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Faro de Vigo

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Menos coche, compartido y apagar la luz: receta de los vigueses frente al descalabro energético

El precio desbocado de los combustibles también frena la desescalada del teletrabajo | Organismos públicos apagan la iluminación exterior de sus edificios | BlaBlaCar recibió más de 3.000 solicitudes en la última semana en el área

Jóvenes que comparten el vehículo PABLO HERNANDEZ GAMARRA

Tras dos semanas insoportables en las que han subido los carburantes más de 50 céntimos en litro, –situándose en la barrera de los dos euros–, donde la factura de la luz y la cesta de la compra superaron todos los límites conocidos por los consumidores, los vigueses comienzan a buscar alternativas para reducir costes. Es el caso de Alejandro Castro, trabajador de Pescanova y uno de los clientes que forma parte de la plataforma BlaBlaCar, en la que conductores y usuarios se ponen de acuerdo para realizar un viaje (laboral o de ocio) y comparten los gastos de combustible y tasas de autopista.

En concreto, en la última semana, en España se han publicado en este sitio web más de 200.000 viajes. Más de 10.000 corresponden a desplazamientos en Galicia, de los cuáles, 3.000, se han realizado en al área de Vigo y Pontevedra. “En los 13 años que lleva BlaBlaCar en España nunca habíamos visto el volumen de publicación de viajes que estamos viendo esta semana. En agosto de 2021 ya vimos cifras de reservas de 2019. El coche compartido ya está consolidado en España y seguirá creciendo en los próximos meses, sin duda”, destacan desde la compañía de transporte compartido.

Alejandro Castro (d.), ayer, recogiendo a pasajeras con las que compartirá gastos del viaje. / P. HERNÁNDEZ

Reducir costes, crear vínculo

Alejandro publicitó en la aplicación un desplazamiento a Ourense del que pronto recibió ofertas para compartirlo. “Llevo años en la aplicación, pero en estos momentos, con este coste del carburante, es más necesario que nunca. La verdad es que siempre lleno el coche con pasajeros, y esta vez, llevo a tres. Además, siempre conoces gente nueva, se crean vínculos y se viven nuevas experiencias”, relata.

Alberto Ortega

“Agora fago os desplazamientos estrictamente necesarios”

Alberto Ortega - Autónomo

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El sobrecoste que supone ahora coger el coche o el alto precio del billete de tren y autobús son las motivaciones por las que Leticia Álvarez (31), periodista de profesión, comparte este viaje a Ourense con Alejandro. “Yo trabajo y vivo en Vigo, pero subo a Ourense los fines de semana y prefiero hacerlo compartiendo gastos. Tengo muy buenas experiencias usándolo, y dada la situación actual, es la mejor opción”, recalca.

Lucía Nogueira

“Un disparate. Cada vez que vengo, el litro es 30 céntimos más caro”

Lucía Nogueira - Trabajadora

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La subida del combustible también está afectando en la desescalada del teletrabajo, todavía muy presente en muchas empresas del área de Vigo. “Ante este aumento del precio del gasóleo plantearemos la continuidad del teletrabajo, en este caso, por motivos económicos. Para muchos trabajadores es inasumible el coste desproporcionado que les supone acudir, en la actualidad, a su lugar de trabajo”, explica Iván Cordeiro, responsable de la Agrupación de Servizos Técnicos de CC OO.

José Antonio Barreiro

“O meu problema é a caldeira, que é a gasoil. A veciña pagou 800 euros”

José Antonio Barreiro - Jubilado

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El precio medio del gasóleo en las estaciones de servicio viguesas ayer se situaba en 1, 96 céntimos el litro. Ante la temida escalada, cuya barrera, la de los 2 euros, no esperaba alcanzarse, será una realidad inminente que los conductores todavía no asumen ni digieren. Usuarios y usuarias que acuden diariamente a gasolineras viguesas –como las situadas en la calle Travesía de Vigo– a repostar sus automóviles, se muestran indignados ante el aumento de precios que no parece tener límites. “A min fastídiame na calefacción, que é a gasoil. A miña veciña pagou 800 euros cando viñeron a recargarlle a caldeira. Imos ver cando me toque a min”, matiza José Antonio Barreiro. Los desplazamientos al trabajo son, sin duda, una de las grandes preocupaciones de los ciudadanos. Un gasto, que, la mayoría de trabajadores, no pueden recortar. Es el caso de Jaime Migueles, marinero de profesión y que ha visto como, en pocos días, los costes de transporte se han disparado. “É unha barbaridade. Anda un angustiado. Teño un coche que consume pouco e agora cústame 20 euros máis encher o depósito”. Lucía Nogueira, que llena su tanque tres veces al mes, se sorprende cada vez que reposta. Su factura marca “30 céntimos más en litro que la vez anterior”. Alberto Ortega, confiesa incluso, que realiza viajes “estrictamente necesarios” ya que ahora llenar su depósito le sale un 30% más caro.

Jaime Migueles

“Unha barbaridade. Un anda ata angustiado pola carretera”

Jaime Migueles - Marinero

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Las administraciones tampoco son ajenas al aumento del coste energético y ya empiezan a tomar medidas. La sede de la Diputación ha decidido apagar las luces de su fachada en aras a contribuir en la bajada de la factura de la luz.

El transporte público como los autobuses urbanos o los barcos de pasaje todavía no notan un aumento significativo de viajeros, aunque sí muestran una notable preocupación por las consecuencias económicas que los altos costes de los carburantes traerán a las empresas concesionarias de los servicios de transporte. Desde Vitrasa, señalan que al igual que otros sectores del ámbito del transporte terrestre o marítimo, “sí nos está afectando el alza de los precios del carburante ya que incrementan nuestro coste operativo”. La naviera “Mar de Ons” ve con buenos ojos que los ciudadanos aprovechasen esta circunstancia para viajar más colectivamente, sin embargo, afirman que “aunque se podría esperar que viajar de forma colectiva sería la mejor opción para hacer frente a los altos costes del carburante, que también está sufriendo el ciudadano, no se están incrementando los pasajeros sino todo lo contrario”.

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