Pesca, frente a los casi 4.300 gallegos. Y los barcos no son solo un número, la flota gallega representa más del 40% de todo el músculo extractivo de España. La de Cantabria no llega al 2%.

El alcalde de Vigo recalca que la Xunta no ha hecho “lo que le correspondía” para defender el traslado a Vigo y que será él quien asuma “el papel de defender el IEO con “uñas y dientes”: “Somos la ciudad de la pesca del planeta”. El regidor avanzó que ya está en contacto con el equipo de Morant para reclamar lo que Vigo se merece: “Nada me va a frenar”. La delegada de la Xunta, Marta Fernández-Tapias, aseguró por su parte que la responsabilidad es “exclusivamente del Estado”. El grupo confederal de Unidas Podemos registró ayer en el Congreso dos preguntas a este respecto. Por un lado, piden que se expliciten eso criterios técnicos de la decisión del Ministerio y, por otro, si se han evaluado en concurrencia de todos los centros las decisiones de traslado de los organismos descentralizados.

El naval de Vigo, polo global en buques oceanográficos con seis unidades en cartera

Cuatro son los buques oceanográficos (research vessels) que Armón Vigo tiene en cartera: el nuevo buque insignia del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y respectivos contratos con los gobiernos de Islandia, Irlanda y el de Nueva Zelanda. El astillero que dirige Santiago Martín linda puerta con puerta con el centenario Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard), que a día de hoy ensambla una unidad de investigación para la institución científica californiana Monterey Bay Aquarium Research Institute (MBARI). Además, continúa los trabajos de reforma (o refit) del offshore Polar Queen, ya rebautizado como Falkor Too, que trabajará para la fundación Schmidt Ocean Institute, comandada por un exCEO de Google. Se trata de una organización que opera el único buque oceanográfico de carácter filantrópico en todo el mundo, que “se pone a disposición de la comunidad científica internacional sin coste alguno”. En suma, seis buques de alta especialización que refuerzan el estatus del naval vigués de referencia hegemónica en este tipo de contratos. Es más, del centenar de research vessels contratados entre 2016 y 2021, once llevan el sello de la industria olívica, según los registros oficiales del sector facilitados a FARO por TRENZ GmbH. En ningún otro lugar del mundo, ni siquiera con los subsidiados constructores asiáticos del holding estatal China State Shipbuilding Corporation (CSSC), convive un volumen de actividad semejante en este tipo de pedidos, de la más alta tecnología. La estrategia del naval en toda Europa pasa por los contratos que suscriben estos dos astilleros de Vigo, con elevadísima especialización, y venciendo en procesos competitivos de carácter global. En la nómina de adjudicatarios de este tipo de construcciones –del último lustro–, figuran de forma reiterada las atarazanas Guangzhou Huangpu, Wuchang Shipbuilding o Shanghai Shipyard Co. Todas ellas forman parte del inmenso conglomerado público CSSC, con una treintena de astilleros.

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